China y el cristianismo
MILES de personas están visitando a China... unos 10.000 turistas este año. “Lo que usted hallará,” informa un artículo para turistas en la publicación norteamericana The Wall Street Journal, “son habitaciones espaciosas, trenes cómodos, aviones con la cantidad de personas esperada, . . . un té excelente y alguna de la gente más cortés y amigable que se podría encontrar en lugar alguno.” Pero, ¿qué hay en cuanto a la religión, y, en particular, del cristianismo?
La religión no es popular... con la excepción de la “religión roja.” En la actualidad el cristianismo es prácticamente inexistente. Un despacho de Prensa Asociada de Pekín, con fecha de 31 de julio del año pasado, señala: “La mayoría de las iglesias han sido transformadas para utilizarlas como escuelas, garajes, almacenes, y de otras maneras. En Pekín hay dos iglesias cristianas, y ahora las usan principalmente los residentes extranjeros y los visitantes. Una es católica romana y la otra protestante.”
¿A qué se debe que en ese país exista tan poco interés en Jesús y en Sus enseñanzas? Por supuesto, el comunismo que domina en China ha suprimido esa religión. Pero hay mucho más que eso envuelto en el asunto. Las iglesias han tergiversado o representado mal las enseñanzas de Cristo, tal como declaró el Times de Nueva York del 15 de enero de 1979: “El concepto general de lo que es el misionero occidental ha sido puesto en el nivel del de los políticos occidentales desde que los primeros misioneros presbiterianos, metodistas y católicos romanos entraron en el país a fines del siglo 19.”
Sí, parece que muchos misioneros han abogado más por sus gobiernos nacionales que por el reino de Dios. Según un informe que el Times de Nueva York había publicado antes, una conferencia teológica internacional se quejó en estos términos: “Es desafortunado el que se diera uso al cristianismo, como religión oficial de Occidente, para justificar el imperialismo, el feudalismo, el colonialismo y el capitalismo de la burguesía.”
Sin embargo, en junio de 1947 entraron en China dos misioneros cristianos de índole completamente diferente a la de los misioneros de las iglesias de la cristiandad. Estos fueron Harold King y Stanley Jones, graduados de la octava clase de la Escuela Bíblica de Galaad de la Watchtower. Estos se unieron al grupito de testigos de Jehová que había en Shangai, China, para participar con ellos en predicar de casa en casa acerca del reino de Dios.
Con el tiempo, mientras Stanley Jones hacía visitas de casa en casa llegó al hogar del ama de casa Nancy Yuen. Aunque el esposo de ella no estaba interesado en la Biblia, Nancy sí lo estaba, e inmediatamente vio la diferencia que existe entre las enseñanzas de la cristiandad y las enseñanzas con fundamento bíblico de los testigos de Jehová. Al poco tiempo llegó a ser una Testigo muy activa. Progresó rápidamente, y resultó ser muy celosa en predicar de casa en casa y en conducir estudios bíblicos, todo esto en chino.
A principios de los años cincuenta la concurrencia a las reuniones de Shangai era de unas 175 personas, a pesar de que la actividad de los testigos de Jehová había sido puesta bajo restricciones. Entonces, en 1956, las autoridades arrestaron a Nancy Yuen y la mantuvieron en detención. Cuando King y Jones investigaron en cuanto al bienestar de ella, las autoridades les negaron toda información y dijeron: “Este es un asunto de los chinos. No se metan en cosas ajenas.” Dos años más tarde las autoridades arrestaron a King y Jones, y éstos estuvieron en prisiones chinas cinco y siete años, respectivamente, antes de que se les soltara y deportara.
Pero, ¿qué sucedió con Nancy Yuen? Creemos que la siguiente historia acerca de ella le parecerá de interés absorbente.