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  • “Adoramos lo que conocemos”
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1971
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1971
w71 15/5 págs. 293-300

“Adoramos lo que conocemos”

“Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos.”—Juan 4:22.

1. (a) ¿Qué tiende a adorar toda persona, y cómo queda afectado el que alega que es una excepción a esto? (b) En lo que concierne a la adoración, ¿qué preguntas se hace uno siguiendo un proceder sabio?

TODA persona tiende a adorar a alguien o algo, aun si es adorarse a sí misma. La persona que agriamente dice: “¡Yo no adoro nada ni a nadie!” en realidad se adora a sí misma. Se hace un dios humano, pero debido a su egotismo no se da cuenta de ese hecho. Se ufana en la presuntuosa idea de que no da adoración a nada, sea cosa animada o inanimada. Esto no le resulta en ningún beneficio; no amplía su libertad; no aligera su responsabilidad. Más bien, le causa daño, posiblemente para destrucción eterna de esa persona. Para que la adoración que uno rinda sea con beneficio eterno para uno, es bueno saber lo que uno adora, adorar lo que uno conoce. Es proceder sabio preguntarnos: ¿Adoro yo lo que conozco, o pudiera decírseme a mí y a mis asociados religiosos o irreligiosos: “Ustedes adoran lo que no conocen”? Es decir: Ustedes no saben lo que adoran.

2. (a) Muchas personas, cuando están fuera del edificio religioso al cual asisten, se muestran muy delicadas respecto ¿a qué? (b) ¿Cómo respondió y cómo se benefició la mujer samaritana cuando se le dijo que adoraba lo que no conocía?

2 Este asunto de religión es algo en que muchas personas se muestran muy delicadas. No solo los radicales y comunistas, sino miembros de las iglesias de la cristiandad se avergüenzan de que se les considere religiosos, cuando están fuera del edificio eclesiástico al cual asisten. Muchos cortan cualquier conversación con una persona de otra religión diciendo secamente: “¡Yo tengo mi propia religión!” Otros, y éstos son muchos, después de oír a alguien presentar un argumento religioso, dicen: “Su religión es la verdad para usted, y mi religión es la verdad para mí, de modo que no hay motivo para que yo cambie de religión.” Pero cada persona que tiene esa actitud bien se podría preguntar: ¿Me resentiría yo si alguien que supiera de qué hablaba me dijera: “Usted adora lo que no conoce”? La mujer a la cual una persona de otra religión le hizo originalmente tal declaración no se resintió por ello. Le resultó en bien a ella el no haberse resentido. Ella aprovechó la oportunidad para hacer otra pregunta. Así descubrió por qué el que le hablaba podía decirle lo que le dijo.

3. ¿Cuándo y dónde encontró la mujer samaritana al hombre que le hizo esta declaración?

3 La mujer era una mujer del Oriente Medio, miembro de un grupo provincial conocido como samaritanos. Ella se encontró a este hombre bien informado sentado ante un pozo profundo cerca de la ciudad de Sicar cierto mediodía. Fue en el año 30 de nuestra era común, algún tiempo después que los samaritanos habían celebrado su fiesta de la Pascua en el cercano monte Gerizim, donde antes había estado situado un templo samaritano. Todavía hay una colonia pequeña de samaritanos en el monte Gerizim hoy día, y en su capilla tienen una copia antigua del Pentateuco (los primeros cinco libros de la Santa Biblia según los escribió Moisés), que según ellos alegan es la copia más antigua en existencia hoy. También, cerca, hay un pozo profundo, del cual se alega que es el mismísimo pozo junto al cual la mujer samaritana se encontró con este hombre. A la izquierda de este pozo se ha erigido una división, un enrejado en el cual aparece el tetragrámaton, las cuatro letras del alfabeto hebreo que representan el nombre del Dios de Moisés, a saber, Jehová o Yahweh. Todo esto está ahora dentro de un edificio protector, y los turistas lo visitan.

4, 5. (a) ¿Por qué era notable el que se comenzara una conversación junto al pozo? (b) Las declaraciones del hombre hicieron que la mujer mencionara ¿qué problema religioso?

