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  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1987
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1987
w87 15/9 págs. 5-7

Cómo conseguir amigos fieles

“SOLO se gana amigos el que es amigable”, escribió Emerson, poeta estadounidense. La amistad se caracteriza por la reciprocidad, y envuelve el espíritu de dar. A los introvertidos y a los que tienden a ser egoístas se les hace difícil ganarse amigos fieles. Pero pueden lograrlo, como veremos.

El amor es lo que fomenta la amistad verdadera, porque el amor tiene poder de atracción. Sin embargo, a algunos se les hace difícil trabar amistad con otros. ¿Cómo resolver este problema?

“Sepa escuchar. Deje que otros se expresen en cuanto a sí mismos”, aconsejó Dale Carnegie. Cuando desconocidos entran en asociación, quizás en una fiesta, ¿quiénes se ganan amigos? No los que hablan mucho, sino los que manifiestan verdadero interés humano en los demás y les permiten expresarse y de veras les prestan atención. Algo que también ayuda a ganarse amigos es recordar los nombres y datos interesantes sobre los nuevos conocidos.

En Fundamentals of Interpersonal Communication, Kim Giffin y Bobby R. Patton recomiendan que uno hable sobre sí mismo y sea sincero. “Para que alguien le importe a usted —dicen—, algo que usted conozca sobre esa persona debe serle interesante [...] [Sea] franco en todo tiempo [...] Las respuestas que dé a la otra persona deben desplegar sinceridad.”

Los amigos fieles no son solo honrados, sino también considerados, pues nunca procuran imponer sus gustos o decisiones uno al otro ni acaparar su amistad. Se comprenden, cada uno percibe el punto de vista del otro, y, por eso, pueden desplegar empatía. A medida que se desarrolla y profundiza la relación, los amigos se revelan sus secretos, y llegan a ser, no solo amigos fieles, sino también amigos íntimos. No todos los amigos fieles y verdaderos son amigos íntimos. Jesucristo, la persona más amigable que vivió en la Tierra, se ganó muchos amigos, pero solo unos cuantos fueron en verdad amigos íntimos suyos. (Marcos 9:1-10; Lucas 8:51.)

El libro de la amistad verdadera

La Biblia, que por mucho es el mejor libro sobre el tema de la amistad, dice: “Un compañero verdadero ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia”. (Proverbios 17:17.) Los amigos fieles son compasivos y están prestos para ayudar cuando surgen problemas. El siguiente es un buen ejemplo de ello: una historia tomada de los días del Israel antiguo.

Sobrevino un tiempo de hambre, y un hombre de Judá se trasladó a Moab con su esposa Noemí. Con el tiempo, aquel hombre murió. Después, sus dos hijos se casaron con Rut y Orpá, que eran moabitas. Entonces los hijos murieron, y las tres mujeres —todas viudas ahora— quedaron solas. Noemí, la madre, decidió regresar a Judá, y sus dos nueras partieron con ella. Sin embargo, durante el viaje Noemí instó a las jóvenes a regresar y buscar nuevos esposos entre la gente de Moab. Orpá regresó, pero Rut insistió en seguir con Noemí. ¿Por qué? Porque era mucho más que su nuera; también era amiga fiel. Entre otras cosas, su naturaleza compasiva no le permitía dejar que la viuda anciana y sin familia siguiera su viaje sola. (Rut 1:1-17.)

Rut mostró verdadera empatía, bondad, lealtad y amor. Esas cualidades son el sólido fundamento de la amistad verdadera. Sin embargo, había otro factor envuelto en la relación de Rut con Noemí.

Amistad de categoría superior

Cuando Noemí instó a Rut a regresar, Rut dijo: “No me instes con ruegos a que te abandone, [...] porque a donde tú vayas yo iré [...] Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios”. (Rut 1:16.) Noemí había ayudado a Rut —anteriormente una pagana— a conocer y amar al Dios verdadero, Jehová. La creencia que desde entonces compartieron se desarrolló en un fuerte enlace espiritual que unió a estas dos mujeres como amigas fieles. Y Jehová las bendijo con una nueva familia. Con el tiempo, Rut se casó con Boaz, un próspero terrateniente de Judá, y tuvo un hijo llamado Obed, quien llegó a ser el abuelo del rey David. (Rut 4:13-22; Mateo 1:5, 6.)

Este factor espiritual eleva la amistad a un nivel superior. ¿Por qué? En el caso de Rut y Noemí, ambas adoraban a Jehová, “un Dios misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y verdad”. (Éxodo 34:6.) “Dios es amor”, y si sinceramente lo adoramos con espíritu y verdad, de seguro nuestro amor a él y a nuestro semejante se profundiza. (1 Juan 4:8; Juan 4:24.) Por eso, cambiamos. Nos interesamos como amigos en otros, especialmente en la gente mansa y sufrida de toda raza. Así, los introvertidos dejan de concentrar todo su interés en sí mismos. Los egoístas desarrollan interés en otros. Empezamos a desplegar el fruto del espíritu de Dios: “amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe, apacibilidad, autodominio”. (Gálatas 5:22, 23.)

