Lo que la cristiandad ha sembrado en África
EN 1867 un francés católico llamado Charles Lavigerie llegó a África como arzobispo recién nombrado de Argel. “Dios ha escogido a Francia —dijo— para hacer de Argelia la cuna de una nación grande y cristiana.”
El sueño de Lavigerie traspasó los límites de Argelia. Envió a misioneros al otro lado del desierto con el objetivo de “unificar a África central y septentrional en la vida común de la cristiandad”.
Entre tanto, los misioneros protestantes estaban ya desempeñando su labor en el oeste, el sur y el este del continente. Tuvieron que soportar muchas dificultades, como ataques recurrentes de paludismo, con sus síntomas de escalofríos, sudores y delirio. Muchos murieron poco después de haber llegado, debilitados rápidamente por las enfermedades tropicales. Pero siguieron llegando otros. “Cualquiera que viaja por África —dijo Adlai Stevenson— recuerda constantemente el heroísmo de los misioneros. [...] Lucharon contra la fiebre amarilla, la disentería, los parásitos, y [...] vi [...] sus lápidas... por toda África.”
El logro de los misioneros
Cuando los misioneros llegaron a África se dieron cuenta de que la mayoría de las tribus eran analfabetas. “De los aproximadamente ochocientos idiomas [africanos] —explica Ram Desai en su libro Christianity in Africa as Seen by Africans— solo se escribían cuatro antes de la llegada de los misioneros.” De modo que los misioneros inventaron un modo de escribir los idiomas que no tenían escritura. Luego produjeron libros de texto y empezaron a enseñar a leer a la gente. Para este propósito construyeron escuelas por toda África.
Los misioneros también edificaron hospitales. “No hay ninguna otra agencia que pueda igualar sus logros en labor humanitaria”, reconoce Ram Desai. Los africanos no solo se interesaron en la atención médica, sino también en los bienes materiales europeos. Algunos misioneros establecieron comercios pensando que con ello iban a ganar conversos. Por ejemplo, la Misión de Basilea de Suiza fundó una empresa comercial en Ghana. Descubrieron que allí crecían bien los árboles del cacao, y en la actualidad Ghana es el tercer productor mundial de cacao.
Un logro sobresaliente de los misioneros de la cristiandad fue su traducción de la Biblia. Pero la difusión del mensaje bíblico lleva consigo una responsabilidad más seria. El apóstol cristiano Pablo mostró esto al preguntar: “Tú [...], el que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú, el que predicas: ‘No hurtes’, ¿hurtas?”. La Biblia advierte que los que enseñan el cristianismo tienen que vivir en conformidad con los excelentes principios registrados en la Palabra de Dios. (Romanos 2:21, 24.)
¿Qué se puede decir de la misión de la cristiandad en África? ¿Ha honrado al Dios de la Biblia, o ha representado en falsos colores las enseñanzas cristianas?