Simplificación en la renovación de suscripciones
Los suscriptores de La Atalaya y ¡Despertad!, tanto en su edición impresa como en casetes, han venido recibiendo dos notificaciones de vencimiento. La primera es la hoja Suscripción por vencer, distribuida mediante la congregación. Contiene los datos de la suscripción y un código de barras para su rápida renovación automatizada. Este formulario, recientemente modificado y que a partir de ahora será de color hueso, es el recomendado para renovar las suscripciones.
La segunda notificación es un formulario de renovación que se introduce en el envoltorio de la revista o, en el caso de los casetes, se envía directamente por correo al suscriptor. Pues bien, los suscriptores de los ejemplares impresos ya no recibirán el formulario de renovación adjunto a la revista. En su lugar, se imprimirá en el envoltorio un mensaje que notificará el vencimiento. De igual modo, a la mayoría de los suscriptores de los casetes ya no se les remitirá por correo un aviso de vencimiento, pues este se comunicará mediante un mensaje impreso en el envoltorio del casete. Sin embargo, seguirán enviándose avisos de renovación a los suscriptores para los que se elaboran etiquetas en braille, así como a los que reciben los casetes como material gratuito para invidentes.
El mensaje impreso en el envoltorio de la revista o del casete tiene por objeto recordar que se aproxima el vencimiento. Si dicho mensaje aparece en el envoltorio de su suscripción y aún no ha recibido la hoja Suscripción por vencer, comuníqueselo al hermano encargado de las suscripciones. Las renovaciones siempre deben tramitarse a través de la congregación.
En el caso de las suscripciones obtenidas en el ministerio, la principal notificación será la hoja Suscripción por vencer, que se distribuye mediante la congregación. Es importante que en cuanto estos formularios lleguen, se entreguen a los publicadores que consiguieron las suscripciones. Puesto que los suscriptores ya no recibirán una hoja de renovación adjunta a la revista, es indispensable que visitemos a estas personas interesadas y las animemos a renovar la suscripción (véase Nuestro Ministerio del Reino de octubre de 1988, pág. 8; enero de 1986, pág. 8).
Estas oportunas revistas seguirán irradiando luz espiritual en la oscuridad de este mundo. Estamos seguros de la cooperación de todos en este nuevo sistema, de modo que los suscriptores de La Atalaya y ¡Despertad! no se pierdan ni un solo número.