¿Serán satisfechas alguna vez las necesidades de los pobres?
LA POBREZA no es nada nuevo para el mundo. Hace casi 3.500 años se les dijo a los israelitas: “Nunca dejará de haber alguien pobre en medio de la tierra.” (Deu. 15:11) Siglos más tarde, cuando Jesucristo aceptó un acto generoso, reconoció el mismo hecho escueto, diciendo: “Siempre tienen a los pobres con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán.”—Mat. 26:11.
Es triste que en este presente imperfecto sistema de cosas millones de hombres, mujeres y niños continúen viviendo en pobreza. Quizás usted mismo se halle entre esos millones.
¿Ha descubierto usted que el conservar un trabajo estable es un problema? ¿Se preocupa usted en cuanto a cómo va a obtener suficiente alimento para su familia? ¿Se siente perturbado porque la falta de las cosas necesarias de la vida les está robando a usted y a su familia la buena salud? ¿Le parece que está atrapado en su presente situación de albergue y no tiene medio de alejarse de las inmediaciones deprimentes? ¿Se ha preguntado alguna vez: ¿Por qué tienen que ser así las cosas? ¿Serán satisfechas alguna vez las necesidades de los pobres?
Aunque usted no se cuente entre los habitantes pobres de la Tierra, usted ciertamente conoce a gente pobre. Aun en las naciones donde hay prosperidad existe la pobreza. De los Estados Unidos de la América del Norte, el senador Hubert H. Humphrey observó, en su libro War on Poverty, que ‘uno de cada cinco norteamericanos vive en pobreza, vergüenza, miseria y degradación.’ ¿Se compadece usted de éstos?
Por toda la Tierra mucha gente pobre abriga esperanzas de que de alguna manera los gobiernos humanos podrán ayudarlos. Pero inmediatamente admiten que muy a menudo han sido desilusionados.
Considere, por ejemplo, lo que sucedió en Colombia, América del Sur. Allá en 1962 cuando el difunto Guillermo León Valencia lanzó su candidatura para la presidencia, a menudo citaba de una línea de los poemas de su padre: “Una copa para todos llena.” Prometía que su gobierno sería “el gobierno de los pobres.” Pero, ¿llegó a serlo? Sus austeras medidas económicas perjudicaron a los mismos que alegaba favorecer. ¡De fines de 1962 a principios de 1964 el costo de la vida aumentó en un 50 por ciento! Pronto el hombre común llegó a hacer referencia al gobierno de Valencia como “el gobierno de los ‘pobres’ ricos.”
Debido a desilusiones repetidas, muchas personas se dirigen al comunismo y al marxismo con la esperanza de que su situación mejore. Sin embargo, igual que los países controlados por otras formas de gobierno humano, los países comunistas no han podido resolver muchos de los grandes problemas de la vida. ¿No es verdad que están plagados por condiciones políticas inestables, facciones nacionalistas divisivas y derrumbe moral y de familia, incluso el problema del alcoholismo? Además, sus súbditos han perdido un grado considerable de libertad.
La verdad innegable es que ningún gobierno humano jamás ha podido suministrar alivio completo a los habitantes afligidos de la Tierra. ¿Significa esto que la porción de los pobres es desesperanzada? ¿qué jamás cesará la pobreza? De ninguna manera. Hay Uno superior al hombre que está tanto dispuesto como capacitado para remover la pobreza. Este es el Creador del hombre, Jehová Dios. De él, dice la Biblia: “Estás abriendo tu mano y satisfaciendo el deseo de toda cosa viviente.”—Sal. 145:16.
Pero, ¿cómo satisfará Jehová Dios las necesidades de los pobres? Para la respuesta a esta pregunta, lo invitamos a usted a leer el siguiente artículo.