Sirviendo a Jehová con corazón completo
“Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente.”—Mat. 22:37.
1, 2. (a) ¿Qué consejo serio dio el rey David a su hijo Salomón tocante a la importancia de servir a Jehová con corazón completo? (b) ¿Cómo mostró Jesús lo necesario que es servir a Jehová con corazón completo?
ERA un anciano y no le quedaba mucho tiempo para vivir. Ante un grupo de gente congregada habló a su hijo, y le dijo: “Hijo mío, conoce al Dios de tu padre y sírvele con corazón completo y con alma deleitosa; porque todos los corazones Jehová los está escudriñando, y toda inclinación de los pensamientos la está discerniendo. Si tú lo buscas, él se dejará hallar de ti; pero si lo dejas, él te desechará para siempre.”—1 Cró. 28:9.
2 Ya hace mucho que el anciano, su hijo, y la gente que oyó lo que se dijo pasaron de la escena. Pero aquellas palabras del rey David a su hijo Salomón contienen consejo y verdad que son eternos y que son vitales hoy día para usted y para mí. Todo el registro de la Biblia, incluso el ministerio de Cristo Jesús, el Hijo de Dios, testifica al hecho de que el Dios Soberano Jehová quiere que uno le sirva con corazón completo... o que no le sirva. Cuando se le preguntó: “¿Cuál es el mandamiento más grande de la Ley?” Jesús contestó: “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” (Mat. 22:36-38; Mar. 12:28-30) Ciertamente ninguno de nosotros queremos que Dios nos ‘deseche para siempre,’ ¿verdad? Por eso, dado que nuestros corazones están entre aquellos que Jehová está escudriñando, ¿cómo podemos estar seguros de que le estamos sirviendo con “corazón completo,” con ‘todo nuestro corazón’?
3. ¿Por qué es esencial ver claramente la distinción entre el corazón y la mente?
3 El discernir claramente la distinción que hace la Biblia entre la mente y el corazón nos ayudará a salvaguardar el corazón y a servir a Jehová con corazón completo. Es posible que una persona tenga excelente conocimiento de la Biblia, que pueda contestar preguntas sobre numerosos puntos y mostrar que está “al día” respecto a la información más recientemente publicada. Pero es posible que esa persona esté en peligro grave. Porque las “fuentes de la vida” no son procedentes de la cabeza, del cerebro o mente, sino, como nos dice Proverbios 4:23, ‘procedentes del corazón.’ Fácilmente podemos engañarnos a menos que comprendamos esto. Recuerde, aun individuos que se han vuelto en contra de la verdad, que se hacen apóstatas, no pierden al instante todo conocimiento de la Biblia. Aunque el corazón de éstos ha rechazado decisivamente el camino de Dios, queda conocimiento en su mente, aunque va desvaneciéndose con el tiempo. Por eso el conocimiento mental de por sí no es guía segura que nos lleve a salud espiritual.
4. ¿Qué significa servir a Jehová con corazón completo?
4 Pregúntese, entonces: ¿Qué clase de persona soy yo en la ‘persona secreta de mi corazón’? ¿Estoy sirviendo a Jehová ahora con “corazón completo,” con ‘todo mi corazón’? Servir con “corazón completo” quiere decir servir con un corazón cuyos motivos tienen una sola dirección, es servir con un corazón que no es irresoluto (Sal. 119:113) ni doble. (1 Cró. 12:33; Sal. 12:2) Si estamos sirviendo con todo nuestro corazón, entonces el complacer a Jehová Dios es la cosa más grande de nuestra vida, el deleite de nuestro corazón. Igual que el salmista, oramos: “Instrúyeme, oh Jehová, acerca de tu camino. Andaré en tu verdad. Unifica mi corazón para que tema tu nombre.” (Sal. 86:11) De modo que nuestro corazón está unido, tiene sencillez de propósito. (Pro. 23:19) El tener esa clase de corazón nos mueve constantemente en una sola dirección, el camino de Jehová.
BUEN MOTIVO, VITAL EN TODO LO QUE HACEMOS
5. El tener corazón completo ¿qué punto de vista nos hará tener de los diversos aspectos del servicio de Dios?
5 Servir con corazón completo también quiere decir que nuestro corazón tiene buena disposición en cuanto a toda la extensión o el alcance completo de lo que el servicio a Dios incluye. Esto incluye la relación matrimonial, el entrenamiento de los hijos, el trabajo seglar, las relaciones con los vecinos, el estudio personal, las reuniones y asambleas cristianas, el interés en el bienestar de nuestros hermanos, el atender asignaciones y responsabilidades de congregación. Nuestro corazón no puede estar solo parcialmente en armonía con la voluntad de Jehová.
