Los jinetes del Apocalipsis... cómo le afecta su cabalgar
EL LUNES 1 de abril de 1985 no fue un día como cualquier otro para los usuarios del tren subterráneo de Toronto, Canadá. Presuntos terroristas habían amenazado con hacer volar las vías férreas del tren subterráneo de la ciudad. ¿Por qué? Para atraer la atención a lo que años atrás, según ellos consideraban, había sido un intento de aniquilar al pueblo armenio en Turquía, algo que el gobierno turco había negado reiteradamente.
No hay duda que una mayoría de los usuarios del tren sabían muy poco o tal vez nada acerca de ese incidente ocurrido algunos años antes. Sin embargo, tuvieron que pasar por una situación apurada y de gran inquietud. Con cierta frecuencia, nos vemos afectados por cosas de las que apenas tenemos noción.
Durante la segunda década del siglo XX, comenzaron a producirse acontecimientos significativos en cumplimiento de las extraordinarias profecías bíblicas registradas en Revelación (o Apocalipsis) Rev 6:1-8. Como se le reveló al apóstol cristiano Juan, los jinetes allí mencionados cabalgarían durante los últimos días. Y aunque millones de personas no lo saben, la marcha de los jinetes del Apocalipsis afecta a toda persona en la Tierra. A usted también. Pero, ¿en qué sentido? Esto se verá según consideremos el significado de cada uno de los cuatro jinetes.
El caballo de color de fuego
Una de las cabalgaduras que Juan vio fue “un caballo de color de fuego; y al que iba sentado sobre él se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; y le fue dada una gran espada”. (Revelación 6:4.)
La “gran espada” de este jinete representa la guerra. En correspondencia con esto, desde 1914 han muerto en las dos guerras mundiales unos 69.000.000 de personas. ¡Qué carnicería! Ciertamente, una gran multitud de viudas y de huérfanos atestigua que el jinete del caballo de color de fuego —que representa la guerra a escala internacional— ha afectado su vida muy directamente.
Además, las guerras continuas y las amenazas de guerra, son un lastre para la nueva generación. En países donde hay conflictos armados, los adolescentes están asumiendo un mayor protagonismo en la guerra. El efecto que la guerra tiene en estos jóvenes quedó reflejado en la pregunta que planteó el presidente de una agencia de derechos humanos, quien dijo: “¿Cómo podrán llegar a tener alguna vez una vida adulta sana y equilibrada?”.
En diversos países afectados directamente por la guerra, los jóvenes han aprendido a medir el tiempo en términos de horas y días y no en meses y años. Dicen: “¿Mañana, a quién le importa lo que ocurra mañana? ¿Puede usted garantizarme que esta noche cuando me acueste no caerá un proyectil en mi casa?”.
¿Y los niños que viven en países donde hay paz? ¿Sienten ellos los efectos del jinete de la guerra? Sí; la patética amenaza de una guerra nuclear ha tenido en ellos consecuencias sicológicas profundas. Una maestra hizo la siguiente observación respecto a la desesperanza expresada por sus estudiantes: “Cada vez que les escuchaba hablar, me sobrecogía un sentimiento de incredulidad. Estos niños llegaron a un nivel de desesperanza, al que yo no me permitía llegar”. El Dr. Richard Logan, de Quebec, Canadá, añade: “El desamparo y la impotencia constituyen la definición sicológica de la depresión. Y eso es precisamente lo que vemos en una gran cantidad de jóvenes”.
Pero, ¿y si usted no vive en un país desgarrado por la guerra o no se siente emocionalmente afectado por ella? Aún así, el jinete del caballo de color de fuego afecta su vida. Cada minuto se destinan a fines militares 1.300.000 dólares (E.U.A.), lo que supone unos 660.000 millones de dólares anuales en el mundo entero. ¿Quién paga todo esto? Usted. Sin importar dónde viva, usted está afectado por el jinete del caballo de color de fuego.
