La búsqueda de amigos fieles
COMO consecuencia de un accidente de motocicleta, un joven quedó gravemente herido. Estuvo en estado de coma por semanas, y entonces, lentamente, empezó a recobrar la salud. “Me recuperaría con mayor rapidez si en vez de tantos conocidos tuviera muchos amigos fieles”, dijo. ‘Muchos que eran amigos míos antes del accidente me han abandonado. Pero los amigos fieles pueden tener buen efecto en la salud.’
Esa situación demuestra que en el mundo de hoy hay poca inclinación hacia la verdadera amistad. Mientras todo vaya bien, hay muchos supuestos amigos. Pero cuando la calamidad ataca, desaparecen. Por lo general no es fácil hallar amigos fieles.
Sin embargo, tan solo uno o dos amigos fieles y afectuosos pueden enriquecer mucho la vida. Peritos en este asunto dicen: “Una de las más marcadas características de nuestro tiempo es el deseo de enlaces personales más estrechos”. Y como desde hace mucho se ha asegurado: ‘En la adversidad se conoce al buen amigo’.
Tiempo atrás las personas se interesaban más unas en otras y estaban dispuestas a ayudar a sus amigos o vecinos. Pero con la I Guerra Mundial vino un cambio que empeoró, en general, las relaciones humanas. Ahora lo normal es la falta de agradecimiento, la dureza y el egoísmo.
Hace diecinueve siglos esta lamentable condición se predijo así: “En los últimos tiempos va a ser muy difícil ser cristiano. La gente amará sólo el dinero y a sí misma; serán orgullosos, jactanciosos, blasfemos, desobedientes a sus padres, e impíos. Tan duros de corazón serán que jamás cederán ante los demás; serán mentirosos, chismosos, inmorales, duros, crueles, y se burlarán de los que intenten hacer el bien. Traicionarán a sus amigos”. (2 Timoteo 3:1-4, La Biblia al Día.)
¡Qué cuadro más oscuro —aunque exacto— del mundo de hoy! Y aparentemente nos da poca esperanza de hallar amigos fieles. Sin embargo, aun ahora es posible conseguir esa clase de amigos. ¡Y cuán preciosos son! Siempre se puede acudir a ellos por ayuda, consejo, consuelo y compañía afectuosa. Pero es vital distinguir entre los amigos fieles y los amigos falsos.
No todos los “amigos” son amigos fieles
El joven implicado en el accidente que mencionamos al principio de este artículo era miembro de un equipo de fútbol y tenía muchos “amigos”. A menudo los miembros de ciertos clubes o de pequeñas comunidades forman relaciones agradables. Pero puede que tales “amistades” no sean muy estables. Y el tener muchos “amigos” y entonces perderlos todos es muy desalentador, como descubrió aquel joven. Es fácil adquirir conocidos; pero no es fácil conseguir amigos fieles.
A los ricos y a las personas de posición encumbrada se les hace fácil adquirir muchos “amigos”. Como dice la Biblia: “Son muchos los amigos del rico”. “Son numerosos los que halagan al noble, todos son amigos del hombre que da.” (Proverbios 14:20; 19:6, Biblia de Jerusalén.) Pero ¿cuántos de ellos tienen segundas intenciones? Y si las personas que tienen muchos amigos pierden su riqueza o posición social, pronto pudieran quedar sin amigos.
Muchas veces sucede que las personas de físico atractivo tienen muchos “amigos” también... atraídos, muchos, por factores físicos. Pero esas “amistades” pueden ser muy dañinas, y en la adversidad pueden desvanecerse como la niebla bajo el calor. Por eso, realmente es bueno este consejo:
Sepa seleccionar
Sí, es prudente seleccionar a los amigos. Muchas veces los amigos falsos son aduladores que buscan el favor con alguna segunda intención. “El hombre que adula a su prójimo pone una red bajo sus pasos.” (Proverbios 29:5, BJ.)
Por eso, dé seria consideración a quiénes son sus amigos actualmente. La influencia que ejercen en usted, ¿es buena, o mala? ¿Son gente egoísta, testaruda o presumida? ¿Actúan irreflexivamente y se deleitan en correr riesgos? ¿Cómo tratan a las personas del sexo opuesto? ¿Son corteses y respetuosos, o se propasan, y quizás hasta sean inmorales? Las personas con quienes usted siempre está, ¿son gente poco honrada, en quienes no se pueda confiar? ¿Toman o se inyectan drogas? ¿Beben en demasía? Si así es, usted está en peligro. Usted quizás sea honrado, limpio y humilde, pero recuerde: “Las malas compañías echan a perder los hábitos útiles”. (1 Corintios 15:33.)
Lo verdaderamente peligroso de estar en mala compañía es que uno la imita. Lentamente, quizás sin que uno se dé cuenta, sus costumbres y actitudes influyen en uno. Como dice la Biblia: “Júntate con sabios y obtendrás sabiduría; júntate con necios y te echarás a perder”. (Proverbios 13:20, Versión Popular.)
Es fácil dar traspiés al adquirir amigos. Pero no se desanime. Todavía hay millones de personas excelentes y amigables en el mundo. Entonces, ¿cómo hallar a estos amigos fieles?
[Fotografía en la página 4]
Sus compañeros pueden afectarlo profundamente