¿Disfruta usted del estudio personal?
CUALQUIER siervo sincero de Dios disfrutaría de dedicar una buena cantidad de tiempo al estudio personal de la Biblia. (Salmo 1:1, 2.) Sin embargo, debido al poco tiempo libre y al cansancio, a muchos se les hace difícil dedicar todo el tiempo y las energías que quisieran al estudio personal.
No obstante, para continuar activos en el servicio de Dios, todos necesitamos renovar nuestro gozo y fuerzas de día en día descubriendo aspectos nuevos o más profundos de la verdad de la Palabra de Dios. Es posible que las verdades bíblicas que tanto le motivaron años atrás no lo conmuevan del mismo modo ahora. Por ello, no solo es conveniente, sino fundamental, que nos esforcemos consciente y constantemente por conseguir una mejor comprensión de la verdad a fin de vigorizar nuestra espiritualidad.
¿Cómo se fortalecieron espiritualmente los hombres de fe de la antigüedad mediante el estudio personal de la Palabra de Dios? ¿Qué hacen algunos siervos de Jehová de la actualidad para disfrutar más del estudio y hacerlo productivo? ¿Qué beneficios han recibido por sus esfuerzos?
Restablecieron sus fuerzas mediante el estudio personal
El rey Josías de Judá reanudó su campaña contra la idolatría con todavía mayor ardor cuando le leyeron ‘el mismo libro de la ley de Jehová por la mano de Moisés’. No cabe duda de que no era la primera vez que examinaba esta parte de la Palabra de Dios, pero el hecho de escuchar el mensaje leído directamente del manuscrito original lo estimuló a seguir luchando a favor de la adoración pura. (2 Crónicas 34:14-19.)
El profeta Daniel determinó ‘el número de los años para que se cumplieran las devastaciones de Jerusalén’ basándose no solo en el libro de Jeremías, sino también en “los libros”, expresión que probablemente se refiere a Levítico (26:34, 35), Isaías (44:26-28), Oseas (14:4-7) y Amós (9:13-15), entre otros. Lo que corroboró con su estudio concienzudo de los libros bíblicos movió a este hombre devoto a orar a Dios con fervor. Como respuesta a su petición sincera, recibió una nueva revelación y confirmación respecto a lo que iba a suceder a la ciudad de Jerusalén y a su pueblo. (Daniel, capítulo 9.)
Josías, quien hizo “lo que era recto a los ojos de Jehová”, y Daniel, “alguien muy deseable” a los ojos de Dios, no eran en el fondo muy diferentes de nosotros. (2 Reyes 22:2; Daniel 9:23.) El gran empeño que ponían en estudiar los libros de las Escrituras de los que ya disponían acrecentó su espiritualidad y los ayudó a fortalecer su relación con Dios. Lo mismo les ocurrió a muchos otros siervos de Jehová de tiempos antiguos, como Jefté, un salmista de la casa de Asaf, Nehemías y Esteban. Todos ellos mostraron que estudiaban minuciosamente la porción de la Biblia que existía en su época. (Jueces 11:14-27; Salmos 79, 80; Nehemías 1:8-10; 8:9-12; 13:29-31; Hechos 6:15–7:53.)
Que el ministerio sea un incentivo
La mayoría de los siervos actuales de Jehová que llevan muchos años sirviéndole tienen un programa de estudio personal de la Biblia, pues han comprobado que es esencial para mantenerse despiertos y cumplir debidamente con sus obligaciones cristianas. Aun así, muchos admiten que no siempre es fácil equilibrar el uso de su tiempo y energías entre el estudio y otros asuntos que no deben desatenderse.
No obstante, en esta fase tan avanzada de la predicación mundial del Reino en que nos hallamos, es fundamental permanecer alerta en sentido espiritual mediante un estudio personal meticuloso para responder a las exigencias del ministerio cristiano. Aquellos a los que emociona un entendimiento nuevo y más profundo de la Palabra de Dios consiguen conmover a las personas que tienen hambre espiritual, prescindiendo de si están asignados en un lugar donde la pesca espiritual es muy productiva o perseveran en territorios bien trabajados donde la indiferencia es general.
