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  • ¿Qué es eso de cortarse?
  • ¿Por qué algunos lo hacen?
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Los jóvenes preguntan
ijwyp artículo 19

LOS JÓVENES PREGUNTAN

¿Por qué siento el impulso de cortarme?

  • ¿Qué es eso de cortarse?

  • ¿Por qué algunos lo hacen?

  • ¿Cómo se vence este problema?

  • Entrevista

  • Preguntas para pensar

  • Mi colección de textos

¿Qué es eso de cortarse?

El hábito de cortarse la piel con objetos afilados es una forma de autolesión, un comportamiento compulsivo que tiene como fin hacerse daño a sí mismo. Otras formas de autolesión son quemarse, magullarse y golpearse. Este artículo trata sobre el hábito de cortarse, pero los principios que expone son útiles para combatir todo tipo de autolesión.

Antes de continuar, aclaremos las siguientes cuestiones:

  1. Este es un problema de chicas. ¿Cierto o falso?

  2. Cortarse viola el mandato bíblico de Levítico 19:28, que dice: “No deben hacerse cortaduras en su carne”. ¿Cierto o falso?

Respuestas:

  1. Falso. Aunque este problema es más común entre las chicas, también hay chicos que se cortan o se lesionan de otras formas.

  2. Falso. Levítico 19:28 se refiere a un rito pagano de la antigüedad, no al hábito compulsivo de causarse heridas. Con todo, es obvio que nuestro Creador nos ama y no desea que nos hagamos daño (1 Corintios 6:​12; 2 Corintios 7:1; 1 Juan 4:8).

¿Por qué algunos lo hacen?

¿Cuál de estas declaraciones crees que es la más acertada?

Quienes se cortan lo hacen porque...

  1. ... se sienten sumamente angustiados.

  2. ... quieren quitarse la vida.

La respuesta correcta es la A. La mayoría de los que se hacen cortaduras no quieren morir. Solo desean aliviar su dolor emocional.

Fíjate en las razones que han dado algunas jóvenes.

Celia: “Sentía un gran alivio”.

Tamara: “Lo veía como una salida. Prefería el dolor físico al dolor emocional”.

Carrie: “Odio estar triste. El dolor de las heridas me ayudaba a olvidar la tristeza”.

Jerrine: “Cada vez que me cortaba, era como si me aislara del mundo, como si por un momento no tuviera que luchar más con mis problemas. Necesitaba ese descanso”.

¿Cómo se vence este problema?

Si tienes el hábito de cortarte, es imprescindible que le ores a Jehová, el Dios verdadero. La Biblia dice: “Ech[e]n sobre él toda su inquietud, porque él se interesa por ustedes” (1 Pedro 5:7).

Sugerencia: Comienza con oraciones breves, tal vez diciendo algo tan sencillo como: “Jehová, ayúdame por favor”. Poco a poco podrás ir abriéndole tu corazón al “Dios de todo consuelo” (2 Corintios 1:​3, 4).

La oración no es una simple ayuda psicológica. Es nada más y nada menos que hablar con nuestro Padre celestial. Él nos promete: “Verdaderamente te ayudaré. Sí, yo verdaderamente te mantendré firmemente asido con mi diestra de justicia” (Isaías 41:10).

Algo más que ha ayudado a muchos a vencer este hábito ha sido contarle su problema a alguno de sus padres o a otro adulto de confianza. Veamos cómo les fue a tres jóvenes que decidieron hacerlo.

Entrevista

  • Diana (21 años)

  • Kathy (15 años)

  • Lorena (17 años)

¿A qué edad empezaste a hacerte cortaduras?

Lorena: Yo tenía unos 14 años.

Diana: Empecé a los 18, y la frecuencia variaba. A veces lo hacía todos los días durante una o dos semanas, y luego podía pasar un mes sin que lo hiciera.

Kathy: A los 14, y todavía tengo recaídas de vez en cuando.

¿Por qué querías hacerte daño?

Kathy: No podía dejar de odiarme. Me preguntaba quién rayos iba a querer ser mi amigo.

Diana: A veces mi tristeza se convertía en rabia, y la rabia, en una horrible angustia que se hacía insoportable. Era como si hubiera un enorme monstruo atrapado en mí y tuviera que cortarme para dejarlo salir.

Lorena: Estaba molesta conmigo misma: me deprimía, me enojaba o me daban bajones. Me sentía como basura y quería deshacerme de esa asquerosa sensación. Hasta llegué a creer que merecía el dolor que me causaba.

¿Sentías algún alivio al lastimarte?

Diana: Sí. Me sentía liberada, como si me hubiera quitado un peso de encima.

Kathy: Bueno, es más o menos como llorar. Así como hay gente que se siente mejor después de llorar un buen rato, yo me sentía mejor después de cortarme.

Lorena: Para mí, herirme era como hacerle un agujerito a un balón lleno de emociones negativas. El balón no explotaba, sino que se iba desinflando, dejando salir poco a poco toda la negatividad.