4 Aquel hombre era de una raza con la cual los samaritanos en aquel tiempo no tenían tratos, y sin embargo él comenzó una conversación con esta samaritana, lo cual hizo que ella se maravillara. Esta ausencia de prejuicio racial la impresionó. Apropiadamente allí junto a un pozo que según se decía había sido cavado por el patriarca Jacob, el tatarabuelo de Moisés, el hombre le habló acerca de una cosa nueva, “agua viva,” después de beber de la cual uno no volvería a tener sed. Él le reveló hechos acerca de la vida más íntima de ella. Esto hizo que ella le preguntara acerca de un problema religioso de aquel día. Dijo:

5 “Señor, percibo que eres profeta. Nuestros antepasados adoraron en esta montaña; pero ustedes dicen que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.”—Juan 4:1-20.

6. ¿Qué le dijo el hombre a ella acerca de la adoración del pueblo de ella y la adoración del pueblo de él, y acerca de la adoración futura?

6 La respuesta que el hombre dio a su pregunta fue: “Créeme, mujer: La hora viene cuando ni en esta montaña, ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación se origina de los judíos. No obstante, la hora viene, y ahora es, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre con espíritu y con verdad, porque, en realidad, el Padre busca a los de esa clase para que lo adoren. Dios es un Espíritu, y los que lo adoran tienen que adorarlo con espíritu y con verdad.”—Juan 4:21-24.

7, 8. (a) ¿Quién resultó ser el hombre que estuvo junto al pozo, y cómo averiguó eso la mujer? (b) ¿A qué conclusión acerca de este hombre, Jesús, llegaron los hombres de Sicar, y por qué correctamente?

7 ¿Quién fue este hombre para que le hablara con tanta autoridad a esta samaritana? La mujer mostró que tenía fe en el Mesías, a quien los judíos que hablaban griego llamaban Cristo, y ella esperaba con anhelo que tal Mesías o Cristo resolviera finalmente todas las cuestiones de la adoración. De modo que dijo: “Yo sé que el Mesías viene, el que se llama Cristo. Cuando llegue ése, él nos declarará todas las cosas abiertamente.” Pero la cuestión en cuanto al lugar y la manera de adorar al Padre divino ya se le había declarado abiertamente a esta samaritana, porque el hombre le dijo: “Yo, el que habla contigo, soy ése.” Si aquella mujer vivió otros tres años, aprendió más hechos, hechos innegables, que probaban que este hombre era realmente el Mesías, el Ungido de Dios por largo tiempo prometido. Pero su nombre personal en la Tierra era Jesús, que significa “Salvación de Jehová.” De modo que se le llamó Jesucristo.—Juan 4:25, 26.

8 ¡Qué noticias éstas! Y, puesto que ahora se le unieron al hombre sus doce compañeros que traían alimento para su comida del mediodía, la samaritana dejó su cántaro para agua en el pozo, regresó a Sicar y dijo a sus habitantes: “Vengan acá, vean a un hombre que me dijo todas las cosas que hice. ¿Acaso no es éste el Cristo?” Los samaritanos salieron a ver y oír. Hicieron que el hombre permaneciera con ellos por dos días. ¿A qué conclusión llegaron? A la de que este hombre era el Salvador Mesiánico no solo de los judíos que en aquel tiempo no tenían trato con los samaritanos, sino como le dijeron a la mujer: “Ya no creemos a causa de tu habla; porque hemos oído por nosotros mismos y sabemos que este hombre es verdaderamente el salvador del mundo.” (Juan 4:28-30, 39-42) Tres años más tarde se suministraron los hechos históricos que probaban que aquellos samaritanos tenían razón: Jesucristo es el Salvador de toda la humanidad. Él sabía de lo que le estaba hablando a la samaritana.

“¿SÉ YO?” ES LA PREGUNTA

9. ¿Con quiénes nos incluiría Jesús si estuviera en la Tierra hoy?... ¿con adoradores que conocieran o con adoradores que no conocieran? ¿Por qué es importante decidir en cuanto a esta pregunta?

9 Suponga que Jesucristo estuviera personalmente en la Tierra hoy y estuviera diciendo a cierto grupo religioso: “Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos.” ¿Estaría él incluyéndonos a nosotros con él al decir: “Nosotros adoramos lo que conocemos,” o nos incluiría él en el grupo religioso que no sabía lo que adoraba? Las respuestas a estas preguntas son de la mayor importancia para nosotros hoy cuando se nos obliga a reconocer la necesidad de tomar una decisión inteligente en cuanto a quién o qué queremos adorar. Alguien puede engañarse a sí mismo diciendo con orgullo terco y confianza en sí mismo: “¡Yo no adoro a nadie ni a nada! No temo ni a Dios ni al hombre.” Pero con el transcurso del tiempo hechos reveladores saldrán a la luz y mostraran a quién o qué adora esa persona.

