Historia moderna de los testigos de Jehová
Parte 30—Asamblea internacional de 1953
LA ASAMBLEA de los testigos de Jehová “Sociedad del Nuevo Mundo” en el estadio Yanqui de Nueva York, la cual se anunció con mucha anticipación, llegó a ser una realidad histórica del 19 al 26 de julio de 1953.
Resultó ser la más grande asamblea religiosa que se había celebrado en los EE. UU. El mayor número de asistentes, una concurrencia de 165,829 personas para el domingo final, llenó hasta el límite el estadio y otros lugares cercanos preparados para esa ocasión. Desde noventa y seis diferentes países de la tierra habían venido los testigos. Se celebraron sesiones en veinte idiomas.
El alojar a tan grandes números por ocho días fué una empresa gigantesca. Todo lugar disponible en la ciudad de Nueva York que servía para dormir fué contratado por el comité de alojamientos. Pero se consiguió alojamiento para todos. La ciudad de trailers estuvo ubicada en el mismo lugar de Nueva Jersey, cerca de Plainfield, en que estuvo para la asamblea mundial de 1950, pero abarcó mucho más terreno. Su población subió al increíble total de 45,453 personas. En una hazaña que fué la más grande inmersión en masa del mundo, 4,640 personas se bautizaron. Esta enorme asamblea figuró en las noticias del mundo por ocho días y durante semanas después de eso por medio de todo método de esparcir noticias de este tiempo—la prensa, la radio, películas noticieras, televisión.a
El viejo mundo tristemente se enteró de que ahora hay en la escena global una desafiante sociedad del Nuevo Mundo, limpia, justa, creciente, llena de bendición y favor divinos. La religión falsa comenzó a ser eclipsada por los gritos de alabanza a Jehová que emitían Sus verdaderos adoradores por toda la tierra. Alrededor de la tierra, multitudes de personas y sus gobernantes han llegado a tener gran respeto a los testigos de Jehová y sus actividades.
“Los testigos de Jehová no son cosa de que reírse,” resonó hacia fines de 1955 un periódico estadounidense que es guiado por el Vaticano, destacando una fotografía de la asamblea de 1953 en el estadio Yanqui; y luego agregó: “Los católicos, por supuesto, no deberían tener nada que ver con ellos ni con su literatura, particularmente cuando una campaña intensificada en cierto distrito atraiga a enjambres de testigos. . . . Se pueden aprender dos lecciones de esta gente descarriada; la lección de la intensa devoción a la Fe, y la lección de la ansiosa, entusiasta acción católica que no considera costos.”b
Durante los ocho días de esa gran asamblea se presentó a los convencionistas una verdadera lluvia de nuevas publicaciones que era para ellos y para distribución al público en la ciudad de Nueva York y por toda la tierra. Un total de 3,073,675 piezas de literatura pasó a través de la sección de libros durante los ocho días. Entre las nuevas publicaciones que en esta ocasión se presentaron por primera vez la New World Translation of the Hebrew Scriptures, Volume I (Traducción del Nuevo Mundo de las Escrituras Hebreas, Tomo I), encabezó la lista. Otras fueron los nuevos libros: “Make Sure of All Things” (“Asegúrense de todas las cosas”) y “New Heavens and a New Earth” (“Nuevos cielos y una nueva tierra”), además de los folletos Basis for Belief in a New World (Base para creer en un nuevo mundo), “Preach the Word” (“Predica la palabra”) y After Armageddon—God’s New World (Después del Armagedón—el nuevo mundo de Dios), y también muchas publicaciones en idiomas aparte del inglés.
La administración y organización de esta convención batidora de records fueron estupendas; se contó con más de veinte mil trabajadores voluntarios. La alimentación de los miles de asistentes fué puntual, rápida, con mejor servicio y mejor alimento aún que la cafetería de la asamblea de 1950—la cual fué una maravilla en su tiempo. El programa de 1953 de ocho días estuvo lleno de instrucción espiritual, consejos, nueva luz de verdad y demostraciones respecto al ministerio y el práctico modo de vivir del Nuevo Mundo. Casi todas las sesiones fueron transmitidas por la estación radiodifusora WBBR de la Sociedad.
Abriendo con el “Día de los cuatro ángulos de la tierra,” el domingo 19 de julio, se hizo resaltar la graduación de la vigésimoprimera clase de Galaad. Aquí hubo 127 estudiantes entrenados procedentes de veintiocho países que recibieron asignaciones para obra misionera en cuarenta y cuatro países. El “Día de América del Norte” trajo a la vista informes de siervos de sucursal y misioneros de ese continente en adición a la conferencia del hermano Knorr “Viviendo ahora como sociedad del Nuevo Mundo.” El martes, “Día de las islas del Atlántico,” trajo informes desde esa parte del mundo. El miércoles, “Día de la América del Sur,” trajo emocionantes informes de expansión allí. Esa tarde se llegó a un punto sobresaliente de la convención cuando durante la conferencia “Anden en el nombre de Jehová nuestro Dios para siempre” la New World Translation of the Hebrew Scriptures, Volume I, fué presentada a un auditorio ansioso. El jueves, “Día de Asia,” aparte de los pintorescos informes de ese continente, se recibió con atención absorta la conferencia “La sociedad del Nuevo Mundo atacada desde el Norte lejano.” El “Día de África” fué el viernes, y el “Día de Europa” el sábado. El acto sobresaliente del sábado fué la conferencia del hermano Knorr “Huída a la seguridad con la sociedad del Nuevo Mundo.” El domingo 26 de julio, “Día de las islas del Pacífico,” trajo la convención a su punto culminante con la conferencia pública: “Después del Armagedón—el nuevo mundo de Dios.” Oradores de todas partes del globo compartieron esta gran plataforma para ocho días de la educación más alta.