El caballo negro
Juan describe otro de los caballos de este cuadro simbólico con estas palabras: “Y vi, y, ¡miren!, un caballo negro; y el que iba sentado sobre él tenía en su mano una balanza. Y oí una voz como si fuera en medio de las cuatro criaturas vivientes decir: ‘Un litro de trigo por un denario, y tres litros de cebada por un denario; y no dañes el aceite de oliva ni el vino’”. (Revelación 6:5, 6.)
¿Padece usted de hambre? Millones de personas sí. Estas se ven directamente afectadas por el caballo negro, el cual denota hambre. Cada minuto mueren 30 niños por falta de alimento adecuado y medicina, ¡más de 15.000.000 al año! Millones de personas viven en condiciones deplorables. Según el ex presidente del Banco Mundial, Robert McNamara, están “tan limitadas por el analfabetismo, la desnutrición, la enfermedad, el alto índice de mortalidad infantil y una expectativa de vida tan baja, como para privarles del potencial genético con el que nacen”.
En meses recientes, era habitual ver fotografías de hombres, mujeres y niños africanos famélicos. El secretario general de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, describió gráficamente el alcance de esta dolorosa situación y advirtió: “Pueden llegar a morir muchas más personas en el África subsahariana, que las que murieron durante la II Guerra Mundial. Y aun los que sobrevivan pueden quedar afectados física o mentalmente para el resto de su vida”. Estas son víctimas directas del jinete del caballo negro.
Tal vez usted no sufra hambre, pero seguramente se habrá visto afectado por la patética imagen fotográfica de quienes sufren hambre. Según la columna editorial del New York Times, del 20 de mayo de 1985, se han contribuido más de mil millones de dólares para ayudar a los hambrientos del mundo. Y aunque usted no haya contribuido personalmente, en algunos países el gobierno ha hecho contribuciones cuantiosas tomadas del erario público. Sin lugar a dudas, el caballo negro tiene una influencia, tanto directa como indirecta, en la población mundial.
El caballo pálido
La visión de Juan prosigue con la descripción de otro caballo y su jinete: “Y vi, y, ¡miren!, un caballo pálido; y el que iba sentado sobre él tenía el nombre Muerte. Y el Hades venía siguiéndolo de cerca. Y se les dio autoridad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con una espada larga y con escasez de alimento y con plaga mortífera y por las bestias salvajes de la tierra”. (Revelación 6:8.)
La Muerte cabalga sobre el caballo pálido, y la “plaga mortífera” es tan solo uno de los medios por el que se da muerte durante el paso de este jinete. A pesar de los adelantos modernos de la ciencia médica, el mundo aún se encara a enfermedades en todos los frentes. Aunque ahora no nos hallemos ante una epidemia de las proporciones que tuvo la llamada influenza española, que vino después de la I Guerra Mundial, el número de víctimas que ha cobrado el cáncer, las enfermedades cardíacas y muchas otras es impresionante. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud calcula que se producen cada año en el mundo 5.900.000 nuevos casos de cáncer. La ceguera de río (oncocerciasis), el paludismo, la bilharziasis, el cólera y muchas otras enfermedades se suman a las plagas que aún sufrimos en tiempos modernos.
No obstante, tal vez usted diga: ‘Yo no tengo ninguna de esas enfermedades’. Quizás tenga razón, pero aun así usted se ve afectado por el paso del caballo pálido. El coste de los hospitales y la asistencia médica es elevadísimo. Esto hace que muchas personas recurran a algún tipo de seguro de asistencia médica. Muchos países proveen un servicio de asistencia médica que se paga por el sistema de deducción tributaria. Y piense en el coste elevado que suponen las horas de trabajo perdidas por causa de enfermedad, y que con el tiempo revierte sobre usted cuando el precio de los artículos sube. No hay duda, la marcha del caballo pálido le afecta.
