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  • ¿Es usted súbdito leal del gobierno de Dios?

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  • ¿Es usted súbdito leal del gobierno de Dios?
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1980
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1980
w80 15/6 págs. 16-21

¿Es usted súbdito leal del gobierno de Dios?

1. ¿Qué clase de gobierno le parece a usted que a todas las personas les gustaría tener?

SI HOY día hubiera en la Tierra una nación que pudiera librar por completo de las enfermedades a sus ciudadanos, sanar a sus tullidos, restaurar la vista a sus ciegos, destapar los oídos de sus sordos, y hasta traer a sus muertos de nuevo a la vida, ¿no se jactaría el gobierno de esa nación acerca de tales hazañas? ¿No haría de inmediato todo el que viviera en la Tierra cuanto pudiera por asegurarse un lugar bajo ese gobierno? Así parecería. Pero la historia muestra una inclinación diferente por parte de muchos.

2, 3. ¿Qué hizo que los gobernantes judíos del primer siglo, y sus súbditos, rechazaran al rey nombrado por Dios?

2 Considere la situación que existió en el primer siglo, cuando Jesucristo, el Rey designado del gobierno de Dios, estaba efectuando hazañas tan maravillosas como ésas. ¿Cómo lo recibió la gente? Aquellas personas dejaron que los gobernantes judíos influyeran fácilmente en ellas, y quedaron divididas en cuanto a su lealtad. Como muestra la Biblia, aquellos gobernantes estaban más interesados en no perder los puestos y posiciones que ocupaban en el gobierno humano que en atender al pueblo para el mayor bien de éste:

“Los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el Sanedrín y empezaron a decir ‘¿Qué hemos de hacer, porque este hombre [Jesús] ejecuta muchas señales? Si lo dejamos así, todos pondrán fe en él, y vendrán los romanos y nos quitarán nuestro lugar así como nuestra nación.’ Pero uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: ‘Ustedes no saben nada, y no raciocinan que les es de provecho a ustedes que un solo hombre muera en el interés del pueblo y no que la nación entera sea destruida.’ . . . Por eso desde aquel día entraron en consejo para matarlo.”—Juan 11:47-53.

3 No solo sucedió que los intereses egoístas de los gobernantes judíos impidieron que ellos dieran su lealtad al gobierno de Dios; además, el egoísmo de ellos los movió a inducir a la gente a rechazar a Jesús. La Biblia dice que cuando el gobernador romano Poncio Pilato presentó a Jesús y dijo: “¡Miren! ¡Su rey!” la gente gritó: “‘¡Quítalo! ¡Quítalo! ¡Al madero con él!’ Pilato les dijo: ‘¿A su rey fijo en un madero?’ Contestaron los principales sacerdotes: ‘No tenemos más rey que César.’” De modo que fueron los líderes religiosos los que persuadieron a la gente a votar en contra del rey y el reino de Dios.—Juan 19:14, 15.

4. ¿A qué selección se enfrenta cada uno de nosotros hoy día?

4 Sea que usted se dé cuenta de ello o no, está ante una selección similar hoy día. Y ésa es: Ser súbdito leal del gobierno de Dios, o unirse a los que se oponen al gobierno de ese reino. El hecho de que Jesucristo y las personas que han de gobernar con él están en el cielo y son invisibles no hace que ellos sean menos reales. La evidencia de ello es arrolladora: Cristo fue levantado de entre los muertos, y en breve él, junto con sus cogobernantes, obrará en armonía con el mandato de Dios y eliminará a todos los gobiernos terrestres y a sus apoyadores. (Dan. 2:44; 2 Tes. 1:6-9; Rev. 2:26, 27) Por tanto, ¿cómo escoge usted? ¿A favor del gobierno por los seres humanos o del gobierno por Dios?

SE NECESITA CONOCIMIENTO PARA LLEGAR A SER SÚBDITO

5. ¿Qué requisito exige cierto gobierno que los extranjeros satisfagan a fin de obtener la ciudadanía?

5 No es cuestión de sencillamente levantar la mano y decir: “Quiero ser súbdito del gobierno de Dios.” Es fácil de entender que se requiere más de eso. Por ejemplo, el extranjero que desea hacerse ciudadano de los Estados Unidos de América tiene que satisfacer ciertos requisitos. The World Book Encyclopedia explica lo siguiente: “Los Funcionarios del Servicio de Inmigración y Naturalización investigan y entrevistan al extranjero. . . . El individuo tiene que mostrar que sabe leer, escribir y hablar inglés sencillo . . . El extranjero también tiene que mostrar que sabe algo de la historia y de la forma de gobierno de los Estados Unidos.”—Edición de 1973, tomo 14, pág. 52.

