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  • Alivio de la depresión

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  • Alivio de la depresión
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1971
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  • UN PROBLEMA GENERAL
  • ¿LE CAUSAN ANGUSTIA LAS CONDICIONES MUNDIALES?
  • ¿ES FÍSICA LA CAUSA?
  • ¿PUDIERA SER SOLEDAD?
  • ¿DEPRIMIDO DEBIDO A INJUSTICIAS?
  • DEBILIDADES Y FALTAS
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1971
w71 15/9 págs. 549-552

Alivio de la depresión

¿SE SIENTE DEPRIMIDO? SI ASÍ ES, HAY MUCHO QUE PUEDE HACER ACERCA DE ELLO.

CASIMIRO era una persona muy feliz. Por años había servido de misionero cristiano en un país extranjero. Entonces un día, debido a envenenamiento con DDT, quedó parcialmente paralizado. Esto lo hizo regresar del campo misional, pero no una vida de ociosidad.

Aunque nunca recobró plenamente el uso de sus extremidades, siguió en el ministerio de tiempo cabal de la mejor manera que pudo hasta un día reciente en que sucumbió a un ataque al corazón a los sesenta y seis años de edad. Pudo haberse sentido intensamente deprimido debido a lo difícil que se le hacía levantarse y moverse, pero, ¿cedió a esa clase de sentimiento? No; conservó su disposición gozosa, extrovertida, para su propia bendición así como para la bendición de los que lo rodeaban. Puso un excelente ejemplo para otros que a veces pueden ser víctimas de penalidades y por eso se inclinan a sentirse deprimidos.

UN PROBLEMA GENERAL

El estar deprimido significa sentirse triste, decaído, acongojado. Significa estar desanimado, abatido. Significa ser pesimista en cuanto al presente y el futuro.

Hoy muchas personas están deprimidas debido a las condiciones infelices que hay en el mundo. Otros se sienten desalentados debido a mala salud, vejez o alguna desventaja física como, por ejemplo, la vista que va fallando. No son pocos los que se sienten deprimidos debido a la soledad, como los hombres y las mujeres solteros que ya no son jóvenes y aquellos a quienes se les ha muerto una persona amada.

Otros dejan que los males, las penalidades y las injusticias que han aguantado los abatan. A veces los que aman la justicia se desaniman debido a sus debilidades y faltas. Por otra parte, el ministro cristiano tal vez se sienta decaído debido a la oposición o indiferencia que encuentra a medida que sigue predicando las buenas nuevas del reino de Dios.

¿LE CAUSAN ANGUSTIA LAS CONDICIONES MUNDIALES?

¿Sí? Pues, por lo menos eso es mejor que el acalorarse tanto que recurra a la violencia como muchos lo están haciendo hoy. Las personas que hacen eso solo empeoran las cosas para ellas mismas y para otras. Felizmente, todavía hay una alternativa. Usted no tiene que estar deprimido ni estallar en cólera. Puede consolarse con la Palabra de Dios. Él ve lo que está pasando.—Heb. 4:13.

Sí, preste atención al sabio rey Salomón, que aconsejó: “Si ves opresión alguna de la persona de escasos recursos y la privación violenta de juicio y de justicia . . . no te asombres del asunto, pues uno que es más alto que el alto está vigilando, y hay quienes están muy por encima de ellos.”—Ecl. 5:8.

Jehová Dios no solo ve todo lo que está sucediendo, sino que a su debido tiempo también enderezará las cosas, tal como nos asegura Salomón: “Por cuanto la sentencia contra una obra mala no se ha ejecutado velozmente, es por eso que el corazón de los hijos de los hombres ha quedado plenamente resuelto en ellos a hacer lo malo. Aunque un pecador esté haciendo lo malo cien veces y continuando largo tiempo según le plazca, sin embargo también me doy cuenta de que les resultará bien a los que temen al Dios verdadero, porque le tuvieron temor. Pero de ninguna manera le resultará bien al inicuo, ni prolongará sus días que son como una sombra, porque no le tiene temor a Dios.”—Ecl. 8:11-13.

