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  • ¿Reconoce usted la señal?

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  • ¿Reconoce usted la señal?
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1984
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1984
w84 15/4 págs. 4-6

¿Reconoce usted la señal?

CUANDO los discípulos de Jesús le pidieron una “señal” de su “presencia y de la conclusión del sistema de cosas”, emplearon la palabra griega semeíon. Los griegos usaban la misma palabra con referencia a los síntomas de una enfermedad. Puesto que la señal de Jesús había de revelar cuándo habían llegado los últimos días o los días de la muerte del sistema mundial de Satanás, la terminología al respecto era bastante apropiada. Sería vital que las personas reconocieran los síntomas de la enfermedad que culminaría en la muerte de este mundo a fin de no morir con él. (Mateo 24:3; 1 Juan 2:16, 17.)

¿En qué consiste la señal?

Cuanto más numerosos sean los síntomas del paciente, tanto más fácil se le hace al médico bien preparado diagnosticar con exactitud la enfermedad. Por eso, para ayudarnos a reconocer inequívocamente la enfermedad que culminaría en la muerte del mundo, Jesús nos dio una señal compuesta, una que consistía en muchos “síntomas”.

Para determinar todos los aspectos de la señal, es necesario leer Mateo 24 y 25, Marcos 13 y Lucas 21. Instamos al lector a que lo haga. Pero por el momento, refirámonos solo a algunos de los muchos síntomas que Jesús mencionó.

GUERRA MUNDIAL: “Se levantará nación contra nación, y reino contra reino”. (Lucas 21:10.)

HAMBRE: “Habrá escaseces de alimento”. (Mateo 24:7.)

TERREMOTOS: “Habrá terremotos en un lugar tras otro”. (Marcos 13:8.)

TEMOR: “Sobre la tierra angustia de naciones, no conociendo la salida [...] mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectativa de las cosas que vienen sobre la tierra habitada”. (Lucas 21:25, 26.)

ENFERMEDADES: “En un lugar tras otro pestes” (Lucas 21:11.)

DELINCUENCIA: “Por el aumento del desafuero se enfriará el amor de la mayor parte”. (Mateo 24:12.)

¿Cuáles son las diferencias?

Ninguna de estas cosas ha sucedido únicamente en nuestro siglo. Por eso, para caracterizar “la conclusión del sistema de cosas”, dichos sucesos tendrían que diferir de alguna manera de condiciones parecidas que existieron en tiempos pasados. ¿Cuáles son las diferencias?

Primero, una sola generación tendría que observar todo aspecto de la señal. Jesús dijo: “Esta generación no pasará de ningún modo hasta que sucedan todas las cosas”. (Lucas 21:32.)

Segundo, los efectos de la señal tendrían que sentirse por todo el mundo. Jesús se refirió a “toda la tierra habitada” y “todas las naciones”. (Mateo 24:9, 14, 30, 31 y Mt 25:32.)

Tercero, el conjunto de condiciones o síntomas tendría que empeorar progresivamente durante dicho período. “Todas estas cosas son principio de dolores de aflicción”, dijo Jesús. (Mateo 24:8.)

Cuarto, estos sucesos irían acompañados de un cambio en la actitud y la manera de obrar de la gente. Jesús advirtió: “Se enfriará el amor de la mayor parte”. El apóstol Pablo también predijo que la actitud de la gente empeoraría. (Mateo 24:12; 2 Timoteo 3:1-5.)

¿Cuán graves son los síntomas?

No minimice la gravedad de las condiciones actuales, diciendo: “¡Oh, pero podrían ser mucho peores!”. Si alguien tuviera los síntomas de cierta enfermedad —digamos que tenga una fiebre bastante alta—, ¿simplemente los pasaría por alto diciendo que después de todo “podría ser mucho peor”? Más bien, pregúntese: Si los síntomas actuales no indican que estamos viviendo en los “últimos días [...] difíciles de manejar”, ¿cuánto más graves tienen que ponerse para indicarlo?

GUERRA MUNDIAL: Respecto a agosto de 1914, cierto historiador europeo dijo: “Durante los primeros días de este trascendental mes llegó a su fin uno de los períodos más pacíficos que haya experimentado nuestro continente”. Ni siquiera la segunda guerra mundial aseguró la paz. La revista noticiera Der Spiegel, de Alemania, afirma: “Desde 1945 no ha habido verdadera paz en el mundo ni por un solo día [...] Desde el fin de la II Guerra Mundial, los expertos en la paz han contado 130 guerras, guerras civiles, insurrecciones, conflictos que han culminado en genocidio y campañas terroristas. Casi cien países han estado envueltos en dichas acciones y unos 35.000.000 de personas han perdido la vida, muchas más que en la I Guerra Mundial”.

ESCASECES DE ALIMENTO: A la I Guerra Mundial siguieron graves escaseces de alimento. Pero el problema del hambre al final de la II Guerra Mundial fue tan grave que la primera agencia especializada que las Naciones Unidas formaron con carácter permanente fue la FAO (siglas en inglés para Organización para la Agricultura y la Alimentación), destinada a aliviar el problema.