6, 7. (a) Aunque los corazones de los israelitas los movieron a ser generosos, ¿qué condición de corazón manifestaron muchos solo poco tiempo después? (b) ¿De qué manera es esto un ejemplo para nosotros?
6 Considere, por ejemplo, el tiempo en que el tabernáculo o tienda de reunión había de construirse. La Biblia muestra que los corazones de los israelitas los movieron a contribuir tan generosamente que lo que dieron, mucho de lo cual ellos tuvieron que producir por trabajo manual, “resultó ser suficiente . . . y más que suficiente.” En realidad, Moisés tuvo que decirles que ya no trajeran más. (Éxo. 36:4-7) Esto fue excelente. Pero poco tiempo después esta misma gente se hallaba murmurando y quejándose acerca de sus circunstancias. (Núm. 11:1-6, 10) Míriam, la hermana de Moisés, (que con tanto gozo había cantado la alabanza a Jehová después de la destrucción de las fuerzas de Faraón en el mar Rojo) en acción unida con su hermano Aarón habló contra el superintendente que Dios había nombrado para dirigir la nación. (Núm. 12:1-8) La gente en general cedió al temor y la falta de fe al oír los malos informes de los espías que habían sido enviados a Canaán, y hasta habló de apedrear a Moisés y Aarón. (Núm. 13:1, 2, 25-33; 14:1-10) Habían contribuido bienes materiales y labor, pero ¿estaban sirviendo a Jehová con “corazón completo,” con ‘todo su corazón’?—Sant. 3:13, 14.
7 ¿Somos así algunos de nosotros? Damos de buena gana de nuestros medios materiales, tal vez hasta rindiendo excelentes servicios cuando se está efectuando un esfuerzo de gran magnitud para lograr un proyecto importante, como en una asamblea o cuando se construye un Salón del Reino; pero después, posiblemente cuando las cosas no marchan tan bien como quisiéramos que marcharan, ¿nos ponemos a murmurar, a quejarnos, mostrando hasta un espíritu de rebeldía?
8. ¿Por qué se tiene que salvaguardar el corazón a todo tiempo, no dando por sentado que siempre impulsará correctamente?
8 Recordando que su corazón es capaz de obrar traicioneramente, el cristiano, aunque conoce la verdad y quizás se considere en perfecta seguridad, tiene que proteger su corazón si quiere mantenerlo “completo” en servicio a Jehová. Tiene que ejercer mucho cuidado para no ponerse en el camino de la tentación. El apóstol Pablo cita el ejemplo de los pecados de los israelitas, entre los cuales estuvo la fornicación crasa, y luego dice: “En consecuencia, el que piensa que está en pie, cuídese que no caiga.” (1 Cor. 10:6-12) Y el escritor inspirado de Proverbios dice: “El que está confiando en su propio corazón es estúpido, pero el que está andando con sabiduría es el que escapará.”—Pro. 28:26.
PROVISIONES PARA TENER CORAZÓN COMPLETO
9. ¿Cómo podemos estar seguros de los “pensamientos e intenciones del corazón”?
9 Para ‘andar con sabiduría’ tenemos que examinar nuestro corazón con regularidad, someter a prueba nuestros motivos, descubrir nuestras debilidades y trabajar para remediarlas. Es bueno que pensemos detenidamente así: “Yo sé lo que mi mente dice, pero ¿qué hay en mi corazón? ¿Por qué quiero hacer esto o lo otro? ¿Qué motivo es el que me impele? ¿Es verdaderamente sincero mi razonamiento, o en realidad trato de engañarme a mí mismo, de excusarme?” En vista de lo traicionero que es el corazón, necesitamos ayuda. Dios la suministra por medio de su Palabra. “Porque la palabra de Dios es viva y ejerce poder y es más aguda que toda espada de dos filos y penetra hasta dividir alma y espíritu, . . . y puede discernir pensamientos e intenciones del corazón.”—Heb. 4:12.
10, 11. (a) ¿Qué provisiones hace Jehová para ayudarnos a tener corazón bueno y completo? (b) ¿A qué grado depende del individuo el tener un corazón completo?
