Nota
a En una asamblea de obispos y sacerdotes celebrada en 1971 se hizo otra confesión, que, aunque no fue aceptada por la mayoría requerida —las dos terceras partes—, sí fue apoyada por más de la mitad. Decía así: “Humildemente reconocemos, y pedimos perdón por ello, que en el momento necesario no supimos ser verdaderos ‘ministros de reconciliación’ en medio de nuestro pueblo desgarrado por una guerra fraticida”.