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  • La Biblia... ¿proviene realmente de Dios?
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1983
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1983
w83 15/2 págs. 4-7

La Biblia... ¿proviene realmente de Dios?

UNA cosa es segura. Para que usted acepte cierto libro como procedente de Dios, éste tiene que ser verídico y exacto tocante a todo lo que diga. La gente y los lugares que éste mencione realmente tendrían que haber existido. ¿No le parece a usted? A este respecto, ¿a qué altura está la Biblia?

Considere solo un ejemplo. La Biblia identifica a Poncio Pilato como gobernador que rigió sobre Judea durante el ministerio terrestre de Jesucristo (Lucas 3:1, 2). Pero ¿existió realmente Pilato? Y si es cierto, ¿fue de veras gobernador de Judea?

Por mucho tiempo no hubo nada que confirmara que él hubiera existido. Entonces, en 1961, se hizo un descubrimiento notable en Cesarea. Se descubrió una piedra inscrita que originalmente fue parte de un templo que se erigió en honor al emperador Tiberio. La inscripción en latín dice: “Poncio Pilato, prefecto de Judea, ha dedicado a la gente de Cesarea un templo en honor a Tiberio”. ¡Se confirmó la exactitud histórica de la Biblia! Y hay muchísimos otros ejemplos que muestran que la Biblia es exacta y confiable concerniente a datos históricos y geográficos.

‘Permítame un minuto’, quizás diga usted. ‘¡El hecho de que un libro sea exacto no prueba que provenga de Dios!’ Es cierto. De por sí la exactitud de la Biblia no prueba que haya sido escrita por inspiración divina. No obstante, la Biblia contiene evidencia que confirma que es mucho más que un libro histórico cuyos datos son exactos. Por eso, muchos estudiantes sinceros de la Biblia han llegado a comprobar por sí mismos que la Biblia realmente proviene de Dios. Usted merece saber lo que les condujo a tal convicción. Examinemos cinco aspectos diferentes como evidencia.

Armonía interna

Imagínese que se hubiera pedido a 40 personas que escribieran secciones de un libro. Personas cuyos antecedentes hubieran sido diferentes. Algunas de ellas muy instruidas, otras, labradores o pastores humildes. Además, que no se hubieran conocido personalmente. De hecho, que la mayoría hubiera vivido en diferentes épocas de la historia y en diferentes lugares. ¿Cuánta probabilidad cree usted que habría de que todos los escritos de ellas armonizaran entre sí hasta en los más mínimos detalles? ‘¡Imposible!’, ¿dice usted? Bueno, éstas fueron precisamente las circunstancias en las que se escribió la Biblia.

Como ejemplo de la armonía que manifestaron aquellos escritores, considere la descripción consecuente de ellos respecto a Jehová Dios. Como usted mismo puede leer en la Biblia, las diferentes porciones de ésta suministran una descripción armoniosa de Jehová Dios tanto con relación a su persona como a su personalidad. Él es sempiterno, infinito (Salmo 90:2; Habacuc 1:12; Revelación 10:6; 15:3). Es invisible a los ojos humanos (Éxodo 33:20 ; Juan 1:18; 1 Timoteo 1:17). Al recibir visiones de Su presencia, los escritores bíblicos describen que había gran dignidad y majestuosidad, además de serenidad, orden y hermosura (Éxodo 24:9-11; Ezequiel 1:26-28; Revelación 4:1-3). Por toda la Biblia se muestra vez tras vez que las cualidades dominantes de Dios son el amor, la sabiduría, la justicia y el poder.

Ciertamente, la armonía interna de la Biblia —aunque la escribieron muchas personas— indica que ésta proviene de una fuente superior al hombre.

Exactitud científica

Ahora pasemos a considerar uno o dos comentarios que la Biblia hace sobre asuntos científicos. ¿Por qué son éstos significativos? Por varias razones: 1) Están en armonía con hechos científicos; 2) Reflejan conocimiento acerca de hechos que estaban fuera del alcance del conocimiento humano para la época en que se escribieron; y 3) están totalmente libres de los conceptos equivocados que había en aquel entonces.

Quizás usted haya oído que la Biblia dice que nuestra Tierra cuelga sobre la nada y que es redonda (Job 26:7; Isaías 40:22). ‘¿Qué tiene de extraordinaria esta declaración?’, tal vez pregunte usted. Tenga presente que estos comentarios bíblicos concuerdan con hechos científicos probados, y se contrastan con los mitos antiguos que había acerca de la forma de la Tierra y cómo se sostenía ésta. Pues, ¡hasta solo unos cuantos cientos de años la mayoría de los hombres, hasta los que efectuaban estudios científicos, creían que la Tierra era plana! De modo que es extraordinario el que miles de años atrás los escritores de la Biblia supieran esos hechos tocante a la Tierra, ¡y sin tener instrumentos científicos modernos!