6. ¿Qué “lenguaje” tenemos que aprender a fin de satisfacer los requisitos para llegar a ser súbditos del reino de Dios?

6 Para llegar a ser súbdito del gobierno de Dios, es preciso satisfacer requisitos similares. Primero hay que aprender el “lenguaje” de las personas que han de vivir bajo el gobierno del reino de Dios. En su Palabra, la Biblia, Jehová dice: “Porque entonces daré a pueblos el cambio a un lenguaje puro, para que todos ellos invoquen el nombre de Jehová, para servirle hombro a hombro.” (Sof. 3:9) Ese “lenguaje puro” es la verdad de Dios que está en la Biblia, en particular lo relacionado con el reino que traerá paz a la Tierra. Jesús y sus discípulos hablaron este “lenguaje puro” cuando estuvieron en la Tierra. Dieron testimonio de la verdad acerca del Reino, y mantuvieron ese mensaje en primer plano. Hoy día los que quieren llegar a ser súbditos del reino de Dios tienen que hacer lo mismo.—Juan 18:36; Luc. 8:1; 10:8-11.

7. ¿Cuáles son algunas preguntas que el súbdito del gobierno de Dios debe poder contestar? ¿Puede usted responder a ellas?

7 Además, para calificar como súbdito del reino de Dios, uno tiene que saber algo acerca de la historia de ese Reino, así como de sus gobernantes. ¿Puede usted mostrar que sabe esas cosas, por medio de responder a preguntas como: ¿Cuándo hizo Dios los primeros arreglos para su gobierno del Reino? ¿Quiénes fueron algunos de los siervos precristianos de Jehová que esperaban con anhelo llegar a ser súbditos del gobierno justo de Dios? ¿Cómo demostraron ellos la fe que tenían en ese gobierno? ¿Cuántos servirán como gobernantes en el gobierno de Dios? ¿Cuáles son algunas de las personas que, según dice la Biblia, dieron prueba de haber llenado los requisitos para ser cogobernantes con Cristo? ¿Qué hicieron ellas para mostrar su fidelidad? ¿Cómo satisfizo Jesucristo los requisitos para ser rey? ¿Qué condiciones existirán bajo el gobierno del reino de Dios que mostrarán el amor de Dios por la humanidad? Es vital que conozcamos esos asuntos, pues, en oración a su Padre, Jesús dijo: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo.”—Juan 17:3.

SE REQUIERE CONDUCTA JUSTA

8. ¿Qué otro requisito exige cierto gobierno que los extranjeros satisfagan a fin de obtener la ciudadanía?

8 Así como hay otros requisitos para llegar a ser ciudadanos de los gobiernos terrestres, también los hay para llegar a ser súbditos del reino de Dios. The World Book Encyclopedia dice acerca de la persona que quiere satisfacer los requisitos para obtener la ciudadanía de los EE. UU.: “Debe ser persona de buen carácter moral. . . . La ley declara que un extranjero no es de buen carácter moral si es un borracho, si ha cometido adulterio, si tiene más de una esposa, si se gana la vida jugando por dinero,” y así por el estilo. De igual modo, las personas que quieren llegar a ser súbditos del gobierno de Dios tienen que satisfacer ciertos requisitos morales. Esos se presentan en la Biblia.

9. ¿Qué requisitos morales tiene que satisfacer la persona que quiere llegar a ser súbdito del gobierno de Dios?

9 Por ejemplo, el que espera llegar a ser súbdito del Reino tiene que aplicar en su vida lo que la Biblia dice acerca de la honradez. No puede ser mentiroso ni ladrón. (Efe. 4:25, 28; Rev. 21:8) También tiene que prestar atención a la prohibición de la Biblia en contra de la borrachera. (Efe. 5:18; 1 Ped. 4:3, 4) Además, prácticas como la fornicación, el adulterio o la homosexualidad violan los requisitos de Dios, y los que las practican quedan descalificados en cuanto a ser aptos para vivir bajo el reino de Dios. (1 Cor. 6:18; Heb. 13:4; Rom. 1:24-27) Sin embargo, si alguien participaba en el pasado en tales prácticas, y ya las ha abandonado, no está descalificado a causa de su anterior proceder inmoral en la vida. (1 Cor. 6:9-11) El punto es el siguiente: Dios no tolera la transgresión voluntaria de sus leyes; la persona tiene que amoldarse a los requisitos morales de su Palabra a fin de estar calificada para ser súbdito de su gobierno.

