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  • La limpieza trae honra a Dios
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Nuestro Servicio del Reino 1977
km 1/77 pág. 3

La limpieza trae honra a Dios

1 Uno de los rasgos sobresalientes de la ley mosaica fue su requisito con respecto a la limpieza. Separó a la nación de Israel como un pueblo que, para adorar a su Dios apropiadamente, tenía que mantenerse limpio física y espiritualmente.—Éxo. 30:17-21; Lev. 11:35, 36; 15:1-11; Isa. 52:11.

2 Hoy día, también, la limpieza es una característica del pueblo de Jehová. Muchos administradores de salas de reuniones han declarado que después que los testigos de Jehová celebraron una asamblea en sus edificios éstos quedaron más limpios que nunca antes. Pero, aunque la limpieza identifica al pueblo de Jehová como grupo, ¿es esto cierto de cada uno de nosotros individualmente?

3 Primero echemos una ojeada a nuestro hogar. No queremos que éste menoscabe de manera alguna el magnífico mensaje que llevamos, ¿no es cierto? En realidad sería inconsistente de nuestra parte predicar a nuestros vecinos acerca de nuestra futura obra de transformar esta Tierra en un parque paradisíaco global, si, por ejemplo, en nuestro patio la cerca estuviera destartalada o si la mala hierba creciera profusamente en él o si siempre estuviera lleno de llantas desechadas, juguetes rotos y otros artículos. O, si cuando una persona entra en nuestro hogar recibe olores desagradables debido a la falta de limpieza, o ve una condición de desorden general, quizás piense que no respetamos del todo el punto de vista de Dios sobre la limpieza. No es esencial tener dinero para ser limpio y ordenado, pero sí lo es el dedicar tiempo y esfuerzo a ello.

4 ¿Y qué hay en cuanto al automóvil que usamos para el servicio del campo? ¿Está razonablemente limpio por dentro y por fuera? ¿Limpiamos periódicamente nuestro automóvil como deberíamos hacer con nuestro hogar a fin de que su apariencia no menoscabe la importancia del mensaje del Reino?

5 Además, tal vez no estaría demás el pensar en cuanto a nosotros mismos y nuestra indumentaria. ¿Somos nítidos y limpios, a fin de no ser ofensivos a otros? Es posible mantener una limpieza e higiene razonables por medio de tanto bañarnos como lavar nuestra ropa de manera moderada pero con regularidad.

6 Pero, ¿qué hay si un publicador es descuidado, y deja que tanto su ropa como su persona y su hogar, lleguen a estar tan sucios que en realidad trae reproche a Jehová y a la congregación? Tal vez sea una persona que, debido a edad avanzada, simplemente necesita alguna ayuda amorosa para encargarse de sus cosas. O tal vez la persona no esté al tanto de su apariencia. Los ancianos pueden dar consejo con tacto a estas personas, ejerciendo cuidado de no imponer normas arbitrarias de limpieza o indumentaria a los hermanos. Sea que nuestra ropa sea vieja o nueva, podemos ser nítidos y limpios a fin de que cuando demos un testimonio la gente preste atención al mensaje, no a nuestra apariencia.

7 Nuestros Salones del Reino están llenos de personas recién interesadas que han sido invitadas a disfrutar de las fiestas espirituales que se proveen allí. En la mayoría de los casos no nos retraemos de invitar a las personas interesadas a venir a nuestros Salones, porque éstos son tan atractivos y nítidos. Sin embargo, se necesita trabajar para mantenerlos de esta manera. Al mirar a su alrededor en el Salón del Reino, ¿están limpias las paredes, el piso y las sillas? ¿Se limpian con regularidad los servicios? ¿Puede usted decir que ha contribuido a esto ayudando cuando le ha tocado su turno de participar en la limpieza o en el acabado del Salón del Reino? Cuando estamos frecuentemente en un edificio, como en nuestra propia casa o el Salón del Reino, quizás no nos sintamos inclinados a notar que las paredes están manchadas o que la pintura se está cayendo, pero otros que vienen por primera vez pueden notar estas cosas y quizás se pregunten si los anfitriones en realidad están interesados en el lugar al cual los han invitado.

8 Sin tener que hablar una palabra, podemos hacer mucho para glorificar a Dios por medio de mantener una apariencia personal nítida y limpia y por medio de mantener nuestros hogares, automóviles y Salones del Reino nítidos y limpios, también.—2 Cor. 7:1.

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