10 Pero para que la Biblia discierna con provecho para nosotros los pensamientos e intenciones en los cuales se ha fijado nuestro corazón, tenemos que hacer lo que nos atañe. Tenemos que ‘ablandar nuestro corazón’ al consejo que se nos da, ‘inclinar nuestro corazón’ para recibirlo. Tenemos abundancia de alimento espiritual procedente de la organización visible de Dios para ayudarnos ‘a prestar atención a la sabiduría con nuestro oído, para que inclinemos nuestro corazón al discernimiento,’ para que no tengamos el corazón “embotado e incapaz de entender,” sino que tengamos iluminados ‘los ojos del corazón.’ Puesto que “el corazón del entendido adquiere conocimiento, y el oído de los sabios procura hallar conocimiento,” se nos proveen reuniones cristianas con regularidad a las cuales asistir, donde la instrucción y la asociación son sanas y edificantes. También tenemos el “consejo en el corazón de” hombres maduros que sirven de superintendentes, consejo que con discernimiento podemos ‘sacar’ como aguas profundas de sus pozos de experiencia para efectuar aplicación práctica de las leyes de Jehová.—2 Cró. 34:27; Pro. 2:1, 2; 18:15; 20:5; Mar. 6:52; Efe. 1:18.
11 Pero es preciso que hagamos el esfuerzo que se necesita para obtener estos beneficios, para usarlos diligentemente en edificar y salvaguardar nuestro corazón. Jehová dio encomio al rey Josafat por ‘preparar su corazón para buscar al Dios verdadero.’ (2 Cró. 19:3) “El corazón entendido es el que busca el conocimiento.” (Pro. 15:14) Es verdad que David oró que Dios ‘creara en él aun un corazón puro,’ pero Jehová no hace esto milagrosamente, puesto que “al hombre terrestre le pertenecen los arreglos que hace el corazón.”—Sal. 51:10; Pro. 16:1.
12. ¿Por qué no es suficiente un entendimiento mental de la verdad?
12 No basta con obtener un entendimiento mental, tenemos que ser movidos por lo que aprendemos, sentirlo en nuestro corazón. Por medio del escritor inspirado nuestro Padre celestial dice: “Hijo mío, de veras presta atención a mis palabras. A mis dichos inclina tu oído. No se escapen de tus ojos. Guárdalos en medio de tu corazón. Porque son vida a los que los hallan y salud a toda su carne. Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la vida.” (Pro. 4:20-23) Sí, tenemos que escribir lo que aprendemos ‘sobre la tabla de nuestro corazón’ (Pro. 3:3; 7:3), y podemos hacer esto solo si tomamos tiempo para dejar que la verdad de Dios penetre profundamente en nuestro corazón, en el centro mismo de él, para que nos mueva de manera correcta. (Sal. 37:31) ¿Es eso lo que usted hace cuando lleva a cabo su estudio personal en casa? ¿cuando asiste a las reuniones?
13. (a) En vez de ser la mente lo que esté vagando ¿qué puede revelarse que esté vagando al hacerse un examen más estrecho? (b) ¿Qué advertencia se da en Hebreos 3:12, y cómo a menudo empieza a reflejarse primero un “corazón inicuo y falto de fe”?
13 A veces decimos que cuando estamos efectuando nuestra lectura personal o estamos en las reuniones ‘nuestra mente vaga.’ Tal vez sea así. Tal vez algo que un niño haga o alguna otra cosa distraiga o desvíe nuestra atención momentáneamente. Pero, siendo del todo honrados con nosotros mismos, ¿pudiera ser que algunas veces no sea nuestra mente, sino nuestro corazón, lo que comience a vagar? ¿Nos encontramos pensando en cosas materiales, en algo que vamos a comprar, en algún proyecto en casa en que estamos interesados, en asuntos monetarios, o descubrimos que estamos pensando en cosas de la carne: alimento, diversiones, alguien del sexo opuesto? Si estas cosas siguen pareciéndonos más interesantes que la consideración de la Palabra de Dios y su excelente consejo, de modo que quizás hasta estemos deseando que termine la reunión para poder dedicar atención a estos otros asuntos, entonces estamos en dificultad, en peligro de que nuestro corazón se haga insensible como si estuviera cubierto de grasa (Sal. 119:70), o se haga duro y resistente a la guía de Dios. (Heb. 3:8) Esto muestra falta de fe en la bondad de Jehová, en el hecho de que nos recompensa por nuestra fiel devoción a él, y muestra que hemos comenzado a buscar de otra procedencia la recompensa que queremos. A los cristianos se les advierte que deben tener cuidado “por temor de que alguna vez se desarrolle en alguno de ustedes un corazón inicuo y falto de fe al alejarse del Dios vivo.” (Heb. 3:12) El comienzo de ese proceder desastroso generalmente se deja ver primero en nuestra actitud para con la Palabra de Dios y el aprecio que tenemos a lo que leemos y oímos de ella.
