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  • Dando ímpetu a la expansión teocrática en Chile, Bolivia y el Paraguay

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  • Dando ímpetu a la expansión teocrática en Chile, Bolivia y el Paraguay
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1954
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1954
w54 1/8 págs. 456-460

Dando ímpetu a la expansión teocrática en Chile, Bolivia y el Paraguay

NUESTRO informe anterior cerró con el Sr. N. H Knorr, presidente de la Sociedad Watch Tówer, saliendo en avión tarde el sábado por la noche, el 5 de diciembre, de Lima, Perú, con rumbo a Antofagasta, Chile. Eran las 5:15 de la mañana siguiente cuando el avión aterrizó en el aeropuerto situado en el desierto, cerca de la sección de costa que está junto a Antofagasta, donde fué recibido por cuatro misioneros.

El viaje del aeropuerto a la ciudad fué agradable, estando el aire fresco y claro. Después de un descanso todos fueron al salón público situado en el edificio de la biblioteca pública. La asistencia de 140 personas para la conferencia pública de la tarde agradó a los testigos, los cuales habían trabajado duro para anunciar este discurso. Más tarde en el día se celebraron otras reuniones. Para nuestro viajero fué un placer estar con los testigos locales y escuchar sus experiencias en el campo.

Dos de los misioneros luego acompañaron al hermano Knorr al hotel donde se hospedó porque no había lugar disponible en la casa misionera. Mientras estaban platicando en la antecámara el piso comenzó a moverse debajo de sus pies, los cuadros en la pared comenzaron a columpiarse, y las puertas comenzaron a abrirse y cerrarse por sí solas. Sí, fué un verdadero temblor de tierra. El día siguiente se enteraron de que un pueblecito de los Andes, a distancia de unas noventa millas, había sido destruído por el temblor, resultando en mucho sufrimiento y pérdidas calculadas en millones de pesos.

El lunes, el día siguiente, con los cielos anublados, fué día de aprehensión para muchos de los de Antofagasta en cuanto a si habría más temblores de tierra, y quizás hasta una marejada. Hubo cuatro temblores más en los dos días pero el primero fué con mucho el peor. Ese lunes por la tarde los testigos se juntaron para otra conferencia por el hermano Knorr. Luego el martes por la tarde, que incidentalmente, era día de fiesta nacional en honor de “La Concepción Inmaculada de María,” el presidente de la Sociedad, junto con seis misioneros y dos testigos locales, partió por avión para Santiago, donde habría de celebrarse la convención nacional de los testigos de Jehová de Chile. Más de cien hermanos estuvieron presentes para dar una bienvenida cordial a los viajeros cuando llegaron.

El viaje desde el aeropuerto a la sucursal de la Sociedad Watch Tówer proveyó una oportunidad interesante de ver cómo se celebra un día de fiesta nacional chileno en Santiago. Había una carroza con ángeles alados personificados por niños, carroza en que descollaban muchas estatuas pequeñas de María. El tránsito fué interrumpido a causa de otra procesión de unas doscientas novias en miniatura, muchachas pequeñas vestidas de blanco. Cada una tenía una guirnalda de flores coronando su velo y cada una llevaba un ramillete de azucenas en la mano. Estas novias pequeñas eran seguidas por novios en miniatura, todos los cuales habían recibido su primera comunión esa mañana. Centenares de otros niños y mujeres, pero muy pocos hombres, estaban marchando en esta procesión en camino a la iglesia católica romana. Estaban rezando y cantando y repitiendo sus oraciones bajo la dirección de un sacerdote; todo lo cual era un espectáculo común esa noche en Santiago.

Los días que siguieron fueron usados por nuestro viajero en hacer planes para la expansión teocrática en Chile y en visitar las casas misioneras en Santiago. Los misioneros habían estado concentrando sus esfuerzos en la ciudad densamente poblada de Santiago, pero ahora se estaban haciendo arreglos para extender sus actividades a otras partes del país. En la actualidad hay seis congregaciones celosas en Santiago, con sólo diez en el resto del país.

CONVENCIÓN EN SANTIAGO

Mientras que estos planes para la expansión se estaban preparando, una convención de tres días comenzó en el Teatro Manuel Rodríguez, cuyo escenario se había transformado en una plataforma hermosa, con el texto del año en letras doradas ocupando el centro y a cada lado atalayas exactamente como las que aparecen en la cubierta de la revista Atalaya, y la parte de enfrente cubierta de flores. Una orquesta de diez instrumentos compuesta toda de muchachas proveyó un acompañamiento espléndido para el canto.

