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  • Los superintendentes viajantes benefician hoy
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1979
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1979
w79 15/7 págs. 21-26

Los superintendentes viajantes benefician hoy

“Yo verdaderamente doy testimonio de él, que se empeña mucho a favor de ustedes y de los que están en Laodicea y de los que están en Hierápolis.”—Col. 4:13.

1, 2. (a) ¿A qué peligros nos enfrentamos hoy? (b) ¿Cómo podemos estar equipados para resistir al Diablo? (c) ¿Qué sobresaliente provisión ha hecho Jehová a fin de ‘fortalecer a las congregaciones’?

VIVIMOS en “tiempos críticos,” el período de cierre de los predichos “últimos días.” Los estudiantes de la Palabra de Dios saben esto. (2 Tim. 3:1) No obstante, a menudo los recordatorios oportunos pueden ayudarnos a vigilar contra cualquier indiferencia que pudiera introducirse furtivamente con relación a los peligros a los cuales nos encaramos. Un mundo enemigo y su gobernante invisible continúan ejerciendo presiones cada vez mayores para debilitar la fe, engañar y arruinar. (Juan 14:30; Rev. 12:9, 12) Verdaderamente, “el mundo entero está yaciendo en el poder del inicuo.” (1 Juan 5:19) En su ira, Satanás está intensificando su guerra contra los que observan los mandamientos de Dios. (Rev. 12:17) Sutilmente, se esfuerza por apartar del Dios vivo al pueblo de Jehová y llevarlo a un modo de vivir infructífero, mundano, y cortarlos así de la comunicación con el ‘pastor y superintendente de sus almas,’ Jehová Dios. El objetivo del Diablo es devorar a alguien.—Heb. 3:12; 1 Ped. 1:18, 19; 2:25; 5:8.

2 Para evitar un resultado tan trágico, necesitamos todo lo que Jehová provee para que nos mantengamos fuertes en sentido espiritual. Así podemos resistir al Diablo y continuar rindiendo servicio sagrado a Jehová solamente. (Mat. 4:8-11; Sant. 4:7) Entre las provisiones que benefician en gran manera al pueblo de Dios está el arreglo que consiste en que los superintendentes viajantes los visiten y ‘vean cómo están.’ Esas visitas contribuyen a ‘fortalecer a las congregaciones’ para que se pongan firmemente en contra del adversario; las impulsa a mayor actividad en el servicio a Dios.—Hech. 15:36, 41; 1 Ped. 5:9; 1 Cor. 16:9.

3. ¿Cómo deben considerar el rebaño los superintendentes viajantes, y qué esfuerzos deben hacer a favor del rebaño?

3 No cabe equivocación en cuanto a lo serio e importante de la obra de estos superintendentes viajantes. Ellos deben tomar a pecho el principio de Proverbios 27:23, que dice: “Debes conocer positivamente la apariencia de tu rebaño. Fija tu corazón en tus hatos.” Estos subpastores viajantes deben observar de cerca la condición espiritual del rebaño, para protegerlo de peligro. Deben esforzarse también por ministrar o servir en armonía con las necesidades del rebaño, e interesarse en cada “oveja” individual. (Compare con 1 Samuel 17:34, 35; Filipenses 2:4.) Puesto que están interesados en beneficiar a sus hermanos, querrán esforzarse solícitamente por impartirles enseñanza y estimularlos en la obra de evangelizar. (1 Tim. 5:17; 2 Tim. 4:5) Al gastarse de este modo deben ser como Epafras, quien ‘se empeñó mucho’ a favor de la congregación.—Col. 4:12, 13.

4. ¿Qué podemos hacer individualmente para beneficiarnos de la visita de estos ancianos?

4 Al aprovecharnos plenamente de estas visitas, cada uno de nosotros puede obtener grandes beneficios del consejo, estímulo y ayuda que suministran estos ancianos. Sin embargo, el obtener estas bendiciones exige cooperación y un esfuerzo diligente por parte de cada uno de nosotros.