He aquí otro ejemplo. En los días de Moisés, en Egipto se acostumbraba usar el excremento humano o animal como remedio para tratar ciertas enfermedades. Además, Moisés se crió en Egipto y fue “instruido en toda la sabiduría de los egipcios” (Hechos 7:22). Pero los comentarios que él registró en Deuteronomio 23:12, 13 están totalmente libres de aquellas prácticas equivocadas —de hecho, perjudiciales— de la medicina egipcia. Según estas palabras, en el Israel antiguo se consideraba que el excremento era cosa inmunda que tenía que enterrarse en un lugar fuera de la zona poblada y lejos de los abastecimientos de agua. Como usted sabe, esto concuerda con la ciencia médica moderna.

¿No nos suministran estos ejemplos prueba adicional de que la información que registraron aquellos escritores bíblicos tiene que haber venido de una fuente superior a ellos?

Candor

Otra cosa que identifica la Biblia como libro procedente de Dios es el candor de los que la escribieron. ¿Por qué? En primer lugar, es contrario a la naturaleza humana imperfecta admitir los errores que uno comete, y mucho menos ponerlos por escrito. En cuanto a esto, la Biblia se distingue de otros libros antiguos. Pero más que eso, el candor de los escritores de este libro nos asegura de la completa integridad de ellos. Después de todo, no es probable que divulgaran sus flaquezas y que luego dijeran otras cosas que no fueran ciertas, ¿no es así? Si hubieran querido tergiversar algo, ¿no lo hubieran hecho con la información desfavorable concerniente a sí mismos? Así, el candor de los escritores de la Biblia añade peso a la afirmación de ellos de que Dios dirigió lo que registraron. (2 Timoteo 3:16.)

Como ejemplo de tal candor, consideremos el caso de Moisés. Aunque fue caudillo de la nación de Israel, mediador del pacto de la Ley, profeta y juez, no dirigió a los israelitas cuando entraron en la Tierra Prometida. ¿Por qué no? De acuerdo con Números 20:1-13, Moisés cometió un error grave. Lea usted mismo cómo él ‘actuó en desacato’ y “empezó a hablar imprudentemente con sus labios”, y no santificó el nombre de Dios. ¿Quién registró estos sucesos en el libro bíblico de Números? ¡Moisés, quien cándidamente hizo un registro permanente de sus propias faltas! (Deuteronomio 32:50-52; Salmo 106:32, 33.)

Entonces, considere los defectos de los apóstoles de Jesucristo. En ciertas ocasiones fueron lentos en cuanto a entender (Mateo 16:5-12), manifestaron poca fe (Mateo 17:18-20) y manifestaron la tendencia a buscar prominencia (Mateo 18:1-6; 20:20-28). ¡Hasta abandonaron a Jesús la noche en que fue arrestado (Mateo 26:56)! ¿Notó usted que todas estas debilidades las registró Mateo, uno de los 12 apóstoles?

¿No le parece a usted que el candor de los escritores de la Biblia suministra evidencia adicional de que la Biblia es más que sencillamente un libro de origen humano, y que ciertamente contiene ‘no la palabra de hombres, sino la palabra de Dios’? (1 Tesalonicenses 2:13.)

Preservación

La preservación de las Escrituras también señala que la Biblia realmente proviene de Dios. Considere las siguientes dos razones:

1) Puesto que los escritores de la Biblia escribieron originalmente en materiales perecederos, repetidas veces durante los siglos se tuvieron que hacer copias a mano de las Escrituras a fin de preservarlas para generaciones futuras. ¿Por qué es tan notable este hecho? No solo porque existía el riesgo de equivocación humana, sino también porque hubo esfuerzos deliberados por adulterar el texto. No obstante, el texto de la Biblia que nos ha llegado hoy día ha mantenido una exactitud asombrosa, como lo confirman los manuscritos antiguos de la Biblia que han sido descubiertosa.

2) La preservación de la Biblia es todavía mucho más asombrosa si se tiene presente que ha sobrevivido a feroz oposición. Hubo épocas en que los papas y los concilios prohibieron la lectura de la Biblia bajo pena de excomunión. A muchos amadores de la Biblia se les dio muerte en la hoguera. Pero la Biblia sobrevivió a toda aquella oposición y llegó a ser el libro de mayor venta en el mundo.

