¿Debemos ir a la escuela o renunciar?
ESA pregunta que surgió durante las últimas vacaciones todavía nos persigue. Todavía nos preguntamos si hicimos la cosa correcta al regresar a terminar la escuela secundaria. ¿No habría sido mejor si hubiéramos entrado al ministerio de tiempo cabal en el servicio de nuestro Dios Jehová? Usted comprenderá que debido a nuestra dedicación para hacer la voluntad de Dios, no somos como los demás aquí en la escuela, cuya única ambición es la de adelantarse, lograr una posición social elevada y ganar mucho dinero. Nosotros sabemos que este viejo sistema de cosas pronto será destruído en el Armagedón, de modo que ¿qué razones hay para asistir a la escuela secundaria cuando podríamos estar amonestando a otros? Además, se corre el gran riesgo de caer atrapado en la arena movediza de la inmoralidad o de perder la fe totalmente debido a las condiciones impías que existen en las escuelas modernas. Sin embargo, nuestros padres y amigos más íntimos a quienes les pedimos consejo estuvieron tan divididos en sus opiniones que ahora estamos de regreso en la escuela. Pero mientras miramos por esta ventana todavía nos preguntamos cuál es la respuesta correcta.
Aquí está una fórmula sencilla mediante la cual el problema complejo puede resolverse. Anote todas las razones para no asistir a la escuela secundaria en una columna, y en otra sume todas las razones por las cuales uno debe asistir. Luego, mediante una sencilla operación de resta, la respuesta correcta se obtiene. Para ilustrar:
Los sistemas educativos son muy defectuosos y el plan de estudios es de poco valor práctico para el cristiano. El breve tiempo que queda antes del Armagedón debe usarse tan provechosamente como sea posible. La presión que se ejerce sobre la fe e integridad de uno desde todo ángulo en la vida escolar es grande. Por una parte, a fuerza se trata de inculcar en la mente del estudiante la evolución y la infidelidad, y desde otro ángulo las fuerzas de la inmoralidad tratan de socavar y destruir el fundamento que se tiene de cristianismo. Y si uno se declara abiertamente de parte del reino justo de Dios como la única esperanza del hombre, entonces a menudo es maliciosamente calumniado, ridiculizado y perseguido por el cuerpo estudiantil y la facultad. Aquí entonces tenemos una lista parcial de las objeciones contra el asistir a la escuela secundaria. ¿Cuál es el resultado?
Toda persona informada admitirá libremente que los presentes sistemas de educación tienen muchos defectos. Y rápidamente van de mal en peor. Citando un despacho de la PA: “Un educador de Chicago dice que el estudiante de primer año de enseñanza superior está poniéndose cada día más analfabeto, incapaz de leer o pensar. Pero no es la culpa del estudiante. Las escuelas secundarias, dice el presidente de la Universidad de Chicago, están sirviendo una poción educativa de poca sustancia. En un ataque que se hizo contra el sistema escolar norteamericano, el Dr. Ernesto Cadman Cólwell observó en una entrevista ayer: ‘Cada año más personas van a la escuela por más tiempo y aprenden menos. . . . Hay demasiadas distracciones en el plan de estudios.’” (El Post-Dispatch de San Luis, 24 de enero de 1950) Pero el rehusar ir a la escuela no corrige el sistema. El rehusar ir para evitar los males resulta en que uno pierda lo bueno también.
Es bueno grabar en su propia mente y en la de otras personas la proximidad del Armagedón, pero no es necesario abandonar la escuela para hacerlo. (2 Ped. 3:11, 12) En vez de huir a un territorio de precursor distante ¿por qué no acepta su escuela secundaria como una asignación, y así muestra el amor que se le debe al prójimo a estas personas cercanas? Quite la cesta de sobre su luz para que otros puedan verla y ‘dar la gloria a su Padre’.—Mat. 5:15, 16, NW.
MANTENIENDO FE E INTEGRIDAD
¿Cómo es eso? ¿Dice usted que tiene miedo de dejar que su luz brille mientras va a la escuela, miedo de que se rían de usted, se mofen y lo persigan aun más que ahora? Pues, si alguien piensa que es posible evitar la persecución y el abuso y todavía ser cristiano realmente está mal informado. Mientras permanezca este sistema de cosas bajo el dominio de Satanás, los seguidores verdaderos de Cristo serán odiados y perseguidos. Jesús lo dijo: “Si el mundo los odia a ustedes, ustedes saben que me ha odiado a mí antes que a ustedes. . . . Si ellos me han perseguido a mí, los perseguirán también a ustedes.” A lo cual el apóstol Pablo agrega: “Todos los que deseen vivir con devoción piadosa en asociación con Cristo Jesús también serán perseguidos.” “Tenemos que entrar al reino de Dios a través de muchas tribulaciones.” No, usted no puede evitar esta dificultad; “pero ¡alégrense!” Jesús dijo, porque es posible vencer. Él venció.—Juan 15:18-20; 16:33; Hech. 14:22; 2 Tim. 3:12, NW.