LA PREPARACIÓN ES ESENCIAL

5. ¿Qué preparaciones tienen mucho que ver con el éxito de la visita del superintendente viajante? (1 Cor. 14:40)

5 Con relación a la visita del superintendente viajante a una congregación se arregla un programa de varias actividades. El éxito de la visita depende, en gran parte, de las preparaciones que efectúe la congregación de antemano. Es necesario hacer planes para los días y horas y los lugares con relación al servicio, apartar territorio para actividad en grupos, y poner los registros de la congregación al día y hacerlos disponibles para que se les examine. Los publicadores se beneficiarían mucho de hacer arreglos para participar en la obra. Algunos quizás puedan servir de precursores auxiliares. Algunos ancianos y siervos ministeriales quizás pudieran ajustar sus asuntos para participar en actividad con el grupo o grupos que se organicen para el servicio durante mediados de semana. Los ancianos pueden pensar cuidadosamente en la agenda de la reunión de ancianos que se ha de celebrar esa semana. El que de antemano se anuncien con entusiasmo los arreglos de la semana puede contribuir a que haya un período repleto de asociación y actividad estimulantes.

6. ¿Qué hospitalidad y consideración pueden mostrarse?

6 Los superintendentes viajantes y sus esposas deben apreciar la hospitalidad que les extiende la congregación. (Heb. 13:1, 2) Deben aprender a ajustarse a las diferentes circunstancias que encuentren en sus asignaciones. Ellos tienen sus limitaciones, tal como las tenemos los de nosotros que tengamos problemas de salud, y necesitan suficiente descanso para mantener el paso que llevan cada día. Por eso, es necesario que se dé consideración a estos asuntos de antemano. Por supuesto, los superintendentes viajantes y sus esposas no deben esperar ningún arreglo complicado. Lo que con consideración se pueda arreglar en el sentido de alojamiento modesto y conveniente y comidas sanas debe recibirse con aprecio genuino.—Rom. 12:13.

7. ¿Cómo puede la congregación obtener mayor beneficio de la visita?

7 Al grado que los ancianos y el resto de la congregación se preparen debidamente y edifiquen entusiasmo por la visita, a ese grado todos se beneficiarán. Si la preparación es inadecuada o se deja hasta el último momento, no se obtendrán los mejores resultados.

MODOS DE OBTENER BENEFICIOS PERSONALMENTE

8. ¿Cómo podemos beneficiarnos personalmente de los discursos que se pronuncian? (Pro. 19:20; 20:18)

8 Cuando la visita comienza hay cosas que cada persona puede hacer para obtener el máximo beneficio de ella. Los discursos del superintendente viajante abarcan asuntos de adoración, el vivir cristiano y modos más eficaces de predicar y enseñar las “buenas nuevas.” Muchas veces ha sucedido que el estímulo y la exhortación bíblicos que se han dado han ayudado a las personas que los han tomado a pecho a tomar decisiones y hacer ajustes en su vida, y el resultado ha sido adelanto para ellos. (1 Tim. 4:15) Porque comprendemos esto, nuestro deseo debería ser el de participar de lleno en cada reunión y el recibir los puntos de consejo que apliquen a nosotros personalmente.—Heb. 10:23-25.

9. ¿Por qué no debemos vacilar en cuanto a hablar con el superintendente viajante, y qué pudiéramos considerar con él?

9 Nuestra actitud para con el superintendente viajante también nos puede ayudar a beneficiarnos de su presencia. Algunos quizás vacilen en hablarle debido a que saben que él tiene un programa lleno de actividades. Sin embargo, él está allí para ayudar. Por eso, todos deben sentir que pueden acercarse a él con libertad para saludarlo y conocerlo. (2 Cor. 6:11-13) Podemos considerar con él lo que hemos aprendido en las reuniones, puntos de interés en las publicaciones, experiencias del campo y preguntas acerca de cómo mejorar nuestra actividad personal al rendir nuestro servicio.—Fili. 4:8, 9.

10. ¿De qué maneras podemos beneficiarnos al acompañar al superintendente viajante en la actividad del campo?

