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El temor de la cólera de Dios es sabiduríaLa Atalaya 1971 | 1 de noviembre
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judicial de una congregación cristiana local, pues ese comité es responsable del bienestar espiritual de esa congregación. Cuando este comité, al desempeñar sus deberes, excomulga a un malhechor voluntarioso, está expresando la cólera de Dios contra el malhechor. Un precedente bíblico para acción de esa índole se registra en 1 Corintios 5:1-13, donde se le manda a la congregación cristiana: “Remuevan al hombre inicuo de entre ustedes mismos.”
Los principales instrumentos de todos los que usa Jehová Dios para expresar su cólera contra los inicuos son Jesucristo y su ejército angelical. Lo harán en particular éstos en “la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso” que se librará en Har-Magedón. (Rev. 16:14, 16; 19:11-21) Ciertamente Jehová Dios tiene muchos medios eficaces de expresar su cólera, el cual hecho es razón adicional para que temamos sabiamente incurrir en su desagrado.
CAUSAS DE LA CÓLERA DE DIOS
Entre las causas principales por las que Jehová Dios expresa su cólera están la adoración falsa y la apostasía. Puesto que él es el Soberano Universal, el Altísimo, y el Creador de todas las cosas visibles e invisibles, tiene derecho a la devoción exclusiva de toda su creación inteligente. Como él mismo dice: “Yo Jehová tu Dios soy un Dios que exige devoción exclusiva.” Los que no le rinden devoción exclusiva suscitan con razón su cólera.—Éxo. 20:5.
Todo el desafuero, toda la inmoralidad, sexual y de otra clase, también suscita la cólera de Dios. Y por eso leemos que “por causa de esas cosas,” es decir, por causa de “fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia,” “la ira de Dios viene.” (Col. 3:5, 6; Efe. 5:3-6) Debido al gran respeto de Dios a la sangre y la vida humana, los que voluntariosamente quitan la vida humana y/o abusan de la sangre también pueden esperar sentir la cólera de Dios.—Gén. 9:3-6; Lev. 17:10; Isa. 26:21; Hech. 15:20, 29; Rev. 16:6; 18:24.
Otra causa más de la cólera de Dios es la oposición a sus siervos, ya sea por oprimirlos o por rebelarse contra aquellos a quienes Dios ha conferido autoridad. Debido a que Egipto oprimió al pueblo de Dios, Dios envió sobre aquella nación diez plagas y finalmente ahogó a Faraón y su ejército en el mar Rojo. (Éxo. 14:26-28; 15:7) Durante la jornada de Israel en el desierto Coré, Datán y Abiram se rebelaron abiertamente contra Moisés el siervo de Dios. Dios expresó su cólera contra estos rebeldes haciendo que la tierra debajo de ellos se abriera y se engullera a los rebeldes Datán y Abiram junto con sus familias, mientras que Coré y doscientos cincuenta de sus partidarios fueron destruidos por fuego.—Núm. 16:1-35; 26:9-11.
Las Escrituras también aclaran que los que persiguen a los seguidores de Cristo también conocerán personalmente la cólera de Dios, al decir: “Es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación a ustedes.”—2 Tes. 1:6-9; 1 Tes. 2:16.
El no ejercer fe en Jehová Dios, de hecho, muestra que uno duda de la veracidad de Dios o duda de su poder y de que él esté dispuesto a cumplir sus promesas. Por eso, aunque quizás un cristiano no participe en idolatría ni sea culpable de apostasía, no participe en “obras de la carne” inmorales, y quizás no se oponga a los siervos nombrados de Dios, no obstante, si se ‘retrajera’ de seguir el derrotero de la fe verdadera, también merecería la cólera de Dios y se haría digno de destrucción.—Heb. 10:38, 39.
ARMONIZANDO LA CÓLERA DE DIOS CON EL AMOR DE DIOS
Las Escrituras aclaran que la cólera de Dios puede armonizarse con el hecho de que él es amor. Esto se debe a que, ante todo, la cólera no es una cualidad dominante de Dios. Su Palabra, de hecho, nos aconseja: “No tengas compañerismo con nadie dado a la cólera.” (Pro. 22:24) Dios no es “dado a la cólera”; con él el expresarla es la excepción más bien que la regla.
