Lo deseable que es el gobierno por Dios
SI USTED personalmente pudiera escoger el gobierno bajo el cual le gustaría vivir durante el resto de su vida, ¿qué clase de gobierno escogería? ¿democrático? ¿socialista? ¿comunista?
La realidad es que diferentes personas escogerían vivir bajo cada una de estas formas de gobierno. Y en cada caso harían su selección por creer que sería para su propio bien y para el bien de sus familias.
Sin duda usted desea vivir bajo la mejor forma de gobierno. Pero, ¿cuál es? Con tantas clases de gobierno, ¿cómo se puede saber eso?
HACIENDO UNA COMPARACIÓN
Hay muchos factores que considerar. Pero, para ayudarle a analizar su propio pensar sobre este asunto, considere estos puntos:
La contaminación es un problema importante para los gobiernos en todas partes, y se están utilizando diversos medios para afrontar la situación. Pero, ¿qué se necesita en realidad? ¿Estriba la dificultad en que no haya suficientes leyes? ¿Se requieren castigos más severos para los violadores? ¿Resolvería esto el problema?
¿O necesitamos realmente un gobierno dirigido por alguien que tenga un entendimiento tan cabal de todo lo que está envuelto en la vida sobre la Tierra que pueda guiar a sus súbditos en un derrotero que desarraigue las mismísimas causas de la contaminación? Si usted cree que esta última solución es la correcta, entonces favorecería gobierno, no por hombres, sino por Dios.—Jer. 10:10-13, 23.
Se dice mucho acerca de cuánto se necesita la paz. Pero, ¿qué clase de paz quiere usted? ¿Diría usted que el mejor arreglo es vivir bajo un gobierno que esté armado hasta el límite con armas nucleares, y con el más reciente equipo de radar para detectar el acercamiento de cohetes enemigos? ¿Sería del todo deseable la paz bajo estas circunstancias?
¿No preferiría usted más bien vivir en un mundo donde las armas bélicas hubiesen sido convertidas en instrumentos de paz, y donde no hubiese naciones enemigas que temer, porque solo habría un gobierno para toda la Tierra? Esta última clase de gobierno es la que se describe en la Santa Biblia como lo que Dios se propone para el hombre. Además, la Biblia indica que nosotros vivimos en la generación que verá efectuarse ese cambio... no por medio de gobiernos de los hombres, sino por la intervención de Dios.—Miq. 4:2-4; Sal. 46:9.
Las tensiones raciales también son causa de gran preocupación. Pero, ¿cuál es la solución? ¿Favorece usted las tácticas represivas de la policía como el medio por el cual enfrentarse a esa situación? ¿Llega esto a la raíz del problema y lo resuelve?
¿No preferiría más bien vivir bajo un gobierno que pudiera eliminar el prejuicio racial inspirando amor en el corazón de su gente de modo que mostraran genuino interés en todos, prescindiendo de la raza? ¿Conoce usted a algún gobierno de los hombres que realmente haya llegado a la raíz de la situación así?—Juan 13:34, 35; Hech. 10:34, 35.
La corrupción en el gobierno es tan común que casi se da por sentada, pero a nadie le agrada la idea de que el dinero que paga en impuestos, ganado con dificultad, se use así. Sin embargo, ¿hay en algún lugar un gobierno que no esté manchado de corrupción?
Bueno, la Biblia dice que el reino de Dios va a regir desde los cielos, y Dios no necesita el dinero de usted ni otras posesiones. De hecho, Dios nos dice en su Palabra: “A mí me pertenece todo animal silvestre del bosque, las bestias que están sobre mil montañas. . . . Porque a mí me pertenece la tierra productiva y su plenitud.” Por eso, a diferencia de lo que sucede en el caso de muchos gobernantes humanos, Dios no tiene ningún deseo de quitarle cosa alguna a usted.—Sal. 50:10-12.
Más bien, la Biblia muestra que Dios se interesa tanto en el bienestar de usted que realmente le da “vida y aliento y todas las cosas.” (Hech. 17:25) ¿No concuerda usted en que gobierno administrado por él sería la clase de gobierno que usted quiere?
Y luego hay el asunto de la salud de uno. No todos los gobiernos consideran este asunto de la misma manera. Algunos le dejan a uno todos los problemas. Otros ofrecen tratamiento médico gratuito hasta el día que uno muere. Pero, ¿le atraería a usted mucho más el que pudiera vivir bajo un gobierno que superentendiera la eliminación completa de la enfermedad y la muerte? Por supuesto, eso requeriría mucho más conocimiento y poder de los que están a disposición de los hombres. Requeriría la sabiduría y el poder de Dios.—Rev. 21:3, 4.
Por eso, al considerar usted las cosas que le son realmente importantes y cómo se pueden alcanzar, ¿qué clase de gobierno es el que quiere... uno administrado por hombres, o el gobierno de Dios que se promete en la Santa Biblia?
¿SOLO UN SUEÑO?
“Pero, apeguémonos a la realidad,” quizás objete alguien. “Por supuesto que uno preferiría el gobierno idealista de que ustedes hablan. Pero tal cosa solo es un sueño. Jamás podría realizarse.”
¿Es la idea de vivir bajo un gobierno por Dios realmente un sueño no apegado a la realidad? ¿Qué es lo apegado a la realidad? ¿Y qué es solo soñar? ¿Son esta Tierra y el hombre sobre ella solo un sueño? ¡Por supuesto que no! Esto es verdadero.
