Nota
b El estilo de vida “metrosexual”, en el que el hombre concede atención excesiva a su persona y, sobre todo, a su imagen, contribuye a difuminar las diferencias entre homosexuales y heterosexuales. De acuerdo con la persona a la que suele acreditarse la invención del término, el metrosexual puede ser “homosexual declarado, heterosexual o bisexual, sin que importe lo más mínimo, pues él centra su amor en sí mismo, y su opción sexual es el placer”. Según una enciclopedia, esta palabra ha cobrado popularidad “porque cada vez están mejor integrados socialmente los homosexuales y, por tanto, existen cada día menos tabúes sobre la homosexualidad y sobre las nuevas definiciones de masculinidad”.