Él es un “Dios feliz.” (1 Tim. 1:11) No se puede estar encolerizado y feliz al mismo tiempo. El amor es su cualidad dominante y el expresar amor lo hace feliz. Es “tardo para la cólera.” Dado que tiene perfecto gobierno de sí mismo, puede postergar el expresar cólera mientras sus principios le permitan hacerlo.—Neh. 9:17; Isa. 42:14.
Es por eso que su Palabra nos dice: “No me deleito en la muerte del inicuo, . . . ¿por qué es que deberían morir, oh casa de Israel?” Y, para consolar a los arrepentidos, dice por medio de otro profeta: “Ciertamente no tendrá asida su cólera para siempre, porque se deleita en la bondad amorosa. Volverá a mostrarnos misericordia.”—Eze. 33:11; Miq. 7:18, 19.
Prueba de esto se ve en el hecho de que Dios dio el más amado tesoro de su corazón, su Hijo unigénito, para que muriera por los pecados del hombre. Por medio de este sacrificio Dios pudo ofrecer vida eterna y un escape de la cólera de Dios a todos los que ejerzan fe en su Hijo.—Juan 3:16, 36; Rom. 6:23.
El hecho de que el amor, más bien que la cólera, es la cualidad predominante de Dios también se deja ver por esto: La expresión de su cólera es de corta duración en comparación con la duración de su bondad amorosa y buena voluntad. De modo que leemos del día de su venganza pero del año de su buena voluntad. (Isa. 61:1, 2) Así mismo el salmista, el rey David, que en tres ocasiones había sido objeto de la cólera de Dios así como recipiente de expresiones verdaderamente singulares del favor, misericordia y bondad amorosa de Dios, dijo: “Estar bajo su cólera [de Dios] es por un momento, estar bajo su buena voluntad es por toda la vida.”—Sal. 30:5.
El rey David tenía el entendimiento correcto de la cólera de Dios. Y sabía que Dios no ceba su cólera ni tiene fruición en expresarla, sino que se deleita en mostrar buena voluntad y bondad amorosa. Pero David también reconoció que el temer la cólera de Dios verdaderamente era el derrotero sabio, tal como lo muestran las siguientes palabras que también son de él:
“Jehová es misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa. No por todo tiempo seguirá criticando, ni hasta tiempo indefinido se quedará resentido. No ha hecho con nosotros aun conforme a nuestros pecados; ni conforme a nuestros errores ha traído sobre nosotros lo que merecemos. Porque así como los cielos son más altos que la tierra, su bondad amorosa es superior para con los que le temen. Como un padre muestra misericordia a sus hijos, Jehová ha mostrado misericordia a los que le temen. Pero la bondad amorosa de Jehová es desde tiempo indefinido aun hasta tiempo indefinido para con los que le temen, y su justicia para los hijos de los hijos, para con los que guardan su pacto y para con los que se acuerdan de sus órdenes para llevarlas a cabo.” Al temer sabiamente la cólera de Dios mientras que lo amamos por su benignidad, podemos decir junto con David: “Bendigan a Jehová, todas las obras suyas, en todos los lugares de su dominación. Bendice a Jehová.”—Sal. 103:8-11, 13, 17, 18, 22.
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Reyes asirios e IsraelLa Atalaya 1971 | 1 de noviembre
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Reyes asirios e Israel
◆ Varios reyes asirios, como Salmanasar y Senaquerib, estuvieron envueltos en acción militar contra Israel, y la Biblia registra esta información. (2 Rey. 17:1-6; 18:9-16) También es interesante notar que ahora se han desenterrado muchos registros de los reyes asirios de ese período de tiempo general. Estos registros mencionan por lo menos ocho de los reyes de Judá y de Israel que se nombran en la Biblia, a saber, a Ezequías, Acaz, Manasés, Omri, Jehú, Menahén, Peka y Oseas.
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