El programa de la convención estuvo bien balanceado; presentaron conferencias el presidente de la Sociedad, los misioneros y también algunos de los ministros locales, quienes hicieron muy bien en sus conferencias basadas en temas que se habían considerado en la convención de Nueva York. Se relataron muchas experiencias interesantes que dieron testimonio al celo y a la eficiencia de los testigos en Chile. La convención también adquirió un aspecto internacional con dos sesiones en alemán.

La asistencia máxima de hermanos se alcanzó el sábado por la noche cuando el hermano Knorr habló a 703 personas. El domingo por la mañana 71 fueron bautizados, simbolizando su dedicación a hacer la voluntad de Jehová. Luego vino la conferencia pública, “Después del Armagedón—el nuevo mundo de Dios,” pronunciada en español por uno de los testigos chilenos, escuchada por 1,091. El rasgo concluyente fué una conferencia por el hermano Knorr, donde estuvieron presentes 1,127.

El domingo por la tarde todos los misioneros se congregaron en la sucursal, donde el presidente de la Sociedad les habló por dos horas y discutió sus problemas. Luego el lunes por la mañana él, con dos compañeros, viajó a Valparaíso donde, después de inspeccionar la casa misionera, habló a un grupo de 82 esa tarde. Para el mediodía del día siguiente nuestros viajeros iban en camino de regreso a Santiago, esta vez por ómnibus. Este resultó ser un viaje muy agradable, porque al partir de la costa comenzaron a subir los cerros en caminos retorcidos y contemplaron una vista muy hermosa del puerto principal de Chile. En tres horas nuestros viajeros estuvieron en Santiago de nuevo.

El día siguiente se hizo un viaje a Concepción donde se llevó a cabo un programa parecido con una asistencia de cien personas. Entonces temprano por la mañana el día siguiente, el hermano Knorr y su compañero de viaje, el siervo de sucursal de la Sociedad en Chile, partieron en tren para Temuco, un viaje de ocho horas por una parte muy hermosa de Chile. Uno verdaderamente recibe una impresión muy diferente de Chile cuando viaja al sur de Santiago. Al norte están los cerros pelados y la arena, pero al sur todo es verde y fértil.

Temuco resultó ser una ciudad interesante, con su mercado principal exhibiendo toda clase de frutas y legumbres y con sus calles llenas de vehículos tirados por caballos. Había unos cuantos automóviles, pero el caballo todavía domina las calles en el sur de Chile. Hubo un gerente amistoso de una estación radiodifusora que ofreció un estudio de radiodifusión grande para la reunión de la tarde, a la cual asistieron 83 personas.

La tarde siguiente nuestros viajeros volvieron a Santiago para una asamblea de despedida con las congregaciones locales, y 332 concurrentes llenaron el salón para las palabras finales que el hermano Knorr dirigió a los hermanos chilenos.

Después de la reunión un grupo de los misioneros llevó al hermano Knorr para que viera la ciudad desde el Cerro San Cristóbal. Situado en la parte nordeste de la ciudad, este cerro, cuya altura es de unos 1,200 pies, tiene en su cresta una estatua grande de la virgen María, con el sol, la luna y las estrellas debajo de sus pies, y pisoteando la serpiente. Los católicos romanos la consideran como la mujer mencionada en Génesis 3:15 y Apocalipsis 12:1. La estatua tiene unos setenta pies de altura y de noche se ilumina con una luz concentrada para que se pueda ver desde cualquier punto de la ciudad. La población católica espera en esta estatua para la protección de su ciudad. Muchas peregrinaciones se hacen para pagar votos o para pedir favores a causa de los poderes milagrosos que supuestamente tiene.

El grupo pequeño de testigos de Jehová en Santiago está trabajando para librar a la gente de buena voluntad de estas supersticiones y este error y para señalarle el verdadero camino a la salvación que viene por medio de estar dentro de la sociedad del Nuevo Mundo.

CONVENCIÓN EN LA CAPITAL MÁS ALTA DEL MUNDO

Dejando al hermano Knorr listo para su viaje a la Argentina volvemos ahora al hermano Hénschel, quien, como mencionamos en nuestro último informe, se quedó para la conclusión de la asamblea en Lima, Perú, y luego partió por avión el día siguiente, el lunes 7 de diciembre, para Bolivia.