10. ¿Qué clase de Dios afirman adorar muchos hoy, alegando que es el Dios de la Biblia?

10 Muchos afirman adorar, no a Buda, ni a uno de los 330.000.000 de dioses de los hindúes, ni al Alá de los mahometanos, ni al Dios de los judíos de tiempos modernos, sino a otra clase de Dios, a uno sin nombre que no tiene conexiones raciales ni nacionales. Todo el mundo puede adorarlo, sin lazos raciales ni nacionales que causen tropiezo. Muchos hoy alegan que este Dios sin nombre es el Dios de la Santa Biblia.

11, 12. (a) ¿Por qué estarían adorando lo que conocen los que adoraran como Jesús lo hizo? (b) ¿Por qué no conocían lo que adoraban los samaritanos, y de qué manera se originó de los judíos la salvación?

11 Claramente, pues, la pregunta para cada uno es: ¿Adoro yo lo que no conozco, tal como los samaritanos de hace diecinueve siglos, o adoro yo, como el Mesías lo hacía, lo que conozco? Si adoramos lo que conocía el Mesías cuando estaba en la Tierra, eso significará salvación para nosotros, porque el Mesías mismo lo dijo. Él conocía al Padre celestial acerca del cual le habló a la samaritana. En prueba de esto dijo: “Tampoco conoce alguien plenamente al Padre sino el Hijo y cualquiera a quien el Hijo quiera revelarlo.” (Mat. 11:27) “El Padre me conoce y yo conozco al Padre.”—Juan 10:15.

12 Cuando dijo esas palabras, la nación que adoraba en el templo de Jerusalén estaba en contrato solemne o pacto con Jehová Dios por medio de Su mediador, el profeta Moisés. Dios no estaba en un pacto nacional con los samaritanos, aunque ellos alegaban que se adherían al Pentateuco, cinco libros bíblicos escritos por Moisés. Porque rechazaban el resto de las Escrituras Sagradas inspiradas, no estaban adorando en el monte correcto y no conocían correctamente a Jehová Dios que se revelaba por medio de todos aquellos escritos inspirados. Correctamente, pues, Jesús podía decir a los samaritanos: “Ustedes adoran lo que no conocen.” Pero hablando por sí mismo y por la nación de la cual era parte terrestre, Jesús podía decir: “Nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación se origina de los judíos.” (Juan 4:22) Esto era verdad, puesto que Jesucristo en los días de su carne era judío circunciso, y, hasta como los samaritanos de Sicar dijeron acerca de él: “Sabemos que este hombre es verdaderamente el salvador del mundo.”—Juan 4:42.

13. ¿Cómo podrían reaccionar a la declaración de Jesús personas que tengan prejuicios raciales, y qué pregunta pudieran hacer?

13 Muchas personas de hoy día que tienen prejuicios raciales quizás tropiecen por la declaración de Jesús: “La salvación se origina de los judíos.” Pudieran preguntar: ‘¿Quiere decir eso que tenemos que aceptar el judaísmo, circuncidarnos e ir a la sinagoga judía y hacer peregrinaciones a Jerusalén si deseamos adorar al Dios verdadero?’

14. ¿Qué palabras de Jesús a la samaritana contestan esa pregunta?

14 Bueno, ¿qué aprendemos de lo que el Mesías Jesús le dijo a la samaritana? Escuche: “Créeme, mujer: La hora viene cuando ni en esta montaña [Gerizim], ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. . . . No obstante, la hora viene, y ahora es, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre con espíritu y con verdad, porque, en realidad, el Padre busca a los de esa clase para que lo adoren. Dios es un Espíritu, y los que lo adoran tienen que adorarlo con espíritu y con verdad.”—Juan 4:21-24.

15. (a) Las palabras de Jesús indicaban que ¿qué estaba por ocurrir, y cómo ha ocurrido hasta este día? (b) Entonces, ¿qué es lo que cuenta para los adoradores verdaderos?