Estas cualidades nos permiten aprender algo vital: a perdonar las debilidades y errores de otros “no [...] hasta siete veces, sino: Hasta setenta y siete veces”, como dijo Jesús. (Mateo 18:21, 22.) Muchas amistades han naufragado con relación a este punto. Pero Jesucristo predicó y practicó este proceder. ¡Cuán frecuentemente perdonó los errores de sus discípulos imperfectos y falibles, hasta el vergonzoso hecho de que Pedro negara al Señor! (Mateo 26:69-75.)

Como resultado de todo el desarrollo espiritual que alcanzamos, vamos ganando más y más amigos. Con el tiempo, ¡vemos que somos parte de una vasta familia mundial de amigos! También descubrimos que la norma general de los amigos que tenemos es mucho más elevada. Por ejemplo, Brian, relativamente nuevo como adorador de Jehová, recuerda que sus amigos anteriores lo implicaron en el abuso de las bebidas alcohólicas y en descuidar a su esposa y sus hijos. Pero ahora él da muy buena atención a su familia. Sobre sus muchos nuevos amigos que tienen la misma fe en Jehová, dice: “Si tengo un problema, sé que puedo llamar por teléfono a cualquiera de ellos, y con gusto me ayuda”.

Alan tenía amigos que continuamente hablaban de automóviles y chicas. Pero estos asuntos le parecieron “sin importancia y vacíos” cuando hizo nuevas amistades, personas que, como él, amaban a Jehová. Alan casi no podía creer el “interés espontáneo, genuino y amoroso” que le mostraron.

Nuestros mejores amigos

Todas estas personas, y millones más, forman una familia mundial no política y no dividida por barreras nacionales, raciales ni sociales... una verdadera hermandad de humanos, precisamente como la de los cristianos primitivos. (3 Juan 14.) El mismo enlace que atrajo a Rut y Noemí también une a esta familia, a saber, la adoración pura de Jehová Dios. Todos reconocen con humildad y agradecimiento que Jehová y Jesucristo son sus mejores amigos.

Usted quizás se pregunte: ‘¿Que tienen al Dios Todopoderoso y a su Hijo como amigos? ¿Cómo es posible eso? ¿No es presuntuoso pensar así?’. Pues bien, la Biblia dice: “Abrahán puso fe en Jehová, [...] y vino a ser llamado ‘amigo de Jehová’”. Eso ciertamente fue bondad inmerecida. Sin embargo, la Palabra de Jehová dice: “Dios se opone a los altivos, pero da bondad inmerecida a los humildes”. (Santiago 2:23; 4:6.)

Puede que algunos piensen que son demasiado pecaminosos para tener tal privilegio. Pero Santiago dice: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. Límpiense las manos, pecadores, y purifiquen su corazón, indecisos. Humíllense a los ojos de Jehová, y él los ensalzará”. (Santiago 4:8, 10.)

Jesús dijo: “Ustedes son mis amigos si hacen lo que les mando”. También señaló que los mandamientos mayores son ‘que amemos a Jehová Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos’. (Juan 15:14; Mateo 22:37-40.) Si hacemos eso, nos ganaremos muchos amigos fieles. Además, así calificamos para otro gran privilegio: vida eterna en una Tierra limpiada de lo malo bajo el Reino de Dios. (Mateo 6:9, 10.) Como dijo Jesús: “Su mandamiento [el de Jehová] significa vida eterna”. (Juan 12:50.)

¿Permitirá usted que los testigos de Jehová le ayuden? Ellos, que son genuinamente amigables, están dispuestos a visitarle y considerar con usted, gratuitamente, este asunto importante. Pueden ayudarle a ganarse muchos amigos fieles.

[Comentario en la página 6]

Guía para la amistad verdadera

Seleccione su compañía.

Interésese afectuosamente en otros, y sepa escuchar.

Colaboren en actividades; las experiencias que se comparten fortalecen la amistad.

Sea franco y sincero en toda ocasión.

Muestre empatía y compasión cuando vea a otros en alguna dificultad.

Cuando sus amigos cometen errores o lo perturban, esté dispuesto a perdonar... “hasta setenta y siete veces”. (Mateo 18:22.)

Cuando se difama o critica injustamente a sus amigos, sea leal y defiéndalos.

El adorar juntos a Jehová fortalece inconmensurablemente la amistad.

[Ilustración en la página 7]

Rut no quería abandonar a Noemí, porque la amistad de ellas tenía una sólida base espiritual. ¿Despliegan sus amigos una fidelidad como esa?

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