El turista que viaja por avión de Lima, Perú, a La Paz, Bolivia, quizás encuentre monótona la primera parte del viaje, porque abajo están los desiertos arenosos que se extienden desde la costa hasta los cerros al pie de los Andes, o así parece. Arequipa, con su verde fresco, presentó un cambio agradable. Después de dejarla el avión siguió los valles profundos de los Andes, serpenteándose más y más alto hacia la ciudad que se llama “la capital más alta del mundo,” La Paz.

Las aguas azules del famoso lago Titicaca reflejaban la luz del sol y centelleaban alrededor de barquillos de vela que seguían su camino entre las islas. Y al otro lado del lago había una cordillera de los enormes Andes, luciendo blanca a los rayos del sol, los cuales penetraban entre las densas nubes blancas que flotaban suavemente a través del cielo azul. Esta era la cima de las cosas y quería decir que La Paz no estaba muy distante. El tiempo, aunque generalmente es malo en diciembre, estaba bueno, de modo que el aterrizaje en el aeropuerto, a 13,000 pies sobre el nivel del mar, se efectuó rápidamente en la pista de aterrizaje hecha de tierra.

Un grupo de misioneros y testigos locales estuvo presente para saludar a nuestro viajero, quien, a pesar de la gran altitud, se sentía bien, ansioso de comenzar el trabajo a la mano. El viaje hacia abajo a la ciudad, una bajada de mil pies, se hizo por un camino tortuoso sin beneficio de barandas. Indios y cholos (término boliviano para los mestizos, descendientes de indios y españoles) en grandes números estaban andando a lo largo del camino—¡las mujeres, con sus pequeños sombreros hongos, daban prueba de que ésta verdaderamente era Bolivia!

Todos los misioneros en Bolivia se estaban dirigiendo hacia La Paz para la convención, así como también muchos de los hermanos locales de las ciudades del interior, más de los cuales vinieron a esta convención que a cualquier convención anterior. Aunque quería decir soportar muchas inconveniencias y hasta sufrimientos, tanto en viaje como en alojamiento, estaban listos para hacerlo para lograr expansión teocrática en Bolivia. La convención se celebró en el Hogar Yugoeslavo, que sirvió bien a la asamblea en todo respecto y que se alquiló por un precio razonable.

Antes de la asamblea los hermanos por toda Bolivia habían trabajado duro, pudiendo mostrar un aumento del 20 por ciento sobre 1953. Esto fué especialmente agradable en vista de los resultados bajos para 1953. El viernes por la tarde 113 personas estuvieron presentes, el sábado por la tarde 120, y un máximo de 160 asistió a la conferencia pública el domingo por la tarde, cuando el siervo de sucursal de la Sociedad en Bolivia pronunció el discurso “Después del Armagedón—el nuevo mundo de Dios.”

El domingo por la mañana hubo un servicio bautismal y ocho simbolizaron su dedicación siendo sumergidos en el nadadero del estadio La Paz. Igual que en las otras convenciones que ya se habían celebrado en Sudamérica, nuevas publicaciones en español se presentaron para el gozo de todos y la Resolución adoptada en la Asamblea de la Sociedad del Nuevo Mundo en Nueva York fué adoptada con entusiasmo aquí también.

Los convencionistas mostraron un interés profundo en los varios rasgos del programa y especialmente gozaron de las observaciones concluyentes que el hermano Hénschel hizo el domingo mediante un intérprete. Él mostró que es necesario tener conocimiento antes de que uno pueda mostrar amor y que los cristianos deben crecer a la madurez y aprender a mostrar amor. Después que los apóstoles y discípulos habían estado con Jesús por un tiempo él no les rogó que hicieran la voluntad de Dios sino que les dió mandato de que predicaran, y el conferenciante luego mostró que ese mandato en la actualidad a plica a los testigos de Jehová en Bolivia.

Durante la asamblea se relataron muchas experiencias interesantes y la asamblea misma también sirvió para despertar el interés entre los hombres de buena voluntad. El énfasis que se dió al ministerio de tiempo cabal durante los programas resultó en que muchos ministros de tiempo parcial respondieran a la llamada. Hay mucho interés en Bolivia y también mucho trabajo que hacer. Los hermanos de Bolivia que asistieron a la convención en Nueva York pudieron comparar su propia norma de vida con la de otros lugares y así llegaron a apreciar que los misioneros de la Watch Tówer que vienen a Bolivia no lo hacen con el propósito de gozar una vida de conveniencia, sino para ayudar a los bolivianos que desean servir a Jehová. Si hubieran deseado una vida de conveniencia se hubieran quedado donde las normas de vida son más elevadas.

