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“Felices son los pacíficos”La Atalaya 1971 | 1 de noviembre
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puedes correr y decírselo al maestro. Y si no es en la escuela, puedes llamar a un policía.
Aunque otras personas quieran pelear, nosotros podemos ser pacíficos. Quizás ellas quieran pelear. Pero nosotros podemos mostrar que a favor de lo que es correcto somos fuertes.
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¿Es usted un cristiano animador?La Atalaya 1971 | 1 de noviembre
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¿Es usted un cristiano animador?
POCOS gozos en la vida producen la satisfacción limpia y genuina que viene de hacer algo en provecho de otros. Ahora bien, puede que usted no tenga mucho de los bienes de este mundo para dar a los necesitados. Es posible que el tiempo y energías que tenga también sean bastante limitados. Pero hay una cosa que usted ciertamente puede hacer para mostrar amor a los que junto con usted son siervos de Dios. Puede ser animador.
El ser animador quiere decir que uno habla u obra de manera que acreciente la confianza o esperanza de otro. La palabra ánimo es sinónimo de coraje, y coraje proviene del latín cor que significa “corazón.” El ser animador, por lo tanto, entraña el fortalecer el corazón.
Al animar, uno puede ayudar a otros a aguantar, a perseverar, a evitar que abandonen el servicio de Dios. Así los ayuda a ser mejores cristianos. Como bien se ha dicho: “La corrección logra mucho, pero el animar logra más. El animar después de censurar es como el Sol después de la lluvia.”
En la Biblia abundan los ejemplos de personas que fueron animadoras. Así, una noche, después que el apóstol Pablo había sido rescatado por soldados romanos de ser despedazado a manos de saduceos y fariseos contenciosos, se le apareció el Señor Jesús y le dijo: “¡Ten buen ánimo! Porque como has estado dando testimonio cabal de las cosas acerca de mí en Jerusalén, así también tienes que dar testimonio en Roma.” (Hech. 23:11) ¡Qué fortalecedor debe haber sido eso para Pablo en aquel tiempo dificultoso!
Pablo mismo animó a los cristianos de Macedonia “con muchas palabras.” Y libros enteros de la Biblia, como el libro de Hebreos y la primera carta de Pedro, fueron escritos en gran parte como “estímulo” o ánimo a compañeros cristianos.—Hech. 20:2; Heb. 13:22; 1 Ped. 5:12.
Repetidas veces a los siervos de Dios se les aconseja que sean animadores: ‘Fortalezcan las manos débiles, y hagan firmes las rodillas que bambolean. Digan a los que están ansiosos de corazón: ‘Sean fuertes. No tengan miedo. ¡Miren! Su propio Dios vendrá . . . y los salvará.’” (Isa. 35:3, 4) Una razón principal por la que se exhorta a los cristianos a ‘reunirse’ es para que estén “animándonos unos a otros, y tanto más al contemplar ustedes que el día va acercándose.”—Heb. 10:25.
EL ÁNIMO SATISFACE NECESIDAD VITAL
Sí, hay pocas cosas que los siervos de Dios necesiten tanto —y les sean tan gratas— como el ánimo. Por no ser parte del mundo, afrontan oposición y a menudo persecución enconada. (Juan 15:18-21) A
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