Lo que el caballo blanco trae
Después de haber considerado los efectos perniciosos que ocasiona la marcha de estos jinetes, resulta esperanzador saber lo que Juan dijo respecto al caballo blanco y su jinete, que iba delante de los anteriores. El apóstol dijo: “Y vi, y, ¡miren!, un caballo blanco, y el que iba sentado sobre él tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo y para completar su victoria”. (Revelación 6:2.)
Jesucristo cabalga sobre el caballo blanco. (Revelación 19:11.) Su reinado celestial comenzó en 1914 con acontecimientos emocionantes. La guerra en el cielo resultó en que el Diablo y sus ángeles fuesen arrojados abajo, a la Tierra. Seguidamente, se oyó una voz en el cielo decir: “¡Ay de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran cólera, sabiendo que tiene un corto espacio de tiempo”. Esto marcó el inicio de la marcha de los jinetes. (Revelación 12:7-12.)
Pero ¿de qué modo le afecta a usted la marcha de Jesucristo? En relación con su reinado, Jesús predijo: “Estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. (Mateo 24:14.) Actualmente, los testigos de Jehová están proclamando el Reino establecido de Cristo en más de 200 países. ¿Ya le han visitado? En tal caso, usted ya ha sido afectado por la marcha de este jinete.
Cuando, más adelante, Jesús predijo cómo se vería afectada la gente por su reinado, él añadió: “Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. Y todas las naciones serán reunidas delante de él, y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda”. (Mateo 25:31-33.)
Como resultado de esta obra de separación que se efectuaría durante la marcha de Jesús sobre el caballo blanco, la humanidad quedaría encuadrada entre las “ovejas” o entre las “cabras”. Observe ahora el resultado. Las “cabras” “partirán al cortamiento eterno, pero los justos [“las ovejas”] a la vida eterna”. (Mateo 25:46.) Por consiguiente, su respuesta a la predicación del mensaje del Reino determinará, o bien vida o bien muerte.
Aun si usted no hubiese considerado previamente cómo afectan su vida los jinetes del Apocalipsis, le instamos a responder a las buenas nuevas que anuncian que su marcha pronto terminará. Después de lo cual la Tierra disfrutará de innumerables bendiciones bajo el gobierno de Jesús, el jinete del caballo blanco. La Biblia describe en términos proféticos algunas de esas bendiciones, diciendo: “En sus días el justo brotará, y [puesto que el jinete del caballo de color de fuego habrá desaparecido] la abundancia de paz hasta que la luna ya no sea. [En ausencia del jinete del caballo negro] llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia”. (Salmo 72:7, 16.)
Cuando Jesucristo estuvo en la Tierra demostró que Dios le había dado poder sobre cosas como las enfermedades repugnantes y hasta la muerte. Él manifestará ese poder a una escala mucho más grande durante su reinado y eliminará de la Tierra toda clase de plagas, hambre y guerra. En consecuencia, el jinete del caballo blanco pondrá fin a la marcha destructiva de los otros jinetes del Apocalipsis.
[Recuadro en la página 3]
SE IDENTIFICA A LOS JINETES
El número del 1 de enero de La Atalaya mostró cómo dio comienzo el cumplimiento de la marcha de los jinetes del Apocalipsis.
EL CABALLO BLANCO: Jesucristo cabalga sobre este caballo como el recientemente entronizado Rey celestial. Desde su entronizamiento en 1914 se le representa cabalgando como conquistador en justicia.
EL CABALLO DE COLOR DE FUEGO: El jinete de este caballo representa la guerra. Se quita la paz de la Tierra y se señala el inicio de la guerra global.
EL CABALLO NEGRO: El jinete de este caballo representa escasez de alimento y hambre. Mientras millones de personas mueren de hambre, otras aún pueden comprar alimentos selectos.
EL CABALLO PÁLIDO: La Muerte cabalga sobre el caballo pálido. Representa muerte prematura. Esta es consecuencia de pestes endémicas y otros factores.