¿Te daba miedo decirle a alguien lo que estabas haciendo?

Lorena: Sí. Temía que los demás pensaran que estaba medio loca. Y aparte, no quería que nadie se enterara de mis asuntos.

Diana: Todos me decían que era una persona muy fuerte, y quería mantener esa fachada. Creía que pedir ayuda me haría parecer una debilucha.

Kathy: No quería que nadie pensara que estaba mal de la cabeza; eso me habría hecho sentir todavía peor. Además, pensaba que merecía el daño que me estaba haciendo.

¿Qué te ayudó a cambiar?

Lorena: Se lo conté a mi mamá. Además, fui a ver a un médico que me ayudó a controlar mis emociones. La verdad es que tuve algunas recaídas. Pero me puse a estudiar más la Biblia y a salir con regularidad al ministerio cristiano, y eso me sirvió. Quizá seguiré teniendo algún bajón de vez en cuando; pero ahora, cada vez que reaparecen los sentimientos de inutilidad, trato de que no me dominen.

Kathy: Una hermana de la congregación que me lleva unos diez años se dio cuenta de que algo andaba mal, y con el tiempo le conté mi problema. Me sorprendí cuando me dijo que ella también había tenido el mismo hábito. Así que no me sentía incómoda hablando con ella. Además, mis padres y yo fuimos a ver a una doctora que nos ayudó a entender mejor mi situación.

Diana: Una noche estaba en casa de un matrimonio con el que tengo mucha confianza. Entonces, el esposo se dio cuenta de que me pasaba algo. Con bondad, insistió en que les dijera qué me sucedía. Su esposa me abrazó y me meció suavemente, como lo hacía mi mamá cuando era niña. Empecé a llorar, y ella también. No fue nada fácil contárselo, pero me alegro de haberlo hecho.

¿Cómo te ha ayudado la Biblia?

Diana: La Biblia me ha hecho ver que no puedo vencer esto con mis propias fuerzas, que necesito la ayuda de Jehová (Proverbios 3:​5, 6).

Kathy: Leer la Biblia —sabiendo que lo que dice viene de Dios— me consuela muchísimo (2 Timoteo 3:​16).

Lorena: Siempre que encuentro algún versículo que me llega al corazón, lo anoto en una libreta. Así puedo repasarlo luego (1 Timoteo 4:​15).

¿Hay algún texto bíblico en particular que te haya servido?

Diana: Proverbios 18:1, que dice: “El que se aísla buscará su propio anhelo egoísta; contra toda sabiduría práctica estallará”. A veces me cuesta estar con otras personas, pero este versículo me ha enseñado que alejarme no es bueno.

Kathy: Me encantan los versículos 29 y 31 de Mateo 10, donde Jesús dice que Jehová se da cuenta hasta de la muerte de un gorrión. Y luego añade: “No tengan temor: ustedes valen más que muchos gorriones”. Esas palabras me recuerdan que Jehová me valora.

Lorena: Me gusta el texto de Isaías 41:​9, 10, donde Jehová le dice a su pueblo: “No te he rechazado. No tengas miedo, porque estoy contigo. [...] Yo ciertamente te fortificaré”. Cuando pienso en estas palabras, me imagino que soy tan fuerte como un muro de piedra. Saber que Jehová me quiere y que siempre estará a mi lado me llena de fuerza.

Preguntas para pensar

  • Cuando sientas que ya eres capaz de pedir ayuda, ¿en quién podrías confiar?

  • ¿Qué podrías decirle a Jehová sobre este asunto cuando le ores?

  • ¿Se te ocurren dos cosas que puedas hacer, sin hacerte daño físico, para combatir el estrés y la ansiedad?

Mi colección de textos

Sugerencia: Cuando leas en la Biblia un pasaje que te recuerde lo mucho que Jehová te quiere o que te ayude a tener un punto de vista equilibrado sobre tus virtudes y defectos, anótalo en una libreta. Agrega un par de oraciones en las que expliques por qué ese texto es importante para ti. Algunos de los textos que han escogido Diana, Kathy y Lorena podrían servirte para comenzar tu propia colección.

  • Romanos 8:​38, 39

    “Este texto me recuerda que Jehová me quiere, aun cuando parezca que nada marcha bien.” (Diana)

  • Salmo 73:23

    “Textos como este me dan la seguridad de que no estoy sola, de que Jehová está siempre a mi lado.” (Kathy)

  • 1 Pedro 5:​10

    “En ocasiones, tal vez tengamos que sufrir ‘por un poco de tiempo’ y tardemos en sentir alivio. Pero podemos estar seguros de que Jehová nos dará las fuerzas necesarias para aguantar cualquier cosa.” (Lorena)

Otros textos bíblicos para reflexionar

  • Salmo 34:18

  • Salmo 54:4

  • Salmo 55:22

  • Isaías 57:15

  • Mateo 11:28, 29

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