10. ¿Qué arreglo para dar dirección tienen que respetar los súbditos del gobierno de Dios?

10 Eso significa que las personas que han de vivir bajo el reino de Dios tienen que amoldarse voluntariamente a lo que la Palabra de Dios dice. Pero se requiere más que eso. También tienen que mostrar respeto al consejo y las decisiones de aquellos a quienes Dios coloca en posiciones de responsabilidad dentro de la congregación cristiana. No pueden ser personas que ‘van a hacer lo suyo’ o ‘hacer lo que les plazca,’ prescindiendo de la dirección que reciban del “esclavo fiel y discreto,” a quien Cristo ha confiado la superintendencia de los intereses del Reino en la Tierra. (Mat. 24:45) El apóstol Pedro escribió acerca de personas que desprecian la autoridad, y las describió como “las que siguen tras la carne con el deseo de contaminarla y que menosprecian el señorío.” Describiendo a esos individuos con más detalles, el apóstol dice: “Osados, tercos, no tiemblan ante los gloriosos [personas a quienes se ha confiado la superintendencia dentro de la congregación de Dios] sino que hablan injuriosamente.”—2 Ped. 2:10.

11. (a) ¿Qué mandatos del rey nombrado por Dios tienen que obedecer todos los súbditos del Reino? (b) ¿Cómo se siguen esos mandatos, y por qué es tan importante obedecerlos?

11 Sin embargo, de los súbditos del gobierno de Dios se requiere más que sencillamente abstenerse de un modo de vivir falto de respeto, inmoral. También tienen que tomar la iniciativa en efectuar obras bondadosas para con otras personas. Tienen que vivir en armonía con esta regla divina suministrada por el Rey, Jesucristo: “Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos.” (Mat. 7:12) Cristo puso el ejemplo al amar a otros, hasta dar su vida por la humanidad. Y dio el siguiente mandato a sus seguidores: ‘Ámense unos a otros, así como yo los he amado.’ (Juan 13:34; 1 Juan 3:16) Es ese amor abnegado y ese interés por otros lo que hará que el vivir bajo el gobierno del reino de Dios sea un verdadero deleite. ¿Lo está capacitando la conducta de usted para vivir en ese entonces? ¿De veras se esfuerza usted por hacer obras de bondad para otras personas?

DIOS REQUIERE APOYO LEAL

12. ¿Cuál es un requisito más que cierto gobierno exige que los extranjeros satisfagan a fin de obtener la ciudadanía?

12 No debe sorprender el hecho de que Jehová Dios requiera que sus súbditos apoyen lealmente el gobierno de su Reino, pues los gobiernos humanos hacen la misma cosa. Acerca del extranjero que desea llegar a ser ciudadano de los Estados Unidos The World Book Encyclopedia sigue diciendo: “Promete apoyar y defender la Constitución y portar armas a favor de los Estados Unidos.” Además, “presta un juramento en el que renuncia a todo título extranjero y fidelidad jurada a todo otro país.” Pero, ¿de qué manera requiere Dios que las personas apoyen lealmente su reino?

13. ¿Qué muestra que es incorrecto que los cristianos luchen con armas físicas a favor del gobierno de Dios?

13 Eso no se hace por medio de portar armas carnales a fin de luchar a favor del Reino. Al gobernador romano Poncio Pilato, Jesús explicó lo siguiente: “Mi reino no es parte de este mundo. Si mi reino fuera parte de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero, como es el caso, mi reino no es de esta fuente.” (Juan 18:36) Antes de eso, cuando el apóstol Pedro trató de defender a su Amo, Jesús le dijo: “Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman la espada, perecerán por la espada. ¿O crees que no puedo apelar a mi Padre para que me suministre en este momento más de doce legiones de ángeles?” (Mat. 26:52, 53) Los cristianos no participarán en destruir a los enemigos de Dios; ésa es la tarea de los ejércitos celestiales de Dios. La Biblia muestra que los cristianos no deben participar en el guerrear físico, carnal.—Compare con 2 Corintios 10:3-5; 2 Timoteo 2:24.

14. (a) Dios requiere que los súbditos de su Reino hagan ¿qué obra? (b) ¿Cómo deben ellos demostrar que están dedicados a Dios?