Aliméntese con regularidad de la Palabra de Dios
Los métodos que siguen algunos pueden darle ideas para que disfrute más de su programa de estudio o para que usted y su familia saquen mayor partido de su tiempo de estudio. Una de las cosas que el siervo de Dios no debe descuidar es la lectura regular de la Palabra de Dios misma. Muchos se han propuesto leer un mínimo de tres o cuatro capítulos de la Biblia semanalmente. ¿Quiere leerla por completo en un año? Entonces con mucho gusto dedicará más tiempo a su lectura, tal vez media hora diaria.
¿Ha leído toda la Biblia en más de una ocasión? ¿Por qué no se pone una nueva meta la próxima vez que lo haga? Una cristiana decidió, para variar, leer los libros de la Biblia en el orden en que se escribieron. La lectura en sucesión cronológica le ayudó a captar muchos detalles en los que nunca antes había reparado. Otra cristiana ha leído toda la Biblia cinco veces en los últimos cinco años, cada vez desde una perspectiva diferente. En la primera ocasión simplemente la leyó de principio a fin. Durante la segunda lectura escribía en una libreta un resumen de una o dos líneas del contenido de cada capítulo. A partir del tercer año utilizó una edición de tamaño grande con referencias; primero la leyó buscando algunas referencias marginales, y después, prestando más atención a las notas y a la información del apéndice. La quinta vez se valió de los mapas bíblicos para aumentar su conocimiento en el aspecto geográfico. Ella dice: “Leer la Biblia me resultó tan agradable como tomar una comida”.
A algunos estudiantes concienzudos de la Biblia les resulta práctico utilizar un ejemplar exclusivamente para el estudio personal; en los márgenes escriben breves comentarios de interés, ilustraciones que hacen pensar o números de páginas de otras publicaciones que pueden consultar más adelante. Cierta ministra de tiempo completo considera un placer escribir al final de cada mes en su ejemplar de estudio los puntos nuevos que ha aprendido durante el mes. “Pensar con ilusión en las valiosas horas que dedicaré a esa tarea —dice— me ayuda a alcanzar antes otras metas que me he puesto para el mes.”
Varias ideas ingeniosas
¿Cree que su horario está repleto de obligaciones diarias y semanales y que necesita ideas para emplear mejor su tiempo limitado? Pues bien, lleve consigo lo que piensa leer y aproveche sus ratos libres para hacerlo. En su casa o en el lugar donde suele estudiar, procure, en la medida de lo posible, colocar a su alcance los libros y otros instrumentos de estudio. Trate de sentirse a gusto en su rincón de estudio, pero no tan cómodo que le dé sueño. ¿Le han asignado un discurso? Lea toda la información cuanto antes y verá cómo se le ocurren ideas cuando esté descansando o realizando cualquier tarea menor.
Otras personas pueden ayudarle a aprovechar mejor el tiempo, lo que resultará en beneficio mutuo. Por ejemplo, pida que alguien le lea artículos de fácil comprensión en voz alta mientras usted efectúa labores rutinarias o le sirve té a su gentil lector. ¿Qué le parece ponerse todos de acuerdo en casa para que a una hora determinada se guarde silencio y puedan dedicarse al estudio personal? “¿Has leído algo interesante últimamente?” De vez en cuando puede iniciar así una conversación para averiguar lo que sus amigos han aprendido.
¿Le interesaría incorporar ideas nuevas a su programa de estudio? Una sugerencia es ponerse la meta de estudiar por una cantidad determinada de tiempo, de la misma forma que muchos se ponen la meta de pasar una cantidad determinada de tiempo hablando a otros sobre la Biblia. Cierta publicadora de tiempo completo (precursora) fija la cantidad mínima de horas mensuales que va a dedicar al estudio y se siente satisfecha al comprobar en sus anotaciones que está alcanzando la meta. Otros se proponen ver menos televisión y así sacan tiempo para estudiar. También hay muchos que seleccionan un tema de estudio —como los frutos del espíritu, los antecedentes de los libros bíblicos o el arte de enseñar— y lo investigan durante cierto tiempo. A algunos les gusta elaborar tablas cronológicas, como por ejemplo, las que muestran la relación entre los reyes y los profetas israelitasa o entre Hechos de Apóstoles y las cartas paulinas.
