La sociedad del nuevo mundo cuida a sus jóvenes
A LOS padres cristianos se les aconseja: “No estén irritando a sus hijos, sino sigan criándolos en la disciplina y consejo autoritativo de Jehová.” (Efe. 6:4) Personas que no son Testigos están testificando al hecho de que los testigos cristianos de la sociedad del nuevo mundo están haciendo esto.
Así, un fotógrafo judío, asociado con uno de los principales periódicos de la ciudad de Nueva York, al ver a tantos jóvenes en la Asamblea de distrito “Adoradores unidos” que se celebró en el Estadio Yanqui, preguntó: “¿Cómo consiguen ustedes que todos estos niños vengan aquí? A mi hijo no le gusta ir a nuestra sinagoga. Viene a casa y dice: ‘No significó nada para mí.’ ” Cuando se le explicó cómo los testigos de Jehová cuidan a sus jóvenes, contestó: “Me parece que sería mejor si yo les diera a ustedes mi hijo.”
Y dijo el publicador de siete de los periódicos de vecindades de la ciudad de Nueva York: “Una de las muchas cosas que me gustan de los testigos de Jehová es el orden y el silencio en el Estadio. Me gusta ver a los niños interesarse en la religión, ¡y mírelos aquí! Le dije al comité de mi iglesia que nosotros deberíamos ser como los testigos de Jehová—tener reuniones para toda la familia. Este sería un mundo mejor si las religiones protestantes copiaran a los testigos de Jehová. Ustedes tienen una organización maravillosa.”
Entre los testigos jóvenes de Jehová que estuvieron en la plataforma de los oradores en la asamblea del Estadio Yanqui estuvo el jovencito Gary, que vive en el Bronx. Aunque solo tiene seis años, él va solo de casa en casa predicando las buenas nuevas del reino de Dios. Cierto día, mientras ofrecía La Atalaya en suscripción, una señora que vino a la puerta al tocar él le dijo en condescendencia: “¿No te cansas tú, un niñito, de ese trabajo de estar tocando a las puertas de las casas? Un niñito como tú debería estar jugando y debería estar haciendo alguna otra cosa en vez de estar tocando en las puertas de las casas de la gente.”
El niñito de seis años, habiendo sido bien instruido en los principios bíblicos, contestó correctamente: “La Biblia dice que hay un tiempo para cada cosa, y cuando nosotros vamos de casa en casa ése es el tiempo de hablar a la gente acerca de Dios y su reino como la única esperanza para el hombre.” Como resultado de esta contestación bíblica la señora se suscribió a La Atalaya y desde entonces Gary y su padre la han visitado varias veces.