La Biblia... ¿es práctica para nuestro día?
ESTE mundo ha cambiado dramáticamente durante el pasado siglo. La transformación que ha habido desde los días de los coches tirados por caballo hasta la moderna era espacial ha sido tan rápida que a menudo los libros técnicos se hacen anticuados poco después de haberse impreso. A la vanguardia de esta transformación está el auge en los campos de la ciencia y la tecnología. Aunque los conceptos digitales se usaron por primera vez hace unos 150 años, ha sido solo recientemente que se ha dado uso universal a las computadoras para controlarlo todo, desde el lanzamiento de satélites y naves espaciales hasta el balance del presupuesto familiar. ¡Ha sido realmente asombroso! ¡Difícilmente puede uno mantenerse al día con todo lo que sucede!
Muchos de los cambios han sido provechosos. Entre estos beneficios están los adelantos en el campo de las comunicaciones, la transportación, los artefactos que economizan trabajo y esfuerzo, y la medicina. Por ejemplo, una mano o un dedo cercenado, considerado antes como sin remedio, a menudo puede ser restaurado mediante la microcirugía. Podemos viajar en avión hasta el otro lado del globo en menos de un día, ahorrando así meses de viaje. Comparado con hace solo cien años —cuando no había automóviles, radios, televisores, películas, refrigeradores, lavadoras, vitaminas, antibióticos, vacunas y cientos de otros artículos que son comunes hoy día— realmente estamos viviendo en una nueva era.
Pero no todo ha resultado a favor de nuestros mejores intereses. Por ejemplo, el aumento en el uso de la energía nuclear ha planteado una seria amenaza a la humanidad, ya sea por su uso en la guerra o debido a la radiación. Además de esta amenaza, está la extensa contaminación por sustancias químicas causada por nuestra tecnología industrial. El uso ilícito de las drogas y la moderna cultura que promueve el uso de ellas causan estragos en la vida de muchas personas.
Más notorio aún ha sido el cambio que ha habido en la manera de vivir de muchas personas. La industrialización y el cambio de la vida rural a la vida urbana ha fragmentado la familia. Como nunca antes, y especialmente en el caso de las mujeres y los hijos, la gente se siente liberada e independiente. La liberación de las restricciones respecto a actitudes y costumbres morales que había antes ha resultado en un nuevo modo de vida y ha cambiado los valores sociales de tal manera que ahora son muy diferentes de los valores que el mundo conoció durante miles de años.
La Biblia no cambia
¿Adónde, entonces, puede uno dirigirse por guía? ¿Qué consejo es práctico para nuestro día? Los educadores modernos revisan constantemente sus métodos de enseñanza y sus libros de texto para mantenerse al paso con nuestro cambiante mundo. Los clérigos y otros profesionales adaptan sus consejos a lo que es popular y generalmente aceptado.
Por otra parte, la Biblia ha continuado siendo la misma por miles de años. En efecto, esta contiene advertencias firmes contra el añadirle o quitarle a lo que está escrito en ella. (Proverbios 30:5, 6; Revelación 22:18, 19.) ¿Podemos aceptar la Biblia como guía práctica en nuestro día moderno?
Algunos dicen que no. El Dr. Eli S. Chesen en su libro Religion May Be Hazardous to Your Health (La religión puede ser peligrosa para la salud) escribe: “Nadie recomendaría el uso de un libro de química publicado en 1924 para una clase de química moderna... desde aquel entonces se ha aprendido muchísimo acerca de la química”. Sigue diciendo: “De la misma manera, se ha aprendido mucho sobre la sociología, la filosofía y la sicología en los pasados milenios; sin embargo, la Biblia (que habla mucho sobre estos temas) se utiliza como autoridad y rara vez se le revisa”.
Añade: “Siempre quedo asombrado cuando oigo a alguien considerar el ‘milagro’ de lo eterna que es la Biblia y de lo significativa que es para nosotros hoy, tal como lo era cuando fue escrita. Esto, en cierto modo, es semejante a cuando uno se asombra por la ‘exactitud’ de la astrología. La Biblia ha ejercido una influencia tan grande que pocas personas han considerado modernizarla o desecharla”.
Sin embargo, ¿es la Biblia realmente anticuada para nuestro mundo moderno, o sigue siendo práctico y significativo el consejo que da para nuestros tiempos?