El tema del nuevo mundo de Jehová, tan aptamente acentuado en esa reunión histórica de Nueva York, sigue resonando en la memoria de los testigos. La información abundante que ellos habían recibido la llevaron consigo de regreso a sus casas y estaban ansiosos de cumplir con la Resolución que fué adoptada el lunes en el estadio Yanqui, la cual definió la sociedad del Nuevo Mundo y declaró la determinación de sus miembros de mantenerse juntos por los lazos indisolubles que unen a todos sin distinción de raza, color, idioma, tribu o nación, y de continuar viviendo en conformidad con su comisión de ser testigos de Jehová.c A pesar de haber sido bíblicamente informados acerca del venidero ataque mundial de Satanás contra la sociedad del Nuevo Mundo, nadie de entre los testigos volvió a casa con temor. Más bien ellos regresaron gozosos y felices, sabiendo que su gran Dios y Protector, Jehová, los protegería a través del futuro ataque, siempre que ellos ahora cumplieran con su deber respecto al ministerio. Se le había dado énfasis a la manera apostólica de llevar a cabo el ministerio de casa en casa, y todos estaban listos para aumentar sus esfuerzos en la predicación.
En los meses subsiguientes a julio de 1953 se celebraron convenciones de extensión en los cinco continentes. Todas éstas estuvieron organizadas de modo parecido y tuvieron el mismo programa en forma adaptada a la localidad. Era conmovedor ver la iniciativa de organización que desplegaron los testigos expertos en todas partes de la tierra, reuniendo y ordenando el equipo disponible para hacer que su asamblea local nacional tuviera buen éxito. La atractiva decoración de la plataforma que se usó en el estadio Yanqui se imitó vez tras vez en escala menor, pero, sin embargo, pintoresca y hermosa. Aun los nativos de África trabajaron con días de anticipación erigiendo gigantescas enramadas o lugares de asamblea en estadios al aire libre diseñados diestramente y construídos con acierto, y también erigiendo otras estructuras para dormitorios. Ellos generaron luz eléctrica allá en la selva para que los trabajadores voluntarios siguieran trabajando durante horas sin sol y así esta obra de construcción procedió a su fin conforme al horario. Se suministraron, también, agua e instalaciones de cañería que se necesitaban para las cocinas para que el sistema de cafetería funcionara al estilo teocrático.
Sea que estén en Australia, África, Europa o las Américas, los testigos de Jehová están acostumbrados a nuevos modos de alimentación comunal, al compañerismo, a vencer problemas de construcción y otros obstáculos. La unidad y visión y entendimiento del un solo nuevo mundo bajo Cristo Jesús, el Rey de Jehová, que recientemente han encontrado hacen de ellos verdaderamente un nuevo pueblo. No hay montaña de oposición que los desaliente o que apague su celo por su Dios vivo. Los hijos acompañan a sus padres a estas vastas fiestas teocráticas y rápidamente aprenden a aceptar los modos de proceder del Nuevo Mundo. Estas convenciones de 1953 y otras actividades de organización de la Sociedad han sido capturadas dramáticamente en la película llamada “La Sociedad del Nuevo Mundo en Acción.”
El reunir al pueblo de Jehová en grandes reuniones es parte de la transformación práctica del modo de pensar y actuar de los que forman este pueblo. A todos se les da experiencias parecidas de convención, la misma información espiritual, y en todos se ve la misma respuesta de gracias a Jehová. En las convenciones se ofrecen oraciones de alabanza a Jehová en unidad amorosa. Aun el cantar en masa los cánticos del Reino manifiesta una actitud de corazón unida. En estas ocasiones memorables los ángeles de Jehová diligentemente montan guardia, suministrando la protección invisible que Él ha prometido dar. (Heb. 1:14, NM) Ahora es el debido tiempo de Jehová para este visible arreglo de asamblea para su pueblo, y él decreta su protección angelical. Así como en los días de la creación cuando la fuerza activa de Jehová se movía de acá para allá sobre la superficie de las aguas de la tierra, de igual modo en estas grandes convenciones el espíritu santo de Jehová opera continuamente de un lado a otro sobre la multitud reunida para activar la operación correcta y hacer que tenga buen éxito el programa de alimentación espiritual. (Gén. 1:2, NM) Por lo tanto, igual que en los días de Moisés, estas reuniones de hoy en día son “asambleas santas.” Cuando uno se reúne con los testigos de Jehová literalmente siente un ambiente de seguridad, paz, gozo y felicidad, las cuales cosas son aseguradas debido a los servicios que rinden los ángeles de Jehová y su espíritu.
(Concluirá)
[Notas]
a Report of New World Society Assembly of Jehovah’s Witnesses, estadio Yanqui, Ciudad de Nueva York, del 19 al 26 de julio de 1953, págs. 1-96.
b The Catholic Home Messenger, agosto de 1955, págs. 14, 15, 28.
c Para el texto completo de esta resolución histórica que 125,040 personas adoptaron, en la que se describe el origen, la estructura y los propósitos de la sociedad del Nuevo Mundo, vea el 1953 Convention Report, págs. 3, 4, y La Atalaya del 1 de enero de 1954, págs. 24-26.