Ayudada la maestra de escuela dominical
UN TESTIGO de Jehová que asistía a una asamblea en Kansas colocó las revistas La Atalaya y ¡Despertad! en manos de una señora que era maestra de escuela dominical. La señora usó los cupones de la cubierta posterior de las revistas para suscribirse a ambas, dándose cuenta de que le ayudarían en su obra de instruir. Al comenzar a llegar las revistas, notó el cupón en cuanto a la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Escribió a la Sociedad, pidiendo diez de las nuevas Biblias para su clase. Cuando recibió las Biblias, pensó que el ministro quizás no le permitiría usarlas si sabía quiénes eran los publicadores, de manera que les arrancó las páginas que daban la identidad de los publicadores. Su interés aumentaba a medida que cada revista le llegaba a su hogar.
Casi un año después, la visitó de nuevo otro Testigo, a quien invitó a entrar. “He estado esperando que alguien de su organización me visitara,” le dijo al Testigo, desbordándose de entusiasmo por las cosas que había aprendido. Inmediatamente se comenzó un estudio con el libro “Sea Dios Veraz.” La señora interesada comenzó a asistir a las reuniones y participar en el ministerio de casa en casa. Cuando terminó con su afiliación eclesiástica, la que la reemplazaba en la escuela dominical le preguntó dónde había conseguido las Biblias verdes, pues ella quería obtener más, por lo fáciles de entender que eran. Como resultado, esta nueva publicadora aprovechó la oportunidad para dar un testimonio, y la reemplazante de la escuela dominical empezó a estudiar la Biblia con los testigos de Jehová.