10 Tampoco debemos ser temerosos, ni retraernos de acompañarlo en el servicio del campo. El único objetivo de él es suministrarnos estímulo y ayudarnos, más bien que criticar lo que hacemos. (Hech. 18:27, 28) Por supuesto, si él nos ofrece alguna sugerencia, con gusto la aceptamos. Él no debe darse demasiada importancia, sino que debe esforzarse por tratar con las demás personas de manera bondadosa y amorosa. (1 Tes. 2:7, 8) Sí en el pasado algunos de nosotros hemos vacilado en cuanto a beneficiarnos plenamente de su visita, decidamos hacer algo en cuanto a ello la próxima vez que él venga. Esto aumentará mucho el gozo de él y el nuestro.

11. ¿Qué beneficios pudieran derivarse del hecho de que las hermanas se asociaran con la esposa del superintendente viajante y cooperaran de corazón con ella?

11 La mayoría de los superintendentes viajantes son casados y sus esposas los acompañan. Aunque el superintendente viajante es la persona con la cual se debe hablar acerca de problemas serios, especialmente puede ser beneficioso para las hermanas de la congregación el asociarse con la esposa de él y ver el ejemplo de ésta en el campo. Ella trabaja bajo la dirección de su esposo y con gusto aceptará invitaciones de las hermanas para acompañarlas en varios rasgos del servicio. Siempre se aprecia el que el excelente apoyo que se da a la actividad del campo en la mañana pueda continuar durante la tarde, cuando quizás las hermanas de la localidad puedan suministrar transportación y participar en la obra. A menudo esto le permite al esposo acomodar citas adicionales. Como se ve, de este modo las hermanas tienen una excelente oportunidad de hacer que la visita sea más eficaz.

12. ¿Qué pudieran hacer las personas que desearan servir donde hubiera mayor necesidad de ayuda?

12 ¿Se interesa usted en participar de manera más plena en la obra del Reino en otro lugar? Si el territorio de su congregación ya está bien “trabajado,” pida sugerencias al superintendente viajante en cuanto a en qué otro lugar pudiera usarse mejor la ayuda que usted puede dar. (2 Cor. 10:15, 16) En cada país, por toda la Tierra, los que atienden la obra quieren ayudarle a dar expansión a sus esfuerzos.

13. (a) ¿Por qué y cómo han recibido ayuda los precursores al considerar sus problemas particulares con el superintendente viajante? (b) ¿Qué aprecio han expresado algunos precursores acerca de la visita del superintendente viajante? (c) ¿Tienen comentarios similares los precursores de su congregación?

13 Muy probablemente el superintendente viajante ha trabajado de precursor en el campo por muchos años, y está bien familiarizado con los problemas que con frecuencia tienden a desanimar a uno. A otros precursores que pasan algún tiempo con él considerando sus problemas particulares, sea que éstos envuelvan dificultades económicas, salud, obligaciones de familia, y así por el estilo, con frecuencia se les da un nuevo punto de vista y se les ayuda a renovar su determinación de continuar efectuando este servicio. (Fili. 4:11-13; 1 Tes. 3:7-10; Gál. 4:13; 1 Tim. 5:8) Dos precursoras que recientemente recibieron ayuda de un superintendente viajante escribieron:

“Apreciamos la visita [de él] a nuestra congregación. Nos animó mucho, tanto a nosotras dos como a la congregación entera. Nos estimuló a apegarnos al servicio de precursor a pesar de la naturaleza de nuestros problemas.”

Un precursor especial que había estado enfermo y en cama durante dos semanas declaró:

“Me sentía muy desanimado porque no había tenido un buen mes. Pero nos visitó el superintendente de circuito y fue muy animador para todos nosotros. Disfrutamos muchísimo de su visita y todos (yo, especialmente) estamos dispuestos a esforzarnos más por mejorar el servicio que rendimos a Jehová.”

Sí, tanto los precursores como toda otra persona de la congregación se pueden beneficiar de su visita.—Fili. 3:16.

BENEFICIANDO A LOS INDIVIDUOS NOMBRADOS A POSICIONES DE RESPONSABILIDAD

14, 15. (a) ¿Qué muestra que Pablo se interesaba en los ancianos y siervos ministeriales? (b) ¿Qué asuntos importantes se pueden considerar con el superintendente viajante, y cómo pueden los ancianos usar sabiamente el tiempo que pasan con él?

