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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1985
w85 15/9 pág. 31

Preguntas de los lectores

◼ ¿En qué sentido estaba Jerusalén “en esclavitud con sus hijos”, según escribió el apóstol Pablo en Gálatas 4:25?

En primer lugar, la Jerusalén de los días de Pablo y sus habitantes estaban en esclavitud a la Ley mosaica.

En el capítulo 4 de Gálatas el apóstol Pablo mostró que los cristianos en el nuevo pacto habían sido comprados por Cristo, y por eso eran libres. Ello contrastaba con la situación de los judíos bajo el pacto de la Ley. Pablo ilustró este contraste mediante la esposa de Abrahán (Sara) y la concubina de este, (Agar), al decir: “Estas mujeres significan dos pactos, el uno del monte Sinaí, que da a luz hijos para esclavitud, y el cual es Agar. Ahora bien, esta Agar significa Sinaí, una montaña en Arabia [donde, mediante Moisés, Jehová dio la Ley a Israel], y ella corresponde a la Jerusalén de hoy, porque está en esclavitud con sus hijos. Pero la Jerusalén de arriba es libre, y ella es nuestra madre”. (Gálatas 4:24-26.)

Cuando Pablo dijo que las “mujeres significan dos pactos”, sencillamente estaba hablando de manera abreviada. Jehová no está casado, a modo de ilustración, con un pacto impersonal, sino con un pueblo organizado que está en el pacto. Anteriormente Jehová había considerado a Israel, bajo el pacto de la Ley, como su esposa. (Compárese con Isaías 54:1, 6.) No obstante, la mujer libre (Sara) correspondió a la Jerusalén de arriba, la organización universal de Jehová, la cual es como una esposa para él.

Pero ¿cómo podría decirse que los judíos estaban en esclavitud a la Ley, puesto que era perfecta y Dios mismo la había provisto?

Es verdad que de por sí ‘la Ley era santa, y el mandamiento era santo y justo y bueno’ (Romanos 7:12). Pero, por mucho que lo intentaron, los imperfectos israelitas bajo la Ley no pudieron guardarla a perfección (Romanos 7:14-16). El apóstol Pedro se refirió a ese hecho cuando hizo la siguiente pregunta ante el cuerpo gobernante cristiano: “¿Por qué están ustedes poniendo a Dios a una prueba, imponiendo sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros antepasados ni nosotros fuimos capaces de cargar?” (Hechos 15:10). De manera similar, en Gálatas 4:4, 5 Pablo dijo que Cristo vino “para que librara por compra a aquellos bajo ley”. Quienquiera que insistiera en que los cristianos estaban obligados a ‘observar días y meses y tiempos designados y años’, como prescribía la ley, causaría que volvieran a caer en ‘esclavitud otra vez’. (Gálatas 4:9, 10.)

Por supuesto, como se señaló en la página 13 de La Atalaya del 15 de marzo de 1985, los judíos del primer siglo eran esclavos en varias maneras. En sentido político estaban en esclavitud a los romanos. Eran esclavos al pecado (Juan 8:34). Y se apegaban a puntos de vista religiosos que eran erróneos. Pero la esclavitud principal a la cual Pablo se refirió en Gálatas 4:25 fue la esclavitud de los judíos al pacto de la Ley mosaica, que se dio en Sinaí y que fue representado por Agar, la esclava que era concubina de Abrahán.

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