14 Más bien, Dios requiere que sus siervos terrestres sean voceros a favor del gobierno de él... apoyadores o proclamadores del Reino. Así, ‘con la boca hacen declaración pública para salvación.’ (Rom. 10:10) Además, Dios requiere dedicación y fidelidad jurada a él de parte de sus súbditos. Jesucristo se presentó para hacer la voluntad de Dios, y fue bautizado en símbolo de ello. (Mat. 3:16, 17; Heb. 10:5-10) Los cristianos tienen que obrar de manera semejante. Después de adquirir el conocimiento necesario y amoldarse a los requisitos morales de Dios, tienen que dedicar su vida a él y simbolizar esa dedicación por medio del bautismo en agua. Entonces tienen que participar de toda alma en la gran obra de publicidad que Jehová quiere que se efectúe.

15, 16. (a) ¿Cuál fue la obra principal de Jesús en la Tierra, y cómo mostró él a sus discípulos que ésa también sería la actividad principal de ellos? (b) El seguir las instrucciones de Jesús requería visitar a la gente ¿dónde?

15 Es la voluntad de Jehová que todos sepan lo que el reino de él es y cómo resolverá los problemas de la humanidad. Hay gran estima en el corazón de Jehová para ese gobierno, pues es el medio por el cual él limpiará su nombre de todo oprobio y traerá bendiciones a su pueblo. Así, de la actividad principal del Hijo de Dios en la Tierra, la Biblia dice: “Jesús emprendió un recorrido de todas las ciudades y aldeas, . . . predicando las buenas nuevas del reino.” (Mat. 9:35) Y en otra ocasión Jesús dijo: “También a las otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado.”—Luc. 4:43.

16 Jesús entrenó a su seguidores a hacer esa misma obra. Primero, envió a sus 12 apóstoles, dándoles las siguientes instrucciones: “Al ir, prediquen, diciendo: ‘El reino de los cielos se ha acercado.’ . . . En cualquier ciudad o aldea que entren, busquen hasta descubrir quién en ella es merecedor, y quédense allí hasta que salgan. Al entrar en la casa, salúdenla; y si la casa lo merece, venga sobre ella la paz que le desean.” (Mat. 10:5-14) A fin de cumplir con esas instrucciones, los apóstoles visitaron las casas de la gente, y se alojaron en las casas de los ‘merecedores’ y compartieron con ellos el mensaje del Reino. Más tarde, Jesús dio a 70 de sus discípulos las siguientes instrucciones: “Dondequiera que entren en una ciudad y los reciban, . . . sigan diciéndoles: ‘El reino de Dios se ha acercado a ustedes.’” (Luc. 10:1-11) Sí, Jesús envió a sus seguidores a la ocupación relacionada con el Reino.

17. (a) ¿Por qué requirió valor el efectuar la predicación del Reino en el primer siglo? (b) ¿Cómo demostraron los cristianos primitivos su valor al efectuar la predicación?

17 El participar en aquella actividad exigió verdadero valor. Jesús había sido asesinado a instigación de los opositores del Reino, y, con el tiempo, sus seguidores Esteban y el apóstol Santiago también fueron asesinados. (Hech. 7:54-60; 12:2) Sin embargo, los seguidores de Jesús no se desanimaron. Hasta después de ser azotados los apóstoles, la Biblia dice que “todos los días en el templo y de casa en casa continuaban sin cesar enseñando y declarando las buenas nuevas acerca del Cristo, Jesús.” (Hech. 5:42) Años más tarde, en Tesalónica, una chusma levantó contra el apóstol Pablo y los compañeros de éste la siguiente acusación: “Estos actúan en oposición a los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús.” (Hech. 17:7) Pero esa persecución no hizo que ellos cesaran de predicar. Las Escrituras indican que Pablo no cesó de ‘declarar las buenas nuevas.’ Él iba ‘enseñando públicamente y de casa en casa,’ dando testimonio cabal a los judíos y a otras personas que necesitaban arrepentimiento.—Hech. 20:20, 21.

¿QUÉ POSICIÓN TOMA USTED?

18, 19. (a) ¿Qué desea Dios que se haga ahora? (b) ¿El que recordemos qué cosas nos puede ayudar a participar en la predicación del Reino?