Jóvenes, ¿quieren tener más fe? ¿Por qué no escogen una publicación para estudiarla a fondo durante las próximas vacaciones escolares? Una estudiante de escuela secundaria bautizada eligió El hombre en busca de Dios, libro publicado por la Sociedad Watch Tower. En una libreta escribía breves resúmenes de lo que aprendía en cada capítulo. Fue una tarea ardua y le tomó más tiempo de lo que esperaba. No obstante, al finalizar todo el libro, quedó profundamente impresionada por la exactitud del mensaje bíblico.
Tenga siempre el deseo de aprender
Una gran cantidad de siervos fieles de Jehová de la actualidad ya tienen “mucho que hacer en la obra del Señor”. (1 Corintios 15:58.) Aun cuando usted revise su horario y se esfuerce sinceramente, es posible que su actividad semanal no varíe mucho. Pese a todo, si tiene un deseo constante de incrementar su entendimiento de la verdad y de mantenerse al tanto del cumplimiento de los propósitos de Jehová y en completa armonía con ellos, se notará la diferencia.
Es animador escuchar los beneficios que han recibido los que han mejorado sus hábitos de estudio. Un cristiano que vio que estaba perdiendo su actitud positiva para con la búsqueda de un entendimiento más profundo de la verdad, organizó su vida de manera que pudiera dedicar más tiempo libre al estudio personal. “Siento una satisfacción que hasta ahora desconocía —dice—. Mi confianza en el origen divino de la Biblia va en aumento continuo, como resultado de lo cual hablo de mi fe con verdadero entusiasmo. Noto que estoy bien nutrido y sano en sentido espiritual, y al final de cada día me siento contento.”
Un superintendente viajante de los testigos de Jehová, que visita muchas congregaciones, describió otros beneficios del siguiente modo: “Los que se aplican en el estudio personal son por lo general personas muy expresivas. Se llevan bien con los demás y no se dejan influir fácilmente por los comentarios negativos. Son adaptables en el ministerio del campo y están pendientes de las necesidades de las personas a quienes hablan”.
A continuación hizo una observación que algunos pudieran tener en cuenta al analizar sus hábitos de estudio. “En las reuniones de estudio de la Biblia, muchos leen sus comentarios directamente de la página impresa. Sacarían más provecho si meditaran en cómo se relaciona la información con lo que ya sabían o con sus propias vidas.” ¿Cree que podría mejorar al respecto?
A los casi 100 años de edad, el profeta Daniel no pensaba que ya sabía bastante de los caminos de Jehová. En sus años finales preguntó respecto a un asunto que no entendía muy bien: “Oh mi señor, ¿qué será la parte final de estas cosas?”. (Daniel 12:8.) Sin duda, este afán insaciable de conocer la verdad divina fue un factor clave en el desarrollo de la extraordinaria integridad que mostró a lo largo de su azarosa vida. (Daniel 7:8, 16, 19, 20.)
Todos los siervos de Jehová tienen la misma responsabilidad de permanecer firmes como Testigos de él. Tenga siempre el deseo de aprender para mantenerse fuerte en sentido espiritual. Pruebe a añadir una o dos características nuevas a su programa semanal, mensual o anual de estudio. Verá cómo Dios bendice el más mínimo esfuerzo de su parte. Sí, disfrute del estudio personal de la Biblia y de sus resultados. (Salmo 107:43.)
[Nota a pie de página]
a Puede utilizar como base para su estudio más detallado la tabla que aparece en Perspicacia para comprender las Escrituras, editado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc., volumen 1, páginas 601-603.