¿Quién, pues, puso al hombre sobre esta maravillosa Tierra? Alguien lo puso. El hombre no llegó a existir sin que hubiese pensar o diseñar inteligente; no es el resultado de alguna combinación de moléculas dejada a la casualidad. Las maravillosas complejidades de la vida hacen obvio el que un Diseñador Magistral tiene que ser responsable de ello.—Sal. 100:3; 104:24.
De modo que piense en ello: ¿Es realmente increíble que el Creador del hombre estableciera un gobierno para dirigir los asuntos de la Tierra? ¿Es realmente más difícil creer eso que creer que Dios creó al hombre y otras criaturas vivientes para poblar la Tierra?
A Jesucristo no le pareció así. Él enseñó a la gente a que esperara con anhelo las bendiciones del gobierno de Dios, hasta enseñándole a orar: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra.” (Mat. 6:9, 10) Ese reino de Dios es un gobierno verdadero. Y un gobierno por Dios como el descrito aquí no es más que propio para esta Tierra, que está tan maravillosamente diseñada para ser el hogar del hombre.
¡Considere la magnífica exactitud que gobierna los movimientos del Sol, la Luna y las estrellas, haciendo tanto posible como agradable la vida en la Tierra! Pues, la Tierra recibe solo un dos mil millonésimo del calor y la luz que emite el Sol. Sin embargo ésa es exactamente la cantidad correcta... ¡si hubiese mucho más, todas las cosas vivientes en la Tierra se asarían, y si fuera mucho menos, todo se congelaría! Considere, también, la pasmosa belleza de una brillante puesta de Sol, o de un verde valle decorado con flores pintorescas y árboles majestuosos. ¿No diría usted que el desorden y la contienda tan evidentes en los presentes gobiernos terrestres están completamente fuera de armonía con el orden, belleza y paz en la creación que nos rodea?
Piense, también, en la maravillosa capacidad de los humanos para recibir y expresar amor. La Biblia explica que “Dios es amor,” y que dotó al hombre de esta maravillosa cualidad. (1 Juan 4:8) ¿No diría usted que estos maravillosos dones indican que Dios realmente nos ama y se interesa en proveer lo que precisamos para satisfacer nuestras necesidades?
Bueno, pues, ¿cuál es una de las cosas que el hombre más necesita hoy? ¿No es un gobierno que pueda resolver con buen éxito los problemas gigantescos que amenazan hasta la mismísima existencia de la humanidad? ¿No es un gobierno que pueda hacer eso lo que usted quiere?
PRONTO EL ÚNICO GOBIERNO DE LA TIERRA
Ciertamente nadie puede negar que el gobierno de Dios es el mejor para la Tierra. “Pero, ¿por qué no ha hecho algo Dios en cuanto a producirlo?” tal vez pregunte usted.
Lo cierto es que ha hecho algo. Dios ha estado escogiendo y preparando a ciertas personas para regir en su gobierno celestial. Jesucristo probó su mérito como rey por su fidelidad en la Tierra a Dios. Y desde entonces Dios ha estado escogiendo de entre la humanidad a siervos fieles para que sean gobernantes en el cielo con su Hijo, Jesús.—Luc. 22:28, 29; Rev. 20:6.
Aunque tal vez algunas personas se quejen de que Dios es lento en cuanto a destruir a los malhechores y traer su gobierno, ¿es válida su queja? La Biblia explica: “No es lento Jehová respecto a su promesa, según lo que algunos consideran lentitud, sino que es paciente para con ustedes porque no desea que ninguno sea destruido, sino desea que todos alcancen el arrepentimiento.” ¿Realmente desearía usted que Dios hubiera destruido a todos los que no hubieran estado haciendo su voluntad antes de ahora? ¿Dónde hubiera estado usted?—2 Ped. 3:9.
Sin embargo Dios ha fijado un tiempo para destruir a los malhechores y reemplazar todos los gobiernos terrestres con su gobierno. Según la profecía bíblica cumplida, ahora tenemos el privilegio de estar viviendo en la generación que afronta ese tiempo. Sí, esta profecía bíblica pronto se cumplirá: “El Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino . . . triturará y pondrá fin a todos estos reinos, y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.” Entonces el gobierno de Dios será el único gobierno de la Tierra.—Dan. 2:44.
¡Qué deseable será eso! Pero la pregunta es: ¿Somos deseables nosotros desde el punto de vista de Dios? ¿Querrá Él que nosotros seamos súbditos de su gobierno?
Dios gobierna por amor; esa cualidad caracteriza a su gobierno, y por eso para ser súbditos de él tenemos que exhibir amor. Tenemos que aprender a amar la justicia, a amar el hacer lo correcto. Dios desea personas que quieran agradarle a Él y hacer el bien a su prójimo.
¿Está usted cultivando esta disposición? ¿Está haciendo un verdadero esfuerzo por conocer mejor a Dios estudiando su Palabra? Los testigos de Jehová tendrán mucho gusto en ayudarle a hacer esto. Se le invita cordialmente a su Salón del Reino local para que estudie la Palabra de Dios con ellos. No postergue el aprender la voluntad de Dios y hacerla. Sus expectativas de vida dependen del derrotero que emprenda ahora.