El comparar la verdad con el error sólo fortalece la verdad. De modo que si usted edifica su fundamento de fe en la verdad sólida de la Palabra de Dios, entonces puede estar seguro de que permanecerá inmovible cuando sea puesto a prueba con paganas fábulas de evolución e impías teorías de comunismo. Además, en este día y época los siervos del Señor deberían estar bien familiarizados con todas las religiones falsas, incluyendo las enseñanzas de los científicos y comunistas, a fin de ayudar a los sinceros que están engañados a aprender la verdad.
Es deplorable el estado moral en que están las escuelas secundarias. Cada año estos terrenos de crianza fértil para toda clase de prácticas inmorales introducen en la sociedad un número creciente de desorientados, incluyendo pervertidos sexuales y adictos a las drogas. Pero es tontería pensar que uno puede evitar esta clase de presión abandonando la escuela, porque, en caso de no ser iguales, las condiciones morales en el mundo exterior son aun peores. Estos son los ‘últimos días con sus tiempos críticos difíciles de manejar’.—2 Tim. 3:1-5, NW.
La integridad a Dios es un asunto individual. Los padres tienen la responsabilidad de darles a sus hijos educación e instrucción teocrática en las leyes y mandamientos de Dios, pero para el tiempo que los hijos están en edad de escuela secundaria ellos en gran parte son individualmente responsables por el curso que siguen. Si no pueden permanecer firmes de parte de justicia piadosa entre tentaciones y seducciones juveniles en la escuela secundaria ciertamente caerán después cuando pruebas mayores les sobrevengan. Los aguiluchos aprenden a volar y cuidarse antes de alcanzar su mayor desarrollo.
De este modo queda manifiesto que las razones mencionadas antes para no ir a la escuela secundaria, cuando se ponen a prueba y se analizan, parecen algo débiles e insuficientes. Pero ¿qué hay de la posición positiva? ¿Hay razones buenas y sanas para que las personas dedicadas a Dios sigan tales estudios de escuela secundaria en este día y época en países donde la educación es obligatoria?
VENTAJAS QUE SE LES OFRECEN A LOS ESTUDIANTES
No importa cuántos años tenga la persona cuando se dedica al Señor, sea que lo haga en sus años avanzados o cuando muy joven, desde ese día en adelante su deseo y obligación no sólo es el de dedicar al servicio del Señor la sustancia y posesiones que ya posee, sino también aumentar su eficiencia, habilidades y talentos. La habilidad de uno para leer, deletrear, escribir y hablar, por ejemplo, debe ser mejorada en el interés del ministerio. Cualquier educación que el estudiante obtenga puede y debe ser usada para la honra de Jehová Dios.
Hay mucha información de verdadero valor contenida en los cursos generales de las escuelas secundarias. Los hechos sobre historia y geografía, ya sea antigua, medioeval o moderna, química básica, física y biología, matemática, idiomas extranjeros, etc., pueden ser muy útiles en años posteriores. Y aun cuando el material que se presente en un curso no sea de valor práctico, sin embargo por medio de cumplir con el curso prescrito los estudiantes pueden aprender a estudiar, aprender el arte de la concentración, aprender a cómo recordar. Pueden aprender a razonar, usar lógica, examinar evidencia, considerar argumentos, poner a un lado sus prejuicios y ser razonables.
También es importante aprender un oficio práctico en el cual se pueda trabajar parte del tiempo para mantenerse en el ministerio. Es digno de alabanza que el ministro verdadero trabaje para sostenerse como el apóstol Pablo lo hizo, para no ser carga a la congregación. (Hech. 18:3; 1 Cor. 4:12; 2 Cor. 11:9; 1 Tes. 2:9; 2 Tes. 3:7-9) Por eso la mecanografía, contabilidad, economía doméstica y cursos mecánicos pueden ser muy útiles.
Además de los estudios académicos regulares hay otras cosas provechosas que los estudiantes de escuela secundaria pueden aprender. Considere el asunto de aprender a tratar con otras personas, de sentirse libre y tranquilo en la presencia de otros, tanto en el habla como en porte. El equilibrio y el tino son requisitos muy necesarios para los ministros públicos de Dios, y tales lecciones sociales jamás pueden aprenderse en casa o estando apartados de la asociación con otras personas. Hay muchas personas tímidas en el mundo que quedan impedidas para siempre simplemente porque se mantuvieron en aislamiento durante los años formativos de su vida, o sea de los trece a diecinueve años.
DECLARACIÓN DIRECTA DE UNA NORMA
Reconociendo las muchas ventajas de una educación de escuela secundaria, y apreciando que muchos carecían de una buena educación, la Sociedad Wátchtower introdujo el Curso del Ministerio Teocrático en 1943. Discutiendo esto, el Yearbook of Jehovah’s Witnesses de 1944, páginas 64, 65, dijo:
“Han surgido preguntas por parte de algunos de los publicadores más jóvenes de las compañías en cuanto a cuánta educación deben recibir en las escuelas públicas antes de emprender el servicio de precursor de tiempo cabal o alguna otra actividad. El ser instruído en materia adecuada siempre ha sido provechoso, y es vital saber cómo estudiar. El que una mente sea instruída cuando es joven en las debidas materias de estudio e investigación es algo que la persona siempre apreciará en años posteriores. Es una responsabilidad de los padres cuidar que sus hijos obtengan esta educación en su juventud. Las escuelas por todo el país le han servido de gran ayuda al pueblo norteamericano para obtener una mejor educación en lectura y escritura, y, sin duda, han preparado a muchos de ellos para estar en condiciones para leer, estudiar y aceptar el mensaje del Reino.