15 Esas palabras indicaban que un cambio radical estaba por efectuarse. Cuarenta años más tarde la ciudad de Jerusalén fue destruida por las legiones romanas bajo el general Tito, y su templo para la adoración de Jehová Dios no ha sido restablecido allí hasta este día. La ciudad que fue construida allí en el siglo siguiente por los romanos paganos llegó a ser con el tiempo una ciudad “cristiana” a la cual la gente de la cristiandad hacía peregrinaciones. Tiempo después llegó a ser una ciudad mahometana, donde los musulmanes adoraban en la mezquita que fue construida en el lugar donde había estado el templo judío. Hoy esa mezquita todavía está allí y toda Jerusalén está completamente en manos de los judíos que componen la República de Israel. Pero nada de eso es de importancia para los “verdaderos adoradores.” Ellos no tienen que adorar a Jehová Dios en la Jerusalén terrestre ni en ninguna otra ciudad terrestre que sea considerada sagrada por diferentes clases de religiosos, sin excluir la Ciudad del Vaticano. Para ellos un lugar especial en la Tierra no cuenta. Lo que ellos tienen que hacer sin falta, según lo que Jesús le dijo a la samaritana, es, adorar al Padre celestial con espíritu y con verdad. Él es espíritu, es un Espíritu, no limitado a una ubicación terrestre.

16. ¿Con qué es que dijo Jesús que hay que adorar al Padre celestial, y por qué es necesario esto?

16 El adorar al Padre celestial, quien es espiritual, por lo tanto no se hace por medio de contacto físico, corporal, con él. Más bien que depender de la presencia y uso de cosas visibles o materiales y ubicaciones geográficas, el verdadero adorador tiene que tener la actitud correcta que ejerce fe más bien que vista y tacto; tiene que tener la inclinación y la instancia de la adoración pura prescindiendo del lugar o las cosas que estén alrededor de él. No solo debe mostrar sinceridad y disposición de corazón completo en su adoración, sino también tener la verdad. El Padre celestial busca a los que buscan la verdad de Él y que lo adoran según la verdad, no según las enseñanzas y tradiciones contradictorias de las centenares de organizaciones religiosas de la cristiandad y otros sistemas religiosos. Sin la verdad, ¿qué clase de idea pudiera tener cualquier persona de lo que adora como Dios? ¡Las ideas sobre Dios pueden variar en millones de maneras!

17. (a) El adorar a Dios con verdad ¿qué exige de nosotros en cuanto a la verdad? (b) ¿Cómo mostró la propia nación de Jesús que no estaban con él en lo que él conocía?

17 La verdad acerca de Dios es progresiva, y el adorador verdadero tiene que mostrar un amor a la verdad por medio de mantenerse al paso con el progreso de ésta. ¿Qué hay de la propia nación de Jesús según la carne? ¿Podía él seguir diciendo acerca de aquella nación: “Nosotros adoramos lo que conocemos”? ¿Cómo podría hacerlo? Después de oírlo predicar por aproximadamente tres años el mensaje: “¡El reino de Dios se ha acercado!” los líderes religiosos de la nación, seguidos por la mayoría de la gente, mostraron que diferían de él en cuanto a ideas de Dios. Mostraron que preferían sus tradiciones religiosas y preceptos de hombres a lo que él les señaló con las inspiradas Santas Escrituras. Lo acusaron de blasfemia y trataron de matarlo violentamente. Al fin su Tribunal Supremo en Jerusalén sí lo condenó a muerte como blasfemador de Dios. Hasta le dijeron al gobernador romano Poncio Pilato que, según la propia ley de ellos, Jesús debería morir por blasfemia. Pero para inducir al gobernador romano que estaba en Jerusalén a ejercer su autoridad y hacer que se le diera muerte a Jesús lo acusaron de sedición política. Tras eso vino la muerte de Jesús en un madero de ejecución. ¡De modo que ellos no estuvieron con Jesús en adorar lo que él conocía!

18. ¿Quién fue rechazado por Dios, Jesús o la nación judía, y cómo se ha mostrado esto?