18 No es menos el valor que se necesita hoy día para apoyar el Reino. En la actualidad la oposición al mensaje del Reino es exactamente tan grande como lo era en el primer siglo. Por eso la pregunta es: ¿Qué posición toma usted? ¿Prestará su apoyo leal al reino de Dios? La voluntad de Él es que se dé un gran testimonio respecto al Reino antes que el fin venga. ¿Tendrá usted parte en dar ese testimonio?—Mat. 24:14.

19 Quizás le sea difícil tomar la iniciativa de hablar a otras personas acerca del gobierno de Dios. Pero usted puede hacerlo. El hacerlo demostrará su amor a Jehová. (1 Juan 5:3) Recuerde que Dios le dio a Abrahán la asignación difícil de ofrecerle su hijo como sacrificio. Cuando Abrahán mostró obediencia, Dios lo detuvo de llevar a cabo el sacrificio, y le dijo: “Porque ahora sé de veras que eres temeroso de Dios.” Sí, la obediencia de Abrahán probó que él confiaba de modo cabal en Dios. (Gén. 22:12; Heb. 11:17-19) De manera semejante, por medio de nuestra celosa predicación del Reino mostramos a Dios nuestro apoyo leal a su gobierno, un apoyo que él requiere de sus súbditos. Al mismo tiempo, demostramos nuestro amor e interés para con la gente, pues la única manera en que pueden escapar de la destrucción en la “grande tribulación” que a paso rápido se acerca es por medio de oír el mensaje del Reino y obrar en armonía con él.—Mat. 24:21; 1 Juan 2:17.

20. ¿Cómo puede ayudarnos el ejemplo de Moisés a tomar una postura correcta en relación con los requisitos morales de Dios?

20 Sin embargo, también mostramos nuestro apoyo leal al gobierno de Dios, por nuestra adherencia a los requisitos morales de Dios. ¿Cuál es nuestra postura en ese asunto? Algunos dan prioridad a agradarse a sí mismos, ‘hacer lo suyo, lo que les place.’ Y es cierto que se puede obtener cierta medida de disfrute como resultado de ir con la muchedumbre que vive de modo disoluto, que tiene como meta los placeres. Pero el disfrute es solamente temporero. Prudentemente, Moisés no escogió tal proceder. “Por fe Moisés, ya crecido, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo ser maltratado con el pueblo de Dios más bien que disfrutar temporalmente del pecado, . . . porque miraba atentamente hacia el pago del galardón.” (Heb. 11:24-26) Es cuestión de manifestar lo que consideramos más importante. ¿Es sencillamente satisfacer nuestras inclinaciones egoístas, o es hacer lo que agrada a nuestro Creador y servir en el interés de su gobierno del Reino?

21. (a) ¿Cómo presentó Jesús la selección ante la cual todos nos encontramos? (b) ¿Qué está resuelto a escoger usted?

21 En realidad, solo hay dos cosas entre las cuales seleccionar. Cristo comparó esto a escoger entre uno de dos caminos. Un camino, dijo él, es “ancho y espacioso.” En él a los viajeros se les permite la libertad de ‘hacer lo suyo,’ o ‘hacer lo que les place.’ Sin embargo, el otro camino es “estrecho.” Sí, los que van en ese camino tienen que adherirse a la dirección de Dios. La mayoría, notó Jesús, está tomando el camino ancho; solo unos cuantos toman el estrecho. ¿Cuál de ellos escogerá usted? Al hacer su selección, tenga esto presente: El camino ancho llega abruptamente a un fin... ¡la destrucción! Por otra parte, el camino estrecho le conducirá hasta el mismísimo nuevo sistema de Dios en el cual podrá vivir para siempre como súbdito leal del Reino. (Mat. 7:13, 14) De modo que, ¡a usted le toca escoger! ¿Qué escogerá?

[Ilustración en la página 16]

Los líderes religiosos del día de Jesús no querían perder la posición que ocupaban en el gobierno humano. Por eso, entraron en consejo para matarlo

[Ilustración en la página 17]

Los súbditos del gobierno de Dios tienen que aprender el “lenguaje puro” de la verdad bíblica

[Ilustración en la página 19]

Cuando Pedro procuró defender a su Amo, Jesús le dijo: “Vuelve tu espada a su lugar.” Hoy los súbditos leales del reino de Dios no participan en guerrear físico

[Ilustración en la página 21]

La obediencia de Abrahán probó que confiaba de modo cabal en Dios. De modo similar, nosotros mostramos apoyo leal a Su gobierno por medio de predicar el Reino celosamente.

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