La Palabra de Dios es viva
Ella tenía fe y ánimo... ¿tienes tú estas cualidades?
UNA partida merodeadora de sirios toma cautiva a esta niña israelita. Con el tiempo, la llevan a la esposa de Naamán, el comandante del ejército sirio. En aquel territorio enemigo, lejos de su hogar en Israel, la niña llega a ser sirvienta de la esposa de Naamán.
Naamán es un hombre valiente y poderoso que es tenido en alta estima. No obstante, este gran comandante militar padece de lepra, una terrible enfermedad que carcome partes del cuerpo de la persona. Allá en Israel, antes que la capturaran, la niña israelita había oído hablar de los milagros que Jehová Dios había ejecutado por medio de su profeta Eliseo, entre ellos hasta el de resucitar al hijo muerto de una mujer (2 Reyes 4:8-37). A diferencia de muchas otras personas, la niña tiene completa fe en los milagros de Jehová, y tiene ánimo o valor para hablar acerca de ellos.
Así que cierto día, como puedes ver, la niña le dice a la esposa de Naamán: ‘Si mi amo fuera a Samaria y viera al profeta de Jehová, él le curaría la lepra’. Pues, con el tiempo, alguien va donde Namaán y le informa lo que la niña israelita había dicho. ¡Cuánto tiene que haber impresionado aquello a Naamán!
Como se ilustra aquí, podemos imaginarnos a Naamán acercándose a la niña para decirle algo como esto: ‘Soy el jefe del ejército de Siria. Sin embargo, has tenido el valor de instarme a ir a tu país, al profeta de tu Dios, para que me cure de mi lepra. Niña, has mostrado gran fe y ánimo altruista al correr el riesgo de incurrir en mi desagrado por hacerme este favor. Pediré permiso al rey de Siria para ir a Israel’. (2 Reyes 5:1-5.)
¿Puedes verte en una posición similar a la de la niña israelita? ¿Tienes tú conocimiento de la bondad de Jehová y de que él se propone crear un nuevo sistema de cosas en el que todas las personas disfrutarán de salud y vivirán para siempre? (2 Pedro 3:13; Revelación 21:3, 4.) ¡Pues, la mayoría de la gente no sabe casi nada acerca de estas cosas!
Por eso, como joven, tal vez te encuentres en una situación parecida a la de la jovencita que se ilustra aquí. La maestra y los demás estudiantes de esta clase no tienen conocimiento de Jehová. En tal caso, si surgiera la oportunidad, ¿tendrías la fe y el ánimo de hablar claramente y de ayudar a otros por medio de dirigirlos a donde puedan recibir curación espiritual?
Pero ¿qué le pasó a Naamán? ¿Se curó? Esa es otra historia, y la consideraremos después.