14 En el primer siglo Pablo se interesó especialmente en los ancianos y siervos ministeriales. (Fili. 1:1) En 1 Timoteo 3:1-10, 12, 13 y Tito 1:5-9 suministró un bosquejo de los requisitos que éstos deberían satisfacer y les dio mucho consejo excelente. De igual manera, los superintendentes viajantes de hoy día benefician a los hermanos responsables de la congregación al suministrar consejo y ayuda específicos.

15 En su reunión con los ancianos, los superintendentes viajantes han dado sugerencias y consejo animadores. Su fondo de experiencia con relación a encargarse de responsabilidades en la congregación, junto con la experiencia que han adquirido al prestar servicio en veintenas de congregaciones, los capacita para ofrecer observaciones y consejos prácticos sobre varios aspectos de la obra de evangelizar y hacer discípulos, sobre la actividad del pastoreo y sobre la manera de mejorar las reuniones. Sin embargo, si en esta reunión se consume tiempo en asuntos incidentales, los ancianos pudieran perder los beneficios de considerar estos asuntos de mayor importancia que afectan a la congregación. Por eso, los ancianos locales deben preparar una agenda apropiada para la visita cuando ésta se aproxima, y suministrar en ella oportunidad para abarcar lo que mayor importancia tenga para el bienestar y progreso espiritual de la congregación.—Pro. 21:5; Fili. 1:9-11.

16. ¿Cómo y por qué deben usar los siervos ministeriales las oportunidades que tienen de recibir ayuda durante la visita?

16 Si alguien es siervo ministerial, quizás el superintendente viajante pueda ayudarle a cumplir con los rasgos de su obra en un estudio de libro de algún grupo de la congregación, en sus asignaciones de encargarse de registros o respecto a otros deberes que desempeñe en el Salón del Reino. El siervo ministerial debe aprovechar las oportunidades de recibir ayuda para que logre mejoras. (Luc. 16:10) Al demostrar que es confiable e inclinado al progreso, dará evidencia de su deseo de servir a los hermanos y de ser digno de recibir mayores privilegios en el futuro.—1 Cor. 4:1, 2.

17. ¿Cómo pueden beneficiarse de la visita los ancianos que están encargándose de problemas serios?

17 Para los ancianos también pueden ser muy útiles las observaciones y el consejo del superintendente viajante cuando están tratando con problemas serios. (Pro. 13:10) Puede ser que los ancianos hayan experimentado alguna dificultad al encargarse de un caso reciente sobre un mal que se haya cometido, o con relación a un caso que esté pendiente. El consejo bíblico del visitante puede ayudarles a pesar cuidadosamente los asuntos antes de tomar una decisión.—Pro. 15:22.

18, 19. (a) Debido a las imperfecciones humanas, ¿qué problemas pudieran presentarse a veces entre los ancianos? (b) En un caso de esa índole ¿cómo puede prestar ayuda el superintendente viajante?

18 Puede ser que, debido a las imperfecciones humanas, los ancianos o siervos ministeriales a veces tengan algunos problemas entre sí. (Sant. 3:2) Puede que haya habido alguna crítica innecesaria o algunos malos entendidos. Puede ser que uno de los ancianos haya revelado algún asunto confidencial y esto haya resultado en que alguien se haya sentido herido y en que se haya socavado el respeto a ese anciano y otros. (Pro. 25:9) Puede ser que el orgullo haya desequilibrado a alguien hasta tal punto que esa persona se dé demasiada importancia y se haga irrazonable. (Rom. 12:3) ¿Qué hay si estas dificultades y otras semejantes han causado trastorno en la cooperación, y los hermanos responsables de la localidad no han podido resolver los asuntos?

19 Los ancianos deben hablar al superintendente viajante confidencialmente y buscar su ayuda para restaurar la armonía en sus tratos de unos con otros. (Efe. 4:1-3) Él pudiera ayudarles a razonar las cosas sobre la base de la Palabra de Dios. (Pro. 20:3) Los ancianos, al esforzarse así por resolver los asuntos pronta y apaciblemente, pueden mostrar que aprecian esta provisión de considerar los asuntos con un hermano visitante de más experiencia en el Señor y dejar que la Palabra de Dios enderece los asuntos.—2 Tim. 3:16.

