Nota
b El historiador D. H. Montgomery señala que en 1534, el Parlamento había aprobado el Acta de Supremacía, “la cual declaraba al rey Enrique cabeza indiscutible de la Iglesia y consideraba alta traición el rechazo a su nombramiento. Con la firma del acta, el rey invalidó de un plumazo las tradiciones milenarias de la Iglesia Católica. Así, Inglaterra se plantó con audacia ante el papa y creó una Iglesia Nacional independiente” (The Leading Facts of English History).