Es verdad que esas palabras se escribieron hace mucho tiempo, pero el cumplimiento de la profecía bíblica nos da razón para creer que esta generación verá a Jehová Dios levantarse con celo ardiente para acabar con toda la iniquidad. (Mat. 24:3-34; Sof. 3:8) Puesto que esto es cierto, usted tiene razón para proceder como dijo Jesús: ‘Levántese erguido y alce la cabeza, porque su liberación se acerca.’—Luc. 21:28.

¿ES FÍSICA LA CAUSA?

¿Pudiera ser que su depresión se debiera a una condición de debilidad física? A menudo la mala salud hace que las circunstancias parezcan deprimentes; mucho peor de lo que realmente son. Si es así, entonces trate de remediar las cosas ejerciendo moderación en todo, en el trabajo, en los placeres y en el alimento. Aprenda a no dejar que la tensión lo domine, y asegúrese de descansar y dormir lo suficiente. Si su ocupación o modo de vivir es sedentario, tal vez ejercicio diario de alguna clase le sea beneficioso.

Algún impedimento físico también puede causar un sentimiento de depresión. Si ése es su problema entonces acuérdese del apóstol Pablo. Él nos dice que padecía de “una espina en la carne,” y que repetidas veces le pidió a Dios que se la quitara. Pero en vez de librar a Pablo de esta carga, Dios le dijo: “Mi bondad inmerecida es suficiente para ti; porque mi poder se está haciendo perfecto en debilidad.” Lejos de sentirse deprimido debido a que este obstáculo no había sido quitado, Pablo dijo: “Por eso muy gustosamente prefiero jactarme respecto de mis debilidades, para que el poder del Cristo cual tienda permanezca sobre mí.” ¡Sí, haga de su impedimento una causa para jactarse en el Señor más bien que una causa para depresión, y hágalo por medio de seguir adelante a pesar del impedimento! Para un ejemplo moderno considere al ministro Casimiro, al que nos referimos antes.—2 Cor. 12:7-9.

Por otra parte, puede que la depresión que usted padezca tenga una causa más profundamente arraigada. Se sabe que la hipoglicemia, falta de azúcar en la sangre, puede hacer que uno se sienta deprimido. Por otra parte, las vicisitudes o menopausia de la mujer pueden hacer que ella se sienta así. En esos casos posiblemente el remedio estribe en la terapia o medicación de la clase correcta.

¿PUDIERA SER SOLEDAD?

La soledad puede ser muy dolorosa. Y para los jóvenes también puede serlo la nostalgia. Si una u otra de estas cosas es la causa de su depresión, entonces esfuércese por hallar el remedio. Acepte el hecho de que en las condiciones actuales sencillamente no es posible que toda persona disfrute de una vida de familia feliz. Si se le niega a usted el tener cónyuge, recuerde que no todas las personas casadas son felices y que las personas casadas pueden sentir soledad aunque no estén solas. ¿De qué manera? Por no comunicarse los cónyuges de la manera que deberían hacerlo.—1 Cor. 7:28.

Eso es algo que todas las personas solitarias deberían esforzarse por hacer, aprender a comunicarse con otros. Sea extrovertido, esté dispuesto a iniciar conversaciones. ¿Por qué no hacer más de lo usual para mostrar interés altruista en otros? Busque a otros que también parezcan estar solitarios. Esto será provechoso para usted mismo y para otros. Como aconseja el apóstol Pablo: “Hablen confortadoramente a las almas abatidas.”—1 Tes. 5:14.

