¿Qué es su alma?
SEGÚN creen muchas de las personas no cristianas de Malaca el alma humana es un hombrecillo invisible de aproximadamente el porte del dedo pulgar que corresponde en forma, proporción y color con el hombre en cuyo cuerpo reside. Se cree que el alma del hombre gordo es gorda, y que la del hombre delgado es delgada. Otros pueblos primitivos piensan que es un pajarito, o la sombra o el reflejo de ellos. Por lo general esta gente cree que el alma abandona el cuerpo por medio de la boca o las ventanas de la nariz cuando la persona duerme y regresa cuando ésta despierta. Algunas personas de Bombay han considerado que es un crimen el pintar la cara de una persona dormida porque creen que su alma no la reconocerá cuando regrese y no volverá a entrar en su cuerpo, ocasionándole así la muerte.
En Célebes ha sido costumbre el fijar anzuelos a la nariz, ombligo y pies del hombre enfermo para prender su alma si ésta trata de escapar. En Borneo se cree que es un pajarito invisible, y cuando un hombre es herido su esposa o parienta irá a donde él fue herido y tratará de atraer su alma y hacerla volver por medio de esparcir arroz en el suelo y llamar su alma. Luego ella recoge los granos de arroz, los lleva a casa y los salpica sobre la cabeza del hombre herido, otra vez llamando a su alma como uno llamaría un pajarito.
Es improbable que usted considere el alma de la misma manera que lo hacen estos pueblos. En vez de creer que ella es un hombrecillo o pajarito dentro de usted que gusta de salir por su nariz o boca y andar errante, usted posiblemente la imagina como algo pequeñísimo e invisible que permanece en su cuerpo hasta la muerte, tiempo en el cual abandona el cuerpo para continuar la existencia consciente de usted en otra parte.
La publicación católica romana que lleva el título “The Question Box” define el alma de esta manera: “El alma es el principio máximo de nuestra vida consciente individual, el principio por medio del cual sentimos, pensamos y disponemos. . . . El alma es una substancia sencilla, i.e., no se compone de partes separadas; es también una substancia espiritual, i.e., su existencia es independiente de lo material.” Esta definición, básicamente, es el concepto que generalmente se tiene respecto al alma a través de la cristiandad. Es algo parecido a los puntos de vista expresados respecto al alma por los filósofos de la Grecia y Roma antiguas. Cicerón, por ejemplo, dijo: “Puesto que la naturaleza del alma no es compuesta, ni tiene en sí mixtura alguna que no sea homogénea y semejante, concluyo que es indivisible, y, si es indivisible que no puede perecer.”
¿QUÉ DICEN LAS ESCRITURAS?
Más bien que dirigirse a filósofos modernos o antiguos para una explicación de lo que es su alma, el mejor lugar a donde dirigirse es a la Palabra escrita de Aquel que creó a las almas humanas. El Padre celestial ciertamente sabe más acerca del tema que lo que sabe cualquier hombre.
A medida que escudriña usted la Palabra escrita de Dios, quizás se sorprenda de no hallar nada acerca de que él haya dado al hombre un alma inmortal que more en el cuerpo de carne y lo abandone al tiempo de la muerte. Pero, tal vez usted señale al pasaje que dice: “Entonces el polvo vuelve a la tierra justamente como era y el espíritu mismo vuelve al Dios verdadero quien lo dio,” e inquiera si acaso esto no confirma la existencia de un alma inmortal en el hombre. Pero sírvase mirar el pasaje otra vez. No dice nada acerca del alma ni nada acerca de la inmortalidad. Si usted desea considerar que la palabra “espíritu” quiere decir alma usted tendrá que adoptar la creencia del filósofo pagano griego Pitágoras, que enseñó que el alma tiene una preexistencia, ya que el pasaje dice que el espíritu “vuelve a Dios.”—Ecl. 12:7.
