“De la abundancia del corazón”
POR lo general el hombre no puede retener para sí las noticias buenas, ¿verdad? Se siente compelido a contarlas a otros. Esto es especialmente cierto cuando las buenas noticias pueden ser una bendición verdadera a los que las oigan. Es por eso que los testigos cristianos de Jehová, con corazones llenos de aprecio por las preciosas promesas de Dios, se sienten impelidos a compartir la verdad bíblica con otros. Es tal como dijo Jesucristo: ‘De la abundancia del corazón habla la boca.’—Luc. 6:45.
Debido a que aprovechan bien las oportunidades que se les presentan en la vida cotidiana para considerar las Escrituras, muchos Testigos han tenido el gozo de ver que otros se han puesto de parte de la adoración verdadera.
Por ejemplo, una Testigo estaba efectuando unas compras en un supermercado atestado en California. En el mostrador de la carne la señora que estaba al lado de ella comentó: “¡Ay! El precio de la carne está por las nubes. No veo cómo una persona que tiene familia puede darse el lujo de comprar carne.” La Testigo contestó: “Muchas familias no pueden darse ese lujo. Hoy hay muchos pasando hambre.” La señora convino en ello y dijo que las cosas se estaban poniendo tan malas que ella no sabía en qué pararía todo aquello. Comentando sobre lo que sucedió después, la Testigo escribe:
“Le dije que muchas personas pensaban como ella y realmente estaban preocupadas en cuanto al futuro. Consideramos el hecho de que a pesar de los esfuerzos del hombre las cosas no mejoran, sino empeoran continuamente.
“Continué: ‘No sé si usted lee su Biblia mucho, pero yo leo la mía siempre. De acuerdo con las palabras de Jesús, estos tiempos críticos cumplen profecías bíblicas. Las condiciones no van a mejorar, sino que hasta empeorarán.’ Pensó por un instante, y entonces dijo: ‘He tratado de leer mi Biblia, pero simplemente no puedo entenderla.’ Le dije que probablemente se debía a que la mayoría de las Biblias están escritas en inglés arcaico y ya no hablamos así en este día moderno. Era por eso que yo había conseguido una Biblia escrita en inglés moderno.
“Me preguntó si cualquier persona podría comprar una Biblia de esa clase. Le dije que, si quería tener una, sucedía que yo tenía en mi auto una extra que ella pudiera obtener. Se alegró mucho y dijo que esperaría mientras yo iba al auto a buscarla. Cuando llegué al auto descubrí que ya había colocado mi último ejemplar.
“Recordé que otro Testigo vivía a unas tres manzanas de la tienda. De modo que oré todo el camino hasta su casa pidiendo que tuviera una Biblia. Y la tenía.
“Como me tardé más de lo que había esperado, realmente no pensaba que la mujer todavía estaría en la tienda cuando yo regresara. Pero estaba esperando allí mismo donde la había dejado. Le leí de 2 Timoteo 3, Mateo 24 y Lucas 21. La gente pasaba con sus carritos alrededor de nosotras mientras leíamos de la Biblia. Entonces ella dijo que le gustaría conocer su Biblia como yo la conocía. De modo que le pregunté si le agradaría que yo fuera a su casa y le ayudara a entender la Biblia. Me dio su dirección, e hice arreglos para visitarla en su casa.”
Se inició un estudio bíblico de casa con esta señora. Hoy, como testigo bautizada de Jehová, ella misma está haciendo expresiones públicas a otros en cuanto a su esperanza que se basa en la Biblia. Verdaderamente hay buena razón para usar toda oportunidad de compartir con otros el mensaje confortante de la Biblia. ¿Lo mueve a usted su corazón a hacer eso?