¿Cómo puede hallarse gozo en el estudio personal?
¿DISFRUTA usted de su estudio personal? ¿O lo considera trabajo desagradable que trata de evitar?
Muchas personas que ahora disfrutan del estudio personal no disfrutaban de él en un tiempo. Pero cultivaron la habilidad de disfrutar de él. La mayoría de las personas pueden hacer lo mismo si quieren.
¿De qué manera? Si usted es una persona que no halla gozo ahora en el estudio personal, ¿qué pasos puede dar hacia el logro de ese fin? Y por estudio personal, queremos decir el estudio que usted haría solo, aparte de los estudios de grupo o de familia.
MOTIVO APROPIADO
El primer paso para cultivar gozo en el estudio personal quizás sea el más importante. Es tener el motivo apropiado, el tener fuertes razones por las cuales usted debe estudiar. Esto formará en usted el deseo de estudiar. Tocante a esto el libro Effective Study hace notar lo siguiente en cuanto a sus sugerencias para el estudio: “Se ha descubierto que el estudiante sinceramente tiene que desear mejorar su aptitud en el estudio antes que estos proyectos puedan servir de mucha ayuda. El meramente exponerse a un programa de ese tipo no le ayudará.”
Si alguien le dijera a usted que cavara un hoyo profundo en el suelo, pero que definitivamente no hallaría nada de valor, ¿disfrutaría usted de cavar? Pero, ¿qué hay si se le garantizara que hallaría todo el oro y la plata que necesitase para tener seguridad financiera? Cavaría con mucho más gozo debido a que sabría que el trabajo tendría su galardón. Tendría un motivo verdadero para cavar.
Entonces, ¿qué hay de las riquezas que ha prometido Jehová Dios? Él ha prometido: “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella.” “Verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.” “Y él limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento, ni clamor, ni dolor.”—Sal. 37:11, 29; Rev. 21:4.
Riquezas de esa índole son mucho mayores que cualquier cosa que se pueda comprar con oro o plata. Ningún esfuerzo que usted pudiera hacer traería galardones tan grandes como los que vienen de un estudio del Creador en su propia Palabra, la Santa Biblia. Como dijo Jesús: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo.”—Juan 17:3.
¿Con qué diligencia debe uno dedicarse a esta búsqueda, ya que los galardones son tan grandes? La Palabra de Dios contesta: “Si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo, si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios.”—Pro. 2:3-5.
Reconozca, también, que el nuevo orden de Dios ya está formándose. El gobierno de Dios para controlar toda la Tierra está en operación ahora. Los habitantes futuros de ese paraíso están siendo reunidos ahora. Las instrucciones para el cambio al modo de vivir del nuevo orden están estudiándose y aplicándose ahora. Por eso, lo que uno estudie ahora acerca de la voluntad de Dios le es de valor permanente.
Usted debe reconocer, también, que si está efectuando progreso en el cristianismo verdadero es probable que ya se hayan efectuado grandes cambios, mejoramientos, en su vida. ¿Cómo se han producido éstos? Por su estudio de la Palabra de Dios. Pero se puede hacer mucho más. Usted siempre puede acercarse más a Jehová para poder entender y apreciar mejor sus arreglos amorosos para la humanidad obediente.
“HALLANDO” TIEMPO PARA ESTUDIAR
En vez de escoger al azar las publicaciones bíblicas, tenga presente qué es lo que necesita estudiar. Planee tiempos fijos para la clase de estudio que haya de hacer. Entonces el tiempo que emplee será más productivo. Sin ese plan, la situación sería semejante a la de un carpintero que estuviera clavando clavos al azar sin tener ideado un objetivo.
Pero cuando se menciona estudio, muchas personas dicen: “¡Ay, si solo tuviera más tiempo para estudiar! ¡Sencillamente parece que no puedo hallar tiempo!” En el mundo ocupado de hoy día, no es probable que usted encuentre tiempo que no esté usando ya. Es preciso que usted determine que su estudio personal relacionado con la Palabra de Dios es tan vital que es necesario que tome tiempo de otras actividades.
Primero, analice el tiempo que dedica a cosas no esenciales. Por ejemplo, si tiene un aparato de televisión, ¿cuánto tiempo pasa mirando la televisión? ¿Cuánto tiempo pasa yendo al cine, charlando por teléfono, leyendo revistas y libros mundanos, o en otras actividades no esenciales? Si de hecho llevara un registro escrito del número de horas envueltas en estas cosas, quizás le sorprendiera en sumo grado ver de cuánto tiempo verdaderamente dispone.
Esto no es decir que la recreación apropiada sea incorrecta. La recreación hace más gozosa la vida. Pero ¿es tan importante ese gozo que parte de ese tiempo, si se hace necesario, no pueda dedicarse a aprender acerca de Jehová? Considere: ¿Hasta qué punto lo acercará más a Jehová toda esa actividad no esencial?