Respecto a los hallazgos de una comisión compuesta de 20 miembros, que se formó para estudiar el problema del hambre a escala mundial, se informó: “El problema del hambre hoy es muy diferente del que existió en el pasado. [...] Actualmente, año tras año, hay tan poco alimento en tantas partes de la Tierra, que hasta 25 por 100 de la población mundial está azotada por el hambre o la subalimentación, y una persona de cada ocho sufre de desnutrición debilitante”.

TERREMOTOS: Los terremotos ocurren tan frecuentemente “en un lugar tras otro” que muchas personas no hacen caso de ellos. No obstante, en 1973 la publicación Earthquakes (Terremotos) advirtió: “Tal vez a algunos les preocupe el hecho de que estemos dirigiéndonos nuevamente hacia un período de mayor actividad sísmica. Es muy triste decirlo, pero los que se sienten así tienen razón para ello”. Tres años después, T’ang-shan, China, sufrió lo que un especialista norteamericano llamó “el mayor desastre sísmico de la historia de la humanidad”. Y ¿cuántos de los terremotos de mayor importancia que han ocurrido desde aquel entonces recuerda usted? ¿Tal vez los de Argelia, Italia, Yemen del Norte, Colombia, California e Irán?

EL TEMOR: En el verano de 1983 el periodista alemán Wolfgang Wagner escribió: “La confianza respecto al futuro parece haberse marchitado como los árboles atacados por la lluvia ácida [...] Tenemos razón para experimentar el temor que se ha apoderado de muchos de nosotros. Ha habido matanzas y asesinatos durante toda la historia, pero el hombre jamás había tenido el poder que tiene ahora de aniquilarse a sí mismo. La destrucción de ciertas especies de animales y plantas siempre ha ocurrido, pero nunca antes se han eliminado tantas especies tan rápidamente”.

Refiriéndose a éste como “el siglo del temor”, el periódico Die Welt, de Hamburgo, dice: “Nunca antes ha habido tanta literatura respecto al temor como la hay actualmente”.

LAS ENFERMEDADES: Después de la I Guerra Mundial hubo una terrible epidemia de influenza que costó la vida a por lo menos 20.000.000 de personas, el doble de la cantidad de personas que murieron en los campos de batalla. Ahora, el Dr. William Foege, director de los CDC (siglas en inglés para Centros para el Control de la Enfermedad, de Atlanta, en los Estados Unidos), dice: “Puedo prever plenamente que quizás durante nuestra vida veamos otro tipo de influenza que sea tan mortífera como la de 1918”. Agrega: “Tan pronto como nos deshacemos de una enfermedad, aparece otra”.

En los últimos años han surgido varias enfermedades “nuevas” y misteriosas, como la enfermedad de los legionarios, el síndrome de “shock” tóxico y el muy temido SIDA, para mencionar solo tres.

LA DELINCUENCIA: La mayor parte de las personas no tienen que oír las estadísticas para estar convencidas de que la delincuencia va en aumento... hasta en lugares donde uno menos lo espera. Un informe de noticias de 1979 dice: “Por años la China ha cultivado la reputación de ser una sociedad amadora de paz, en la que se ha eliminado mucho del crimen violento que azota al occidente capitalista que va en decadencia. Ya no es así [...] Hoy el país parece estar en medio de una ola de delitos a escala nacional”.

Los delitos que se cometen hoy son verdaderamente delitos de otra índole. De acuerdo con un informe, ‘la desgracia de los delitos violentos se extiende desenfrenadamente no solo en los barrios pobres de las ciudades en depresión, sino por todas partes. Peor aún, los crímenes se están volviendo más brutales, más irracionales, más arbitrarios... y por lo tanto más espantosos’.

Buenas noticias en medio de las malas

Pero otro aspecto significativo de la señal de Jesús fue éste: “Estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). ¡Las buenas noticias son que desde 1914 el Reino de Dios ha estado rigiendo desde los cielos! Dentro de poco destruirá el sistema de Satanás y entonces empezará a resolver los problemas que resultan de las guerras mundiales, las escaseces de alimento, los terremotos, el temor, las enfermedades y los delitos. ¡Imagínese! Pronto estos y otros síntomas desagradables de una sociedad moribunda habrán desaparecido. ¿Podría haber mejores noticias que éstas? (Compare con Salmo 46:9; 72:16; Isaías 33:24; Daniel 2:44; Miqueas 4:3, 4; Revelación 21:3-5.)

Por eso, después que Jesús dirigió la atención, mediante su señal, a los diversos síntomas de la sociedad moribunda de Satanás, dijo: “Mas al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen sus cabezas, porque su liberación se acerca”. (Lucas 21:28.)

Estas cosas sí empezaron a suceder en 1914. El cumplimiento de la señal de Jesús desde 1914 señala correctamente hacia atrás a aquel año como el tiempo señalado de antemano por la cronología bíblica. ¡Sí, 1914 ciertamente es un punto focal de la profecía bíblica!

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