BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
Watchtower
BIBLIOTECA EN LÍNEA
español
  • BIBLIA
  • PUBLICACIONES
  • REUNIONES
  • w69 1/11 págs. 643-644
  • ¡Cuídese de tener demasiada confianza!

No hay ningún video disponible para este elemento seleccionado.

Lo sentimos, hubo un error al cargar el video.

  • ¡Cuídese de tener demasiada confianza!
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1969
  • Información relacionada
  • Cuidado con el orgullo y el exceso de confianza
    Guía de actividades para la reunión Vida y Ministerio Cristianos 2021
  • “Sean vigilantes en cuanto a oraciones”
    La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1959
  • El tiempo cambió el curso de la historia
    ¡Despertad! 2011
  • Hombres “de sentimientos semejantes a los nuestros”
    La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1998
Ver más
La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1969
w69 1/11 págs. 643-644

¡Cuídese de tener demasiada confianza!

EL TENER bien cifrada la confianza es bueno y útil, pero tanto la historia seglar como la sagrada nos advierten del lazo de tener demasiada confianza. Babilonia de la antigüedad tuvo demasiada confianza, y cayó ante los ejércitos de Ciro. Y Víctor Hugo, el famoso escritor e historiador francés del siglo pasado, nos habla de la demasiada confianza que Napoleón exhibió antes de la batalla de Waterloo:

“El emperador jamás había estado en tan buen humor como hoy. . . . El hombre que había estado sombrío en Austerlitz [donde años antes Napoleón había ganado su victoria más notable] estaba alegre en Waterloo. En el momento en que Wellington retrocedió, Napoleón se sintió emocionado. Solo quedaba la tarea de completar la retirada con destrucción. Volviéndose abruptamente, Napoleón envió un despacho a París para anunciar que la batalla había sido ganada.”

Pero, ¿se había ganado para entonces la batalla? ¿Estaba verdaderamente la victoria al alcance de él? Su demasiada confianza lo hizo sacar precipitadamente esa conclusión, pero la historia habría de registrar lo contrario. A tal grado, en realidad, que “Waterloo” en el idioma inglés ha llegado a ser proverbial de “una derrota o revés decisiva o desastrosa.”

Hay buena razón para concluir que la derrota de Napoleón en Waterloo se debió por lo menos en parte a su demasiada confianza. Por eso, al considerarla, una autoridad nos dice que “el emperador francés no demostró su acostumbrado cuidado y escrupulosidad en sus órdenes, ni su acostumbrado juicio amplio en la ejecución.” A pesar de sentirse confiado, debería haber recordado que había muchas cosas, como el tiempo, sobre las cuales posiblemente no podría ejercer control. Y en verdad fueron estas cosas las que ocasionaron su caída.

La historia sagrada, también, señala los peligros de tener demasiada confianza. La Biblia dice que una vez el rey sirio Ben-hadad exigió esto del rey de Israel: “Tu plata y tu oro . . . tus esposas y tus hijos, los mejor parecidos.”

El rey de Israel consideró prudente ceder y por eso contestó: “Conforme a tu palabra, mi señor el rey, tuyo soy con todo lo que me pertenece.” Pero no estando contento con eso, el rey Ben-hadad se hizo demasiado confiado y aumentó mucho sus demandas. Entonces requirió que se permitiera que sus siervos registraran cuidadosamente las casas del rey de Israel y las de sus siervos y se llevaran “cuanto sea deseable a tus ojos.” Pero esto realmente era propasarse y por eso el rey de Israel mandó decir: “Esta cosa no la puedo hacer.”

Ante eso Ben-hadad hizo alarde de lo que le haría a Samaria. A ese alardear, el rey de Israel contestó: “El que se ciñe [su armadura] no se jacte como el que se desabrocha” su armadura después de regresar victorioso de la batalla. Cuando los dos reyes y sus ejércitos trabaron batalla, Jehová Dios se encargó de que el rey de Israel consiguiera la victoria contra las fuerzas superiores.—1 Rey. 20:1-21.