La palabra “espíritu,” según se usa aquí, tiene el mismo significado que en Génesis 6:17, donde se habla acerca de la destrucción de criaturas vivientes en el gran Diluvio. “¡He aquí, yo! trayendo el diluvio—aun aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en la cual está el espíritu de vida, de debajo de los cielos,—todo cuanto se halla en la tierra cesará de respirar.” (Ro) La Traducción del Nuevo Mundo dice: “para arruinar a toda carne en la cual está activa la fuerza de vida.”
En vez de referirse a un algo intangible dentro del cuerpo humano que lo abandona al tiempo de la muerte y continúa la existencia consciente de la persona en otra región, la palabra “espíritu” sencillamente significa la fuerza de vida que provino de Dios y que anima a todas las cosas vivientes. Se usa en este sentido en Eclesiastés 3:19, que dice: “Pues hay una contingencia con respecto a los hijos del género humano y una contingencia con respecto a la bestia, y ellos tienen la misma contingencia. Como muere el uno, así muere el otro; y todos tienen un solo espíritu.” O bien puede decirse que todos tienen el mismo aliento, porque la respiración está inseparablemente vinculada con la fuerza de vida de la criatura.
Por lo general la Biblia usa la palabra “alma” para referirse a la criatura viviente misma. Se usa en este sentido en Génesis 2:7, que dice: “Jehová Dios procedió a formar al hombre del polvo de la tierra y a soplar en sus narices el aliento de vida, y el hombre vino a ser alma viviente.” De modo que el alma fue el resultado de unir el cuerpo, hecho de elementos terrestres, con el aliento de vida que provino de Dios. Por eso la Biblia también llama almas a los animales. “Y Dios prosiguió y dijo: ‘Enjambren las aguas un enjambre de almas vivientes.’”—Gén. 1:20; Núm. 31:28.
Por medio de tener presente que un alma es una criatura viviente más bien que un algo espiritual dentro de la criatura viviente, se puede entender por qué la Biblia se refiere a almas como siendo degolladas, cayendo en un hoyo, siendo desgarradas como por un león, siendo compradas, y siendo alimentadas de carne.—Eze. 13:19; Job 33:18; Sal. 7:2; Lev. 22:11; Deu. 12:20.
Lo que Elías dijo cuando resucitó a un niño muerto no altera este punto de vista ni da apoyo a la creencia de que el hombre tiene un alma inmortal que abandona el cuerpo. Al decir, “Oh Jehová mi Dios, por favor, haz que el alma de este niño vuelva dentro de él,” Elías no estaba pensando como los pueblos primitivos que creen que el alma abandona el cuerpo y anda errante. Lo que Elías pidió en oración no fue el regreso de un alma inmortal que se había ido, sino el regreso de la vida del niño. Algunas traducciones de la Biblia, tales como Una Traducción Americana y La Biblia Enfatizada de Rotherham, usan “vida” aquí en vez de “alma.” Este es uno de los casos donde “alma” se usa para referirse a la vida de uno como criatura alma. Otro es donde Jesús dijo: “No se hagan temerosos de los que matan el cuerpo pero que no pueden matar el alma; sino más bien estén en temor de aquel que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el Gehena.” Esto muestra que el alma no es inmortal, sino que puede ser destruída, y también que Dios puede devolver a la vida al hombre que haya sido muerto por hombres inicuos.—1 Rey. 17:21; Mat. 10:28.
Una resurrección, por lo tanto, es la esperanza para vida futura de aquellos a quienes Dios tiene en su memoria. En vez de que usted permanezca indefinidamente un alma muerta cuando su fuerza de vida le deje, existe la esperanza bíblica de que Dios restaure su fuerza de vida, para que usted vuelva a ser alma viviente otra vez. Esta resurrección de entre los muertos será a la inmortalidad como criaturas espirituales en el caso de algunos y con la perspectiva de vida eterna como almas humanas en el caso de la mayoría. Así que, en vez de tener un alma que pueda separarse del cuerpo, usted es un alma.