18 ¿Podemos nosotros concordar con aquella nación antigua en aquel proceder? No si queremos adorar al mismo Dios que Jesús adoraba, el Dios que él conocía. Hasta este día los descendientes de aquella nación no han repudiado la actitud que ella adoptó respecto al Mesías Jesús. Rechazaron el mensaje de Jesús y también las pruebas que él dio de que era el Mesías por largo tiempo prometido, pero se vieron obligados a aceptar el cumplimiento de la predicción de Jesús de que la “ciudad santa” de Jerusalén y su hermoso templo serían destruidos, para nunca ser reedificados por los judíos. En cumplimiento fiel de las palabras de Jesús, la horripilante destrucción de Jerusalén y su templo vino dentro de aquella “generación,” en el año 70 E.C. (Mat. 24:1-34) Así, aunque los judíos trataron fanáticamente de que no sucediera así, Jerusalén cesó de ser el lugar donde adorar al único Dios vivo y verdadero. Ni siquiera hay allí hoy un templo judío que la recomiende como la ciudad en la cual dar adoración unida a un Dios Conocido. Pero la veracidad de Jesús como el verdadero profeta mesiánico de este Dios Conocido queda establecida por hechos imborrables de la historia. De modo que, no Jesús, sino la nación que lo rechazó, fue rechazada por este Dios Conocido.

19. (a) Si no es con la nación judía, ¿con quiénes, sin embargo, debemos hacernos partícipes en su proceder de aquel tiempo? (b) ¿Por qué clase de conducto vino la salvación a los gentiles, y cuándo?

19 Por eso, el hecho de que Jesús dijera: “La salvación se origina de los judíos,” no significa que la salvación eterna viene por medio de aquella nación hoy y que tenemos que hacernos prosélitos circuncisos o miembros de esa nación. Tenemos que hacernos socios, no de la nación que rechazó al Mesías, sino del “resto” judío de unos millares de judíos naturales que aceptaron al Mesías Jesús, en 33 E.C., y que se hicieron seguidores fieles de él. (Rom. 11:1-7) Después que Jesús fue resucitado de entre los muertos y antes de que ascendiera al cielo, recogió a los primeros miembros de este “resto” judío de creyentes. En el día del Pentecostés (6 de Siván, 33 E.C.) Dios usó a Jesucristo para derramar desde el cielo el espíritu santo sobre aquellos primeros miembros del “resto” judío. Así pudieron adorar a Dios, no solo con el “espíritu” de la adoración genuina, sino también con la ayuda del espíritu santo de Dios, y también con la “verdad” que se revelaba por medio de ese espíritu santo. (Hech. 2:1-47) Más tarde, en 36 E.C., este resto judío pasó el mensaje de salvación de Dios a los gentiles o no judíos. (Hech. 10:1 a 11:18) De modo que fueron un conducto por el cual la salvación llegó a los gentiles.

20. (a) En el tiempo crítico antes de la destrucción de Jerusalén, ¿qué hicieron los judíos cristianos? ¿Los privó esto de algún lugar donde adorar al Dios Conocido? (b) ¿A favor de quién tenemos que declararnos hoy, si deseamos salvación de parte de Dios por medio de Cristo?

20 Más tarde, al tiempo crítico antes que ocurriera la destrucción de Jerusalén como la predijo Jesús, los miembros de aquel resto judío ni regresaron a Jerusalén a celebrar ninguna fiesta ni permanecieron en ella. Más bien, evitaron a Jerusalén y Judea y huyeron de ellas tal como Jesús, como profeta verdadero, les había advertido que hicieran. De ese modo no fueron destruidos con Jerusalén y su templo en el año 70 E.C. (Mat. 24:15-22; Luc. 21:20-24) Pero por eso ellos no fueron privados de un lugar verdadero donde adorar al Dios a quien conocían. No, sino que siguieron adorándolo en su verdadero templo, que no está hecho por manos humanas, y que nunca podrá ser destruido por manos humanas. (Heb. 8:1, 2) Es de este “resto” judío que Jesucristo podía continuar diciendo después del Pentecostés de 33 E.C. estas palabras que dijo a la samaritana: “Nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación se origina de los judíos.” (Juan 4:22) No a favor de la nación rechazada, sino de este “resto” judío, como si todavía estuviera vivo, tenemos que declararnos hoy si deseamos la salvación de parte de Dios por medio de su Mesías, Jesús.

CÓMO CONOCER LO QUE ADORAMOS

21. (a) En cuanto a adorar lo que conocemos, tenemos que conocer ¿hasta qué grado, y por qué? (b) ¿En qué estaban equivocados los samaritanos respecto a esto?