“A los jóvenes que están indecisos en cuanto a lo que deben hacer tocante a su educación regular, se sugiere que continúen con su escuela secundaria y obtengan toda la instrucción que les sea posible en la escuela primaria y secundaria, especialmente donde la ley del estado ha fijado un límite de edad. Probablemente el curso comercial les será el más útil en cuanto a prepararse para la obra futura en el servicio del campo. Si aprenden contabilidad, mecanografía, taquigrafía, matemática, y otras asignaturas generales, éstas posiblemente les sean útiles en algún tiempo futuro, así como también química, física o un idioma. La gramática, la composición y la historia siempre son provechosas; porque ensanchan la mente. Algunos cursos prácticos, tales como la carpintería, imprenta, etc., no serían impropios. Recuerde, Jesús fué carpintero, y Pablo hacía tiendas; otros eran pescadores. Un oficio puede ser útil en cualquier tiempo. Aprenda cuando usted es joven. Mientras estén estudiando estos diferentes cursos en la escuela secundaria, que sólo requieren de 6 a 8 horas de estudio al día en la mayor parte de las escuelas, sería bueno que los que son de la organización del Señor y que han dedicado su vida al Reino se abstengan de participar en actividades deportivas escolares y en los eventos sociales de la escuela secundaria. Mediante el separarse de las cosas de este mundo, uno puede asociarse más plenamente con el pueblo del Señor en la actividad del servicio del campo. Muchas escuelas secundarias cierran sus puertas temprano por la tarde, y algunos de los precursores de verano que ahora regresan a la escuela ven que pueden cumplir su cuota de 60 horas usando unas cuantas horas por la tarde y noche en el servicio del campo, y en particular los fines de semana.
“Tal curso en su juventud preparará a estas personas jóvenes, quienes están pensando en la obra de precursor y en la [Escuela] Bíblica de Galaad de la Wátchtower, para esa [escuela]. El que el joven reciba la correcta temprana educación e instrucción le será de verdadero provecho y le ayudará en la [Escuela] Bíblica de Galaad de la Wátchtower, o en cualquier lugar en que tenga el privilegio de servir a su Creador. Los jóvenes que están enteramente dedicados al Señor deben prepararse para años futuros de servicio. Sabiendo que ante ellos está la oportunidad de obtener vida eterna, deben prepararse lo mejor posible para honra del nombre del Señor y para cantar las alabanzas de su glorioso reino. Todos estos jóvenes deben participar muy activamente en el curso del ministerio teocrático. Muchos piensan entrar al servicio de precursor cuando se gradúen de la escuela secundaria y cumplir plenamente con el requisito de dos años como precursores, preparándose para la llamada a Galaad, y de allí a cualquier campo hacia el cual el Señor dirija. ¡Qué futuro! Que la rica bendición del Señor continúe con estos jóvenes y su preparación para esta obra gloriosa. La educación adecuada bajo la dirección de padres justos es un don que se debe apreciar toda la vida, y el aceptarlo es algo que uno nunca lamentará.”
Estando ahora plenamente convencido de que es propio y correcto completar la escuela secundaria antes de emprender el ministerio de tiempo cabal, siga con determinación resuelta de aprovechar todo lo posible la escuela. Mientras más se esfuerce usted mejores serán los resultados. De modo que estudie bien. No sea el bobo de la clase. “Pida prestado” en gran cantidad de los egipcios y babilonios del día presente, así como Moisés y Daniel y los tres compañeros de Daniel lo hicieron, para que “en todo asunto de sabiduría e inteligencia” sea usted hallado ‘diez veces mejor’ que sus condiscípulos, para que los que contemplen su semblante den honra y alabanza a su Dios Jehová y a su pueblo.—Dan. 1:20; Hech. 7:22.
Así por medio de sus esfuerzos concienzudos y serios como estudiante se hará amigo de sus maestros. Hágase amigo también de sus condiscípulos, no por medio de ingresar en sus clubes o yendo con ellos a los mismos excesos en conducta relajada, sino más bien gane su confianza, amistad y admiración por su bondad amorosa, misericordia benigna, integridad, rectitud y dignidad de confianza. El pez fuerte nada contra la corriente. Ante todo, muestre amistad y amor hacia los maestros y estudiantes esforzándose sinceramente por darles el mismo consuelo y esperanza que usted ha recibido del conocimiento que tiene de los propósitos de Jehová Dios de establecer el dominio de su reino sobre toda la tierra—¡verdaderamente la única esperanza del hombre!