14. Ilustre cómo el corazón entra en juego en lo que tiene que ver con aprecio a las reuniones cristianas y asistencia a ellas.
14 Lo mismo sucede, también, con la asistencia misma a las reuniones o la participación en el ministerio. Es normal que una persona se enferme de vez en cuando, y a veces la enfermedad puede ser tan seria que obligue a la persona a quedarse en casa. Tampoco es raro el que a veces una persona simplemente se sienta cansada y con poca energía para reuniones o servicio del campo... la carne es débil aunque el espíritu tenga voluntad de hacer algo. Por eso, de vez en cuando tenemos que empujarnos para comenzar, sabiendo que nos alegraremos de haberlo hecho. Así, pues, se necesita disciplina para no ir de acuerdo con los deseos egoístas del corazón y la carne caída. Ilustrémoslo así: Supongamos que ésta es la noche en que hay que ir al Salón del Reino para recibir instrucción bíblica, y a medida que se acerca el tiempo un hermano descubre que físicamente no puede ir. ¡Ah, cómo quisiera ir! Bueno, no puede. Sencillamente está demasiado enfermo. Pero, ¿dónde está su corazón? Por otra parte, otro hermano llega a casa después de trabajar bastante duro todo el día. Su corazón le dice sutilmente: ‘Sería muy agradable no salir de casa esta noche.’ (Recuerde, el corazón es el centro del deseo y el motivo.) Pero tiene que haber alguna clase de razón para quedarse en casa y no ir a las reuniones. De modo que el corazón impulsa a la mente a ponerse a trabajar en esto, y casi antes que el hermano se percate de ello, surgen varias razones que parecen buenas para que se quede en casa. Si no tiene mucho cuidado, no va a estar esa noche en el Salón del Reino. Ahora bien, lo mismo podría suceder tocante a cualquiera de nuestras actividades cristianas. El punto es: ¿Dónde está nuestro corazón? Si quiere, si desea, si le encanta, por lo general encontrará la manera. Jesús resumió esto cuando dijo: “Porque donde está tu tesoro, allí también estará tu corazón.”—Mat. 6:21.
15. Cuando nos encontramos buscando razones para no participar en el ministerio o asistir a las reuniones, ¿qué medidas correctivas debemos adoptar inmediatamente?
15 Los individuos también tienen responsabilidades personales y de familia, y cada uno tiene que arreglar sus propios asuntos del modo que le parezca mejor. Quizás en algunos meses al individuo le sea posible dedicar más tiempo al ministerio del campo que en otros. Este es su asunto personal. Pero cuando vemos que andamos buscando razones para quedarnos en casa alejados de las reuniones o de participar en el servicio del campo, buscando excusas o pretextos para evitar estas cosas... ¡entonces estamos en peligro! Ahora nuestro corazón está moviéndonos a ir por el camino incorrecto. Cuando esto sucede es preciso que hagamos lo que dice Santiago: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. Límpiense las manos, pecadores, y purifiquen su corazón, indecisos.” (Sant. 4:8) Tenemos un problema y es preciso que se lo llevemos a nuestro Padre celestial y lo consideremos con él en oración.
16. (a) ¿Qué revelan nuestras oraciones acerca de nuestro corazón? (b) ¿Qué se da a entender por esta invitación que Jehová hace: “De veras dame tu corazón”?
16 En esto, también, hay una manera de examinar nuestro corazón. Posiblemente tanto como cualquier otra faceta de nuestro servicio a Jehová Dios, nuestras oraciones revelan lo que es nuestra relación para con él, cómo nos sentimos para con él en la “persona secreta del corazón.” ¿Qué clase de relación muestran sus oraciones que usted tiene con él? Solo usted y él lo pueden saber. Pero debe ser una relación afectuosa, confiada e íntima, como la de un hijo o hija con su Padre a quien le tiene respeto y ama con todo su corazón. (Pro. 4:3, 4) ¿Es ésa la clase de relación que sus oraciones revelan? ¿O es su relación solo la de un conocido con quien se trata superficialmente, como con un vecino, con el patrono de uno, o con una amistad? Si la relación no es lo que debe ser, usted puede estar seguro de una cosa: No es por culpa de su Padre celestial. Lo mismo que el escritor de Proverbios 23:26, Él dice: “Hijo mío, de veras dame tu corazón, y que esos ojos tuyos se complazcan en mis propios caminos.” Ábrale su corazón en sus oraciones, dígale lo que hay en su corazón, pida que le ayude a realizar los deseos rectos de su corazón y a revelarle sus debilidades y el remedio para éstas. Entonces déle su corazón llevando a cabo lo que él le dirige a hacer por medio de su Palabra, su espíritu y la congregación cristiana.