20. Si un superintendente viajante ha cometido un error de juicio, ¿cómo pudiera tratarse este asunto?

20 Además, los ancianos deben reconocer que el superintendente viajante también es imperfecto. Pudiera ser que en alguna ocasión a los ancianos locales les pareciera que el anciano visitante ha cometido un error de juicio, tal como el apóstol Pedro no quedó sin cometer faltas. (Gál. 2:11-14) Como cualquier otro anciano, el superintendente visitante nunca debe pensar que a él no se le puede aconsejar. Si algunos ancianos se sienten perturbados por algo que él haya hecho o dicho, sería una bondad el que ellos le preguntaran acerca del asunto. Quizás se trate de un mal entendido o algo que se haya pasado por alto, y en ese caso se puede ejercer comprensión en cuanto a la situación, y el amor puede encubrir el asunto. (1 Ped. 4:8) Por otra parte, puede que los ancianos tengan un punto válido de consejo que pudiera ser necesario que el superintendente viajante aplicara para servir de manera más beneficiosa a sus hermanos. Como David, él considerará el consejo de ellos como una bondad amorosa que “no querría rehusar.”—Sal. 141:5.

CONSEJERO AL CONSIDERAR RECOMENDACIONES

21, 22. (a) ¿Por qué es una responsabilidad seria la recomendación de ancianos y siervos ministeriales? (b) ¿Cómo se benefician los ancianos de que el superintendente viajante se siente entre ellos como consejero cuando los ancianos consideran recomendaciones?

21 Los cuerpos o grupos de ancianos se han esforzado por cumplir debidamente con sus responsabilidades al recomendar a nuevos ancianos y siervos ministeriales, o al iniciar la remoción de personas que ya han sido nombradas a esos puestos. El considerar si un hombre califica o no para responsabilidades de congregación es un asunto serio. A esto dan énfasis las palabras del apóstol Pablo en 1 Timoteo 5:22: “Nunca impongas las manos apresuradamente en ningún hombre; ni seas partícipe de los pecados ajenos; consérvate casto.”

22 Por eso, otra manera en que el superintendente viajante beneficia a la congregación es por medio de sentarse con el grupo local de los ancianos y considerar recomendaciones. Es esencial que cada individuo recomendado cumpla con los requisitos bíblicos. (1 Tim. 3:1-10, 12; Tito 1:5-9; 1 Ped. 5:1-4) Por ejemplo, ¿es realmente un hombre espiritual? ¿Es ejemplar en ‘llevar mucho fruto y demostrar que es discípulo de Jesús’? (Juan 15:8) En su papel de consejero, el superintendente visitante puede ayudar a los ancianos que afrontan estas cuestiones, y hará eso objetivamente. Esto suministra a los ancianos la oportunidad de beneficiarse del consejo que él dé y de las cosas que haya observado. De manera similar, él pudiera hacer preguntas para llegar a tener un claro entendimiento de los asuntos. Una consideración de esta índole tendría como propósito determinar con equilibrio si los individuos realmente califican para recibir responsabilidad.

23. (a) ¿Cómo podemos obtener mayor beneficio de las visitas de los superintendentes viajantes? (b) ¿En qué puede resultar el que mostremos aprecio por estas visitas?

23 Los superintendentes viajantes verdaderamente hacen grandes esfuerzos a favor de nosotros. Beneficiémonos de su servicio. Aceptemos cualquier consejo debido que nos den para ayudarnos a resolver o sobrellevar problemas personales o a estar más estrechamente enlazados con la hermandad en amor. (1 Ped. 2:17) Ellos ciertamente pueden contribuir al fortalecimiento de nuestra resolución de resistir las presiones que nos presenta este mundo, y de seguir plenamente vestidos con la armadura espiritual mientras permanecemos firmes en nuestro pelear contra el Diablo. (Efe. 6:11-18) Sí, apreciemos las visitas de los superintendentes viajantes como otra provisión para ayudarnos a cultivar esa cualidad probada de la fe que será “hallada causa de alabanza y gloria y honra al tiempo de la revelación de Jesucristo.”—1 Ped. 1:7.

[Ilustraciones de la página 24]

Predicando en los hogares

Enseñando en la congregación

[Ilustraciones de la página 25]

Dando estímulo a los jóvenes

Alentando a los de edad avanzada

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