El apóstol cristiano Pedro también se vio en dificultades debido a tener demasiada confianza. Jesús les había dicho a sus once apóstoles fieles en la noche que iba a ser traicionado: “A todos ustedes se les hará tropezar con respecto a mí esta noche.” Pero Pedro dijo con demasiada confianza: “Aunque a todos los demás se les haga tropezar con respecto a ti, ¡nunca se me hará tropezar a mí! . . . Aun cuando tenga que morir contigo, de ningún modo te repudiaré.” No obstante, ¡qué mal resultado dio la demasiada confianza de Pedro! Dentro de poco había negado a su Maestro tres veces.—Mat. 26:31-35, 69-75.

No podemos eludirlo, la demasiada confianza es algo de lo cual guardarnos. No solo debido a que el futuro siempre es incierto, sino también debido a que nuestra misma demasiada confianza puede impedir que obremos con juicio y así hacer que lo que hagamos dé mal resultado. Es por eso que el apóstol Pablo, después de dar ejemplos de los errores serios que habían cometido los israelitas de la antigüedad, continúa y hace notar que estas cosas “fueron escritas para amonestación de nosotros . . . En consecuencia, el que piensa que está en pie, cuídese que no caiga.”—1 Cor. 10:5-12.

Lejos de estar demasiado confiados en cuanto al futuro, la sabiduría dicta que digamos: “Si Jehová quiere, viviremos y también haremos esto o aquello.” A todo tiempo y en todos nuestros caminos es preciso que tomemos en cuenta a Jehová.—Sant. 4:15; Pro. 3:6.

¿Se enfrenta usted a una nueva tarea, trabajo o asignación? Entonces guárdese de la tendencia a estar demasiado confiado asumiendo la actitud del que dice: “¡Esto es fácil!” o la de que usted sabe mucho mejor lo que debería hacerse que los que han tenido mucha experiencia en ello. Realmente es un proverbio verdadero el que dice: “La sabiduría está con los modestos.” De modo que sea modesto.—Pro. 11:2.

Los jóvenes especialmente tienen que estar en guardia contra el lazo de tener demasiada confianza. Es posible que hayan adquirido algún conocimiento, pero, ¿pueden aplicarlo a todo tiempo? Están deseosos de conducir autos, pero, ¿tienen buen juicio? Es posible que su anhelo por casarse se deba, por lo menos en parte, a demasiada confianza. Muchos de ellos consideran las responsabilidades y cargas concomitantes al matrimonio a la ligera. Y éstas aumentan cuando hay falta de madurez emocional. ¡Con razón uno de cada dos matrimonios de adolescentes acaba en divorcio!

En particular hay que guardarse de tener demasiada confianza en conexión con predicar la Palabra de Dios desde la plataforma pública. El tener demasiada confianza hace que el orador no se prepare apropiadamente. Como resultado puede ser culpable de generalidades e inexactitudes notorias. Especialmente los que son locuaces deben estar en guardia y tener presente que no están hablando para simplemente entretener, sino para edificar espiritualmente a sus oyentes. El apóstol Pablo puso un buen ejemplo respecto a esto, pues pidió a sus hermanos cristianos que oraran por él, para que pudiera hablar las buenas nuevas como debería hacerlo, con toda franqueza de expresión.—Efe. 6:18-20.

No hay duda, el tener demasiada confianza nunca es aconsejable. La precaución y la modestia y el acudir a Jehová Dios por ayuda son el proceder sabio. Esto lo confirman, como hemos visto, tanto la historia seglar como la sagrada.

    Publicaciones en español (1950-2025)
    Cerrar sesión
    Iniciar sesión
    • español
    • Compartir
    • Configuración
    • Copyright © 2025 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
    • Condiciones de uso
    • Política de privacidad
    • Configuración de privacidad
    • JW.ORG
    • Iniciar sesión
    Compartir