Cultive una relación estrecha con su Creador, Jehová Dios, dirigiéndose a su Palabra, la Biblia. Especialmente los Salmos, los Evangelios y las cartas inspiradas de las Escrituras Griegas Cristianas están llenos de antídotos para la depresión. Pero no lea estos escritos de prisa; no se puede conseguir mucho consuelo de la lectura veloz. Lea en voz alta si lo permiten las circunstancias; pero aun cuando lea en silencio, lea de tal manera que sienta claramente la expresión correcta. Preste atención a estas palabras de Jesús: “Vengan a mí, todos los que se afanan y están cargados, y yo los refrescaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y háganse mis discípulos, . . . y hallarán refrigerio para sus almas.”—Mat. 11:28-30.

Otra excelente ayuda para vencer la depresión que causa la soledad es dirigirse a Jehová Dios con más frecuencia en oración, no solo en ciertas ocasiones del día. Preste atención al consejo de: “persistan en la oración,” y “oren incesantemente.” Porque posee este privilegio precioso de la oración usted jamás tiene que sentirse solo, porque siempre tiene a alguien con quien hablar, a Jehová Dios. Es indudable; la oración es una de las maneras en que usted puede prestar atención al consejo: “Arroja tu carga sobre Jehová mismo, y él mismo te sustentará. Nunca permitirá que tambalee el justo.”—Rom. 12:12; 1 Tes. 5:17; Sal. 55:22.

Tampoco debe pasarse por alto el hecho de que es posible obtener consuelo y refrigerio tocando los discos de los cánticos del Reino producidos por la Sociedad Watch Tower. No solo la hermosa música misma obra como antídoto para la depresión, sino que también lo hacen las palabras asociadas con estos cánticos, como, por ejemplo, el número 97, “Bálsamo en Galaad.”

¿DEPRIMIDO DEBIDO A INJUSTICIAS?

¿Se siente deprimido debido a los males, o aplastado debido a las injusticias que tiene que aguantar? ¿Se cuenta usted entre las muchas víctimas de la discriminación racial? ¿O está usted deprimido porque ha sido injusto con usted un pariente o amigo?

Hoy la tendencia es pagar en la misma moneda a los que hacen que uno sufra, pero la Palabra de Dios repetidamente aconseja contra ello: “No devuelvan mal por mal a nadie. . . . No se venguen ustedes mismos, amados, sino cédanle lugar a la ira; porque está escrito: ‘Mía es la venganza; yo pagaré, dice Jehová.’”—Rom. 12:17, 19.

En vez de pagar mal por mal, dígale a Jehová Dios en oración lo que pasó y trate de hacer lo bueno a los que le han causado daño a usted. Consuélese con la promesa de Dios de que él reside “con el aplastado y de espíritu humilde, para revivificar el espíritu de los de condición humilde y para revivificar el corazón de los que están siendo aplastados.” ¡Piense en eso! ¡El “Alto y Excelso,” el gran Soberano universal, Jehová Dios, se interesa en los humildes y aplastados!—Isa. 57:15.

Tenga presente que Jehová no solo es un Dios justo, sino también sabio y amoroso. Él espera antes de obrar hasta que sea la mejor ocasión para acabar con las injusticias. Como lo hizo notar tan bien el rey Salomón, Dios tiene un tiempo señalado para todo, un tiempo para tolerar condiciones malas y un tiempo para acabar con ellas e introducir justicia, gozo y paz. Por eso, ejerza fe y proceda como dijo Miqueas, profeta de Dios, que él procedió: “Ciertamente mostraré una actitud de espera por el Dios de mi salvación.” Resulta en provecho de uno el aprender a esperar y aguantar estas cosas.—Ecl. 3:1, 8; Miq. 7:7.

DEBILIDADES Y FALTAS

La depresión puede estar afectándolo o afectándola debido a que como persona que ama la justicia usted se aflige por sus propias debilidades y faltas. Tal vez se le haga difícil controlar su lengua o se encolerice fácilmente. O quizás tenga algún vicio secreto que sigue perturbándolo. La Palabra de Dios nos asegura que “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda injusticia.” Y si se supone que los cristianos se perdonen unos a otros setenta y siete veces, ciertamente Dios también lo hará.—1 Juan 1:9; Mat. 18:22.