Parece que el aumento del interés en las buenas nuevas del Reino se debe en parte a la inquietud política. No hace mucho que los opositores del gobierno actual trataron de derrocarlo y cuando fracasaron se descubrió el poder detrás de la revolución: municiones y armas almacenadas en una iglesia católica romana. También existe el mal de la inflación, los precios están subiendo pero los salarios no se están manteniendo al paso con ellos. Muchos que dejaron a la Europa buscando asilo en Sudamérica ahora están aprendiendo que su único asilo verdadero está en la esperanza que el Reino ofrece a toda la humanidad.

CONVENCIÓN EN EL PARAGUAY

De La Paz el hermano Hénschel viajó por avión a Asunción, Paraguay, donde habría de celebrarse otra convención. Sin embargo, debido a que el avión había salido de Texas con un día de retraso él llegó un día más tarde de lo esperado y los hermanos que vinieron al aeropuerto de Asunción el 15 de diciembre para recibirlo quedaron desilusionados. Volviendo el día siguiente, estuvieron presentes para saludar a este representante especial de la Sociedad y le dieron una bienvenida calurosa.

Esa tarde se celebró una reunión con los misioneros. Para resolver el problema: de la siesta larga, que dura de las 11:30 a.m. hasta las 3:00 p.m., se sugirió que los misioneros arreglaran su horario de trabajo para conformarse a esta costumbre de la gente. Otro problema tenía que ver con hacer un ajuste en la cantidad de la contribución para la literatura, lo cual fué necesario debido a la inflación.

A causa de presión por parte de la “religión del estado” los testigos de Jehová en el Paraguay no pudieron procurar un lugar de reunión conveniente y adecuado para su asamblea, de modo que se celebró en su Salón del Reino. Entre los que asistieron estuvieron algunos de Argentina. Vinieron muchos también del interior del Paraguay.

El programa de la asamblea de dos días comenzó con un discurso bautismal, después de lo cual ocho simbolizaron su dedicación a Jehová, la inmersión llevándose a cabo en el río Paraguay, río que es la arteria principal de vida para el Paraguay.

La asamblea se abrió oficialmente con el discurso de bienvenida por el siervo de sucursal del Paraguay, quien dió ímpetu al espíritu de la asamblea al enseñar a los convencionistas la importancia de hacer apuntes durante la asamblea. El programa de la tarde dió énfasis al tema del amor, en el campo, en las reuniones y entre los hermanos. La sesión de la noche comenzó con cánticos y experiencias; luego siguió un informe de la Asamblea de la Sociedad del Nuevo Mundo celebrada en Nueva York, después de lo cual hubo una conferencia dando énfasis a los privilegios, las oportunidades y responsabilidades del ministro de tiempo cabal. La conferencia concluyente fué pronunciada por el hermano Hénschel.

El programa del viernes empezó en la mañana, tratando varios problemas tales como el idioma y el transporte. Luego nuestro representante viajante dirigió la palabra de nuevo a la asamblea y entre otras cosas señaló a los hermanos paraguayanos la responsabilidad que tienen de participar en el ministerio del campo. Muchos de éstos habían venido de Europa, y, como viven en colonias donde se habla su idioma nativo, no habían tenido que aprender el español. Se les mostró, sin embargo, que son ministros, y ya que el idioma principal del país en que ahora residen es el español, deben aprender el español. También se dió énfasis a la necesidad de más ministros de tiempo cabal.

El promedio de asistencia hasta ahora había sido de más de cien y todos tenían curiosidad por saber cuántos vendrían a escuchar la conferencia pública. Como una sorpresa gozosa, la cuenta final de los que llenaron el Salón del Reino, el cuarto adyacente, y el patio abajo, o que quedaron de pie en la puerta o afuera escuchando, fué 230, lo que hizo que ésta fuera la asamblea más grande que jamás se ha celebrado en el Paraguay.

La expansión teocrática está efectuándose en el Paraguay. El año pasado tuvieron un aumento de diez por ciento en el número de proclamadores del Reino y esperan lograr por lo menos el mismo aumento este año. Los testigos de Jehová por todo el mundo observarán con interés para saber si sus hermanos en el Paraguay sobrepasan su cuota o no.

Anunciarán mi gloria entre las naciones. Y traerán a todos vuestros hermanos, de entre todas las naciones, como ofrenda a Jehová, en caballos, y en carros, y en literas, y en mulos, y en dromedarios, a mi santo monte de Jerusalem, dice Jehová.—Isa. 66:19, 20.

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