Ningún otro libro en la historia humana ha perdurado con la exactitud textual que la Biblia mantiene, a pesar de haber sido copiada vez tras vez por humanos imperfectos y de haber estado sometida por siglos a oposición feroz de enemigos. ¿No es ésta prueba convincente de que la Biblia contiene “el dicho de Jehová”, que “dura para siempre”? (1 Pedro 1:24, 25.)

Profecía

Quizás la prueba más convincente de que la Biblia proviene de Dios sea el cumplimiento de sus muchas profecías. ¿Qué hombre puede predecir el futuro, con precisión exacta e infalible, con cientos, hasta miles, de años por adelantado? ¡Si a los hombres se les hace difícil pronosticar el tiempo con más de unas cuantas horas de antemano!

‘¿Pero cómo sabemos que las profecías de la Biblia realmente fueron escritas de antemano?’, quizás pregunte usted. Para contestar esa pregunta, abra la Biblia en Isaías 13:19, 20 y lea la profecía de Isaías concerniente a la destrucción de la antigua Babilonia. Note que Isaías no solo predijo la destrucción de Babilonia. También dijo: “[Babilonia] nunca será habitada”. Babilonia yace desolada hasta el día de hoy. ¿Cómo pudiera Isaías haber escrito su profecía después del cumplimiento de ésta?

Además, a pesar de que los medos y los persas conquistaron a Babilonia en 539 a. de la E.C., la profecía de Isaías no se cumplió cabalmente en aquel entonces. De hecho, había gente viviendo en Babilonia hasta el primer siglo E.C. (1 Pedro 5:13). Evidentemente, no fue sino hasta el cuarto siglo E.C. que Babilonia por fin quedó desolada, cumpliéndose así cabalmente las palabras de Isaías. No hay duda de que Isaías escribió su libro antes de aquel tiempo, porque hasta los Rollos del Mar Muerto (manuscritos de la Biblia descubiertos en 1947) contienen una porción del texto de Isaías que fue copiado en el primer o segundo siglo a. de la E.C.

La Biblia contiene centenares de otras profecías de largo alcance que se han cumplido. Lo que es más, un estudio de la Biblia revela que ésta contiene profecías que usted está viendo cumplirse hoy día. (Sírvase considerar el recuadro adjunto.) ¿Puede haber alguna duda de que los escritores bíblicos hayan hablado bajo la dirección de Dios?

Después de haber repasado la evidencia, ¿a qué conclusión llega usted? Por lo menos, ¿no merece la Biblia que usted la examine? Hay razón apremiante para hacerlo. Como indicamos en el artículo anterior, nunca antes en la historia ha habido tanta necesidad como la que hay ahora de tener una guía confiable para dirigir los asuntos humanos. La Biblia contiene principios que, si se ponen en práctica, pueden ayudarle a encararse a dificultades económicas, vivir en paz con su prójimo y edificar una vida de familia feliz. ¿Qué hay en cuanto a los problemas mundiales que están más allá del control humano? La Biblia presenta la solución permanente que se realizará en el futuro cercano mediante el Reino de Dios en manos de Cristo.

¿Quisiera usted saber más sobre estas cosas? ¿Por qué no se pone en comunicación con los testigos de Jehová de la localidad, o escribe a los publicadores de esta revista? Todo lo que vale la pena ganar está a la disposición de usted.

[Nota a pie de página]

a Sírvase ver el libro Aid to Bible Understanding, páginas 1106-1110, publicado por la Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.

[Ilustración en la página 5]

Hombres que han caminado en la Luna o han estado en órbita alrededor de la Tierra pueden testificar en cuanto a la exactitud científica de la Biblia

[Ilustración en la página 6]

¿Por qué es significativo el que Moisés haya registrado su grave error?

[Recuadro en la página 7]

Profecías bíblicas que hemos visto cumplirse

1. Guerras mundiales (Revelación 6:3, 4)

2. Grandes escaseces de alimento, cuyo precio sube vertiginosamente (Revelación 6:5, 6; Mateo 24:7)

3. Ola de delitos y crímenes (Mateo 24:12; 2 Timoteo 3:1-5)

4. Aumento en la cantidad de terremotos (Lucas 21:11)

5. Arruinamiento de la Tierra, como por la contaminación mortífera (Revelación 11:18)

6. Predicación mundial de las buenas nuevas del Reino de Dios por los testigos de Jehová (Mateo 24:14)

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