Sirve de consuelo también el hecho de que nada menos que un cristiano como el apóstol Pablo tuvo que luchar contra el pecado en su cuerpo. Escribió: “Lo bueno que deseo no lo hago, mas lo malo que no deseo es lo que practico.” ¡Hasta se refirió a sí mismo llamándose “hombre desdichado”! Pero entonces dio gracias a Dios debido a que con su mente podía seguir sirviendo a Dios.—Rom. 7:19-25.

¿ES INDIFERENCIA, OPOSICIÓN O PERSECUCIÓN?

¿Es usted un siervo de Jehová que se siente deprimido debido a la actitud apática u hostil que encuentra en su ministerio? ¿Ha trabajado usted duro y no obstante son escasos los resultados que ha visto de sus labores?

Pero, ¿qué dicen las Escrituras? ¿No nos dan a entender que quizás eso sea lo que les toque experimentar a los cristianos? ¡Ciertamente! ¿Qué, pues, nos dice el discípulo Santiago (5:10) que hagamos? “Hermanos, tomen por modelo de sufrir el mal y de ejercer paciencia a los profetas, que hablaron en el nombre de Jehová.” Uno de esos profetas fue Jeremías. Aunque a veces se sentía deprimido, no se desesperó ni desistió. Aun después que Jerusalén fue destruida pudo decir: “Bueno es Jehová al que espera en él, al alma que sigue buscándolo.”—Lam. 3:25; Jer. 20:8, 9.

O considere lo que el apóstol Pablo tuvo que aguantar según nos lo relata en 2 Corintios 11:22-33. Sin embargo pudo escribir: “Se nos oprime de toda manera, mas no se nos aprieta de tal modo que no podamos movernos; nos hallamos perplejos, mas no absolutamente sin salida; se nos persigue, pero no se nos deja sin ayuda; se nos derriba, pero no se nos destruye.”—2 Cor. 4:8-10.

Que le traigan consuelo también las siguientes palabras de Jesús: “En el mundo están teniendo tribulación, pero ¡cobren ánimo! yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33, New World Translation) Mientras siga adelantando celosamente en el ministerio cristiano a pesar de la indiferencia u oposición usted está venciendo al mundo. Al proceder así, está probando que Dios es veraz y Satanás el Diablo mentiroso, obteniendo así vida eterna y regocijando el corazón de Jehová. ¿Qué más se podría desear?—Pro. 27:11; Mat. 10:22.

“SEGÚN SU FE”

En una ocasión dos ciegos le pidieron a Jesús que les tuviera misericordia. Jesús a su vez les preguntó: “¿Tienen fe de que yo puedo hacer esto?” Cuando contestaron que sí, Jesús les restauró la vista, diciendo: “Según su fe, sucédales.”—Mat. 9:27-30.

Sea cual sea la causa de su depresión —las condiciones mundiales, enfermedad corporal, soledad, penalidades, pecados y faltas, indiferencia o persecución— hay disponible ayuda confiable, infalible, para vencerla. La Palabra de Dios está llena de promesas que infunden confianza. Pero uno tiene que ejercer fe, como Jesús dijo a aquellos ciegos: ‘Según su fe, así les sucederá.’ Y tiene que ser una fe verdadera, una fe que demuestre estar viva por obras, una fe que haga un esfuerzo genuino. Como recalcó el discípulo Santiago: “En verdad, como el cuerpo sin aliento está muerto, así también la fe sin obras está muerta.”—Sant. 2:26.

El simplemente leer este artículo no basta. ¡Haga algo en cuanto a ello! Dedique más tiempo a leer la Palabra de Dios, considere el hablar con Dios, sea extrovertido, esfuércese por consolar a otros, asóciese con cristianos genuinos. Al proceder así, puede esperar que estas palabras del salmista se cumplan en el caso de usted: “Los que siembran con lágrimas segarán aun con un clamor gozoso.”—Sal. 126:5.

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