FORTALECIENDO CON ANTICIPACIÓN EL CORAZÓN
17. ¿Por qué es importante fortalecer y salvaguardar el corazón antes que venga la tentación?
17 Vivimos en un sistema que cada día va haciéndose más degenerado. Esto somete a nuestro corazón a pruebas cada vez más grandes en cuanto a la entereza de nuestra devoción a Jehová Dios y su servicio. Si queremos proteger nuestro corazón tenemos que mantener el corazón bien vigilado, recordar la importancia que tiene debido a su capacidad de suplir motivo y sentir afecto. No debemos esperar hasta que las pruebas y tentaciones nos golpeen con plena fuerza, sino ir fortaleciendo nuestro corazón mucho antes para hacerles frente.
18. ¿Qué preguntas nos ayudarán a examinar nuestros motivos?
18 Cuando hasta los primerísimos pensamientos de inmoralidad se manifiestan, debemos preguntarnos: “¿Realmente quiero yo hacer tal cosa, sabiendo cuáles serán los resultados? ¿Quiero yo acarrearle oprobio a mi familia, a la congregación con la cual estoy asociado? ¿Qué hay de mi cónyuge? Es cierto, ella (o él) tiene sus faltas, sus debilidades... pero yo también las tengo. ¿Quiero yo causar la herida profunda que ciertamente resultaría de tal acto? ¿Es ésa mi gratitud por los años de vida que mi cónyuge ha compartido conmigo? Más que eso, ¿realmente soy tan ingrato (o ingrata) que desdeñaría la dádiva que Jehová nos ha hecho de su Hijo, trataría la muerte de Jesús en el madero de tormento como si fuera cosa de poca monta, desecharía toda la bondad inmerecida de Jehová por solo unos cuantos momentos de placer ilícito? ¿Dónde está mi amor a la decencia, la rectitud, la honradez?”
19. ¿Qué preguntas podemos hacernos apropiadamente cuando comenzamos a sentir el tirón del materialismo?
19 Cuando empezamos a sentir el tirón del materialismo, la llamada del sistema actual para que participemos más de lleno de sus supuestos provechos y ganancias, debemos preguntarnos, sí, preguntar a la “persona secreta del corazón”: “¿Puedo yo decir honradamente que las cosas materiales me han ocasionado en algún tiempo un gozo que pueda compararse con el servicio de Jehová, con mi asociación con los hermanos, con el placer de saber que he sido una verdadera ayuda a otros, ayudándolos a emprender el camino a la vida? ¿Qué futuro puede ofrecerme este mundo que un corazón justo realmente pudiera querer? ¿Quiero cifrar mis afectos en este sistema de cosas cuando sé sin lugar a dudas que solo me usaría por un rato y entonces me echaría a un lado cuando ya no me necesitara?” Es cierto que tenemos que esperar las bendiciones del nuevo orden de Dios. Pero, como aconseja Santiago: “Ustedes también ejerzan paciencia; hagan firme su corazón, porque se ha acercado la presencia del Señor.”—Sant. 5:7, 8.
20. Cuando afrontamos cuestiones que envuelven neutralidad, ¿qué debemos repasar en nuestro corazón?
20 Así mismo, cuando lo apremien para que abandone su posición neutral respecto a los sistemas de este mundo o para que viole o quebrante de alguna manera su integridad a Dios, repase en su corazón las cosas despreciables que el dios de este mundo, Satanás el Diablo, ha fomentado entre las naciones... el derramamiento de sangre, los crímenes, la avaricia y la crueldad. ¿Cómo pudiéramos convenir aun por un momento en ponernos de parte de él? Aunque nos persiga, nos encarcele, nos atormente, ¿cómo pudiéramos negar a Jehová, el Dios del nuevo sistema de cosas, y manifestarnos a favor de Satanás y sus sistemas corruptos, empedernidos y semejantes a bestias?
21. (a) ¿Cómo podemos impedir que nuestro corazón llegue a estar ‘cargado,’ en vista de que estamos muy dentro del “tiempo del fin”? (b) ¿Cómo falló Salomón en cuanto a seguir el consejo de su padre de mantener un corazón completo?