21 El que ‘adoremos lo que conocemos’ significa adorar al Dios a quien conocemos. Él no es algún Dios imaginario. Si adoramos un Dios imaginario, Jesús nos puede decir: “Ustedes adoran lo que no conocen.” Si aceptamos hechos parciales aun acerca del Dios verdadero, pero después rehusamos aceptar la verdad plenamente revelada acerca de él, entonces ¿qué? Entonces conseguimos solo un entendimiento incompleto de Dios. De hecho, conseguimos una idea tergiversada de Dios, y lo que adoramos realmente no es el Dios verdadero. Adoramos lo que no conocemos; adoramos a alguien que no existe. Eso era lo que les sucedía a aquellos samaritanos del primer siglo E.C. Aceptaban el Pentateuco inspirado según fue escrito por el profeta Moisés. Pero tercamente rehusaban aceptar el resto de la revelación de Jehová Dios según estaba contenida en los restantes treinta y cuatro libros de las Escrituras Hebreas inspiradas. De modo que no solo tenían un concepto incompleto de Jehová Dios, sino también un concepto incorrecto de él. Por eso rehusaban subir al templo de Jerusalén a adorar, adorando en vez de eso en el monte Gerizim. No aceptaban el registro histórico al día de las actividades y la verdad de Dios.

22. ¿Cómo sucedió una cosa semejante en el caso de la nación de la cual Jesús era miembro natural?

22 Una cosa semejante sucedió en el caso de la nación de la cual Jesucristo fue miembro natural. Éstos afirmaban aceptar todas las Escrituras Hebreas inspiradas hasta aquel tiempo, a saber, la Ley, los Profetas y los Salmos, pero, como Jesucristo les señaló, hacían nulos y vanos los mandamientos de Dios por sus tradiciones y preceptos de hombres no inspirados. (Mat. 15:1-9; Luc. 24:44, 45) Más allá de eso, rehusaban discernir y reconocer el cumplimiento de las profecías hebreas inspiradas según éstas se cumplían en Jesucristo. Por eso no lo aceptaron como el Mesías predicho por las Escrituras. En consecuencia, no se unieron al “resto” judío de creyentes que recibió el espíritu santo de Dios en el día del Pentecostés. Además, no aceptaron la parte final de las Santas Escrituras, a saber, las Escrituras inspiradas que fueron escritas en griego por apóstoles y discípulos fieles del Mesías Jesús. Para aquellos judíos no creyentes la inspiración divina y la revelación de la verdad cesaron con los libros de Malaquías y Crónicas de modo que para ellos los libros de Mateo a Revelación no son una añadidura inspirada a las Escrituras Hebreas.

23, 24. Como resultado del proceder de ellos, ¿cómo es que el Dios que ellos adoran no alcanza a ser el mejor Dios Conocido?

23 ¿En qué ha resultado esto para esta nación cuya ciudad de Jerusalén y su templo fueron destruidos en 70 E.C. y cuyo sacerdocio quedó así fuera de función? Ha resultado en que tengan un concepto equivocado de Dios. Adoran a un Dios que no ha cumplido sus promesas y profecías hasta ahora. Adoran a un Dios que no envió a su Mesías prometido en la persona de Jesucristo, “hijo de David, hijo de Abrahán.” (Mat. 1:1) Adoran a un Dios que no levantó a su Mesías de entre los muertos ni lo sentó a su propia diestra en el cielo como “Señor y también Cristo.” (Hech. 2:22-36) Adoran a un Dios que no hizo un “nuevo pacto” con una nueva “nación santa,” un “Israel de Dios” que es espiritual, por medio de un mediador mayor que Moisés, a saber, por el Mesías Jesús.—Jer. 31:31-34; Deu. 18:15-18; Hech. 3:20-24; Heb. 8:7-13; 1 Tim. 2:5, 6.

24 De modo que ellos adoran a un Dios cuyo Mesías no debe venir ahora por segunda vez para establecer sobre toda la Tierra el reino mesiánico para la bendición de toda la humanidad con un gobierno de paz y justicia sin fin. (2 Sam. 7:4-17; Isa. 9:6, 7; Dan. 2:44; 7:13, 14) Como resultado, la nación judía no adora al Dios verdadero, aunque sus antepasados fieles sí lo adoraron.

25. ¿Qué dijo el apóstol Pablo acerca del celo de su nación para con Dios, y por eso qué adoran también hoy?