El trabajar para ganarse la vida, asear la casa, y actividades semejantes se consideran entre las cosas “esenciales” de la vida. Sin embargo, ¡ni siquiera estas cosas, en sí, lo acercan más a la vida eterna! Jesús dijo: “No de pan solamente debe vivir el hombre, sino de toda expresión que sale de la boca de Jehová.” (Mat. 4:4) Mejor dejar que la casa se quede sin quitarle el polvo durante una hora más o un día más —mejor dejar que el alimento, ropa y alojamiento que tengamos no sea del mejor— que dejar de efectuar nuestro estudio personal de la Palabra de Dios.
Lo que se necesita es equilibrio. “Para todo hay un tiempo determinado, aun un tiempo para todo asunto bajo los cielos.” (Ecl. 3:1) Esto ciertamente incluye el atender a nuestras familias, nuestras necesidades cotidianas, y también puede incluir recreación. Pero sencillamente no tiene sentido el que uno ocupe todas las horas en que está despierto en otras cosas y desatienda aquello sobre lo cual depende su vida eterna en el nuevo orden de Dios. Por eso, dedique tiempo a estudio personal. Esté tan determinado a hacer esto como lo estaría si su vida dependiera de ello... ¡pues depende de ello!
En la central de la Sociedad Watch Tower Bible and Tract, en Brooklyn, Nueva York, así como en sus otras sucursales en todas partes del mundo, el lunes por la noche se aparta como período de estudio. Aunque ése es un estudio de grupo, usted todavía puede imitar el modelo apartando tiempo similar para usted mismo.
Es verdad que, si usted no está acostumbrado a un buen horario de estudio, quizás encuentre que una noche, o hasta dos horas, es demasiado estudio para usted. Entonces, ¿por qué no comenzar con un período más corto, digamos, de media hora? A medida que se ajuste a ello puede alargar el tiempo para que pueda lograr más.
La clave no es solo apartar el tiempo, sino apegarse a ello con regularidad. No permita que nada salvo una emergencia lo aleje de ese período. Si alguien lo llama por teléfono, puede decir que está ocupado, y entonces telefonearle más tarde. Si quieren visitarlo, puede sugerir otra hora. Al darse cuenta otros de que éste es su tiempo para estudio personal, respetarán su horario. También lo respetarán los miembros de su familia inmediata.
Hay otros períodos que también pueden ser mejor empleados, como cuando viajamos en autobús, metro o tren, o aguardamos que llegue la hora de una cita. Muchos utilizan este tiempo provechosamente para leer artículos de las revistas La Atalaya y ¡Despertad!
LECTURA DE LA BIBLIA
La lectura, o estudio, más importante que usted puede efectuar es la lectura o estudio directo de la Palabra de Dios misma. “La palabra de Dios es viva y ejerce poder y es más aguda que toda espada de dos filos.” (Heb. 4:12) Al ir adquiriendo con regularidad los poderosos pensamientos de Dios, usted se sentirá movido a usar otras ayudas para el estudio de la Biblia.
¿Qué tiempo podrá usted apartar para esta lectura de la Biblia? Quizás usted opine: “Bueno, planearé usar la noche que me quede libre para eso.” Pero noches libres que puedan usarse para el estudio rara vez se presentan. ¿Por qué no apartar tiempo para la lectura de la Biblia todos los días, unos cuantos minutos cada día?
¿Quién recomienda la lectura diaria de la Biblia? Jehová. Él le mandó a Josué: “Este libro de la ley no debe apartarse de tu boca, y día y noche tienes que leer en él en tono bajo, a fin de que cuides de hacer conforme a todo lo que está escrito en él; porque entonces tendrás éxito en tu camino y entonces actuarás sabiamente.”—Jos. 1:8.
La Biblia alaba a los residentes de la antigua Berea porque “recibieron la palabra con suma prontitud de ánimo, examinando con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así.” (Hech. 17:11) Aquellas personas tenían que ganarse la vida, atender a sus familias. Pero apartaban tiempo diariamente para estudiar la Palabra de Dios.
Es mucho mejor tener períodos diarios con regularidad, aunque sean breves, para leer la Biblia que esperar una noche entera que quizás nunca llegue. El usar solo de diez a quince minutos cada día puede ser muy remunerador. Algunos efectúan esta lectura de la Biblia como primera cosa al levantarse por la mañana. Otros efectúan esta lectura cada noche justamente antes de acostarse.
Un lector de término medio puede abarcar por lo menos dos páginas de la Biblia en solo cinco a diez minutos. Si eso es todo lo que usted puede leer diariamente, ¡en menos de cinco meses habrá leído las enteras Escrituras Griegas Cristianas! ¡Qué remunerador sería eso!
“En el camino de tus recordatorios me he alborozado, así como por toda otra cosa valiosa. En tus órdenes ciertamente me interesaré intensamente, y ciertamente miraré atento a tus sendas. En cuanto a tus estatutos, mostraré tenerles cariño. No olvidaré tu palabra. Destapa mis ojos, para que mire las cosas maravillosas procedentes de tu ley. . . . tus recordatorios son con lo que estoy encariñado, como hombres de mi consejo.”—Sal. 119:14-16, 18, 24.