21 De maneras similares podemos fortalecer nuestro corazón en su amor a todo lo que es correcto, decente y honrado y cultivar un odio genuino a todo lo que Jehová condena y detesta. (1 Cró. 29:17; Heb. 1:9) Pero una vez que hayamos desarrollado un buen corazón, no puede darse por sentado. Tiene que ser salvaguardado. “Mas presten atención a ustedes mismos para que sus corazones nunca lleguen a estar cargados debido a comer con exceso y beber con exceso y por las inquietudes de la vida, y de repente esté aquel día sobre ustedes instantáneamente como un lazo. Porque vendrá sobre todos los que moran sobre la haz de toda la tierra.” (Luc. 21:34, 35) Salomón oró a Jehová pidiéndole un corazón obediente y discernimiento para juzgar al pueblo de Dios. Aunque “Dios continuó dando a Salomón sabiduría y entendimiento en medida sumamente grande y una anchura de corazón,” ¡qué tristeza causa leer que “aconteció al tiempo de envejecerse Salomón que sus esposas mismas habían inclinado el corazón de él a seguir a otros dioses; y su corazón no resultó completo para con Jehová su Dios como el corazón de David su padre”! (1 Rey. 4:29; 11:1-6) ¡Imagínese! ¡Después de habérsele bendecido tan abundantemente con sabiduría procedente de Jehová y de haber disfrutado de tantos privilegios en relación con el reino típico de Jehová y de construir el magnífico templo de Jehová, dejó que sus esposas paganas apartaran su corazón para adorar a otros dioses! Y él fue aquel que, bajo inspiración, escribió tanto acerca del corazón.
22. ¿Por qué es esencial que sirvamos a Jehová no solo porque tenemos que hacerlo, sino también porque queremos hacer su voluntad?
22 Entonces, sea lo que sea que hagamos y en todo lo que hagamos, hagámoslo de todo corazón como para Jehová. A él le complace mucho esa clase de servicio. Él no es un Dios desagradecido. Él aprecia todo lo que hacemos; se deleita en recompensarnos, bendecirnos, hacernos dádivas. Pero nuestro servicio tiene que ser sincero, genuino, con todo nuestro corazón. Él puede ver lo que hay detrás de cualquier subterfugio, ver cuando hacemos las cosas por otras razones. Puede ver cuando estamos pensando más en un informe que en la alabanza que le damos a Él, o preocupándonos por nuestra apariencia, la impresión que causamos en otros, o haciendo las cosas simplemente porque creemos que tenemos que hacerlas. Es cierto que tenemos que servirle si queremos vida. Pero jamás aguantaremos, jamás perseveraremos, jamás lograremos la meta a menos que queramos hacer esto, a menos que tengamos un anhelo sincero de servir a Jehová, anhelemos vivir en un tiempo en que podamos servirle perfectamente, libres de todas las cosas que nos hacen cometer errores en la actualidad e impiden que alcancemos sus normas perfectas.
23. (a) ¿Cuáles pueden ser las razones por las cuales algunos se retiran de la carrera para la vida? (b) ¿Cómo podemos orar confiadamente como lo hizo Pablo, a favor de los que se esfuerzan por tener corazón completo?
23 Todo señala a lo cercano que está el nuevo orden de Dios. No obstante, aun a esta hora avanzada algunos que han estado en el servicio de Jehová por muchos años están retirándose. ¿Por qué? ¿Pudiera ser el espíritu de independencia, o que se dan cuenta de que dentro de poco el gobierno de Dios asumirá pleno control sobre todos los habitantes terrestres sobrevivientes y que, en su corazón, ellos realmente no quieren esto, no quieren esta plenitud de control que el régimen justo traerá? Dado que usted ha buscado a Jehová y lo ha hallado, mantenga completo su corazón para con él, ámelo y sírvale con todo su corazón. No lo deje, o él lo desechará para siempre. Tal como oró Pablo por sus hermanos en su día, así oramos nosotros ahora por usted: “Que el Señor continúe dirigiendo los corazones de ustedes con éxito al amor de Dios y a la perseverancia por el Cristo.”—2 Tes. 3:5.
[Ilustración de la página 468]
Cuando dejamos que nuestra mente se distraiga o vague, ¿podría tratarse realmente de que nuestro corazón anda vagando?
[Ilustración de la página 470]
Nuestras oraciones revelan cuál es nuestra relación con Dios. ¿Qué clase de relación revelan sus oraciones?