25 Acerca de ellos, el apóstol cristiano, quien fue él mismo una vez perseguidor del resto judío cristiano, escribió: “Hermanos, la buena voluntad de mi corazón y mi ruego a Dios por ellos son, en realidad, para su salvación. Porque les doy testimonio de que tienen celo por Dios; mas no conforme a conocimiento exacto; pues, a causa de ignorar la justicia de Dios pero de procurar establecer la suya propia, no se sujetaron a la justicia de Dios. Porque Cristo [Mesías] es el fin de la Ley, para que todo el que ejerce fe tenga justicia.” (Rom. 10:1-4; 1 Tim. 1:12-16; Gál. 1:13, 14) Entonces, ¿qué se dirá de la nación una vez favorecida que rechaza al Dios del Mesías? Su celo religioso es “no conforme a conocimiento exacto”; ellos también están adorando lo que no conocen. No adoran al Dios de las Escrituras Griegas Cristianas inspiradas, el cual es el mismo que el Dios de las Escrituras Hebreas inspiradas.

26, 27. ¿Adora la cristiandad “trinitaria” lo que conoce? ¿Cómo determinamos la respuesta correcta?

26 Bueno, pues, ¿está la cristiandad como adoradora de su llamado Dios Trino y Uno adorando lo que conoce, o está ella adorando lo que no conoce? ¿Cómo podemos saber? Por medio de investigar las Escrituras Hebreas inspiradas y las Escrituras Griegas Cristianas inspiradas, porque ambos juegos de Escrituras van juntos como un solo Libro inspirado.

27 En ninguna de las dos secciones de ese Libro encontrará el investigador la expresión “Dios Trino y Uno” ni “Trinidad,” ni hay ningún argumento bíblico allí a favor del tal llamado “Dios en tres Personas,” a saber, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. Justamente al contrario, en respuesta a la pregunta: “¿Cuál mandamiento es el primero de todos?” Jesucristo respondió: “El primero es: ‘Oye, oh Israel, Jehová nuestro Dios es un solo Jehová, y tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.’” En esa respuesta Jesús citó del Pentateuco en Deuteronomio 6:4, 5. (Mar. 12:28-30) Pero la cristiandad no obedece este ‘primer’ mandamiento de adorar al un solo Dios cuyo nombre es Jehová.

28. ¿Hasta qué grado es variada la idea de Dios que tiene la cristiandad? ¿Hay salvación por medio de ella?

28 ¿Cómo, pues, puede la cristiandad adorar correctamente? Aunque rehúsa admitirlo, adora la idea pagana de Dios, una tríada. Su idea de Dios es tan variada como lo son las centenares de sectas religiosas en que está dividida. ¿Quién puede negar que la cristiandad adora lo que no conoce? ¡No hay salvación por ella!

29. ¿A qué conocimiento es la voluntad de Dios que lleguen hombres de toda clase, y por eso, quién nos lleva a adorar lo que conocemos?

29 La salvación a vida eterna en felicidad viene por adorar lo que Jesús y sus verdaderos seguidores saben que es el Dios verdadero. Uno de esos seguidores, el apóstol Pablo, escribió bajo inspiración de Dios y dijo: “Esto es excelente y acepto a la vista de nuestro Salvador, Dios, cuya voluntad es que hombres de toda clase sean salvos y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, un hombre, Cristo Jesús, que se dio a sí mismo como rescate correspondiente por todos.” (1 Tim. 2:3-6) “Ahora bien, no hay mediador cuando se trata de una sola persona, mas Dios es uno solo.” (Gál. 3:20) De modo que Dios es una parte para su “nuevo pacto,” y hombres a quienes se introduce en ese nuevo pacto componen la otra parte o el otro lado del arreglo; y esos hombres pueden llegar a un “conocimiento exacto de la verdad” por medio del “un solo mediador entre Dios y los hombres.” Ese mediador estuvo una vez aquí en la Tierra como hombre, un hombre perfecto, y debido a su perfección humana e impecabilidad podía darse como “rescate correspondiente por todos.” Ese Mediador es el Mesías Jesús o Cristo Jesús. Puesto que él media para el Dios a quien él conoce, nos lleva a ‘adorar lo que conocemos,’ a Dios.

[Ilustración de la página 295]

A una mujer cerca de un pozo en Samaria Jesús le dijo que ella adoraba lo que no conocía. ¿Adora usted lo que usted no conoce, o realmente adora usted lo que conoce?

[Ilustración de la página 300]

Cuando la gente adora como Dios a una Trinidad, que según ellos mismos dicen es un “misterio,” ¿puede decirse que ‘adoran lo que conocen’?

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