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    La Atalaya 1971 | 1 de diciembre
    • que vienen del mundo de Satanás... se permite que estas cosas obtengan el dominio. Aunque Pablo dijo que el espíritu y la carne “están opuestos el uno al otro, de manera que las mismísimas cosas que ustedes quisieran hacer no las hacen,” también dijo: “Sigan andando por espíritu y no llevarán a cabo ningún deseo carnal.” (Gál. 5:16, 17) Por consiguiente, cuando somos vencidos y caemos en un derrotero incorrecto, nos sentimos quebrantados de corazón. En esto no somos los únicos. Imagínese cómo se sintió Pedro al darse cuenta de que había hecho la mismísima cosa que había prometido que jamás haría, es decir, negar a su Maestro amado. Imagínese, también, cómo debe haberse sentido cuando, después de años de servicio en un puesto responsable, Pablo tuvo que reprenderlo ante otros. En cuanto a Pablo, imagínese lo que sintió cuando, como Saulo, “respirando todavía amenaza y asesinato contra los discípulos del Señor,” súbita y enérgicamente se le hizo ver con plena claridad la verdadera situación. (Mat. 26:35, 75; Gál. 2:11-14; Hech. 9:1-9) Sin embargo, esos siervos no se desanimaron. Sobre todo, no endurecieron su corazón. Tampoco debemos hacerlo nosotros. ¡Cuánto nos consuela leer lo que Juan escribió: “En esto . . . aseguraremos nuestro corazón delante de él respecto de cualquier cosa en que nos condene nuestro corazón, porque Dios es mayor que nuestro corazón y conoce todas las cosas”! ¿Cómo aplica esto?—1 Juan 3:19, 20.

      16. (a) ¿Quién nos está invitando ahora a venir? ¿Estamos obligados a responder? (b) ¿Cómo tiene prioridad Jehová en cuanto a escoger, y qué estímulo da esto?

      16 ¡Qué deleitable y alentador es el ser invitado por primera vez a la casa de alguna persona, haciéndosele así accesible a uno una amistad más estrecha! La invitación misma le da nuevo ánimo a uno, y uno se siente como una persona diferente. ¿No es cierto eso, especialmente si se está pasando por un tiempo difícil? Bueno, en estos “tiempos críticos, difíciles de manejar,” Jehová está extendiendo la invitación más atractiva. (2 Tim. 3:1) A nadie se le obliga a responder. Como se mencionó antes, la selección queda de parte de uno. Sin embargo, en primer lugar la selección es de Jehová, y correctamente es así. Como David escribió: “Feliz es aquel a quien tú escoges y haces que se acerque, para que resida en tus patios.” Entre otras cosas, Jehová hace la selección declarando las condiciones que deben satisfacerse. (Sal. 65:4; 24:3, 4) Otra cosa es que la invitación se hace de tal modo que atrae solo a los que son sinceros y humildes de corazón, aun a los quebrantados de corazón. Esto muestra que Jehová es mayor que nuestro corazón. Como él dice: “En la altura y en el lugar santo es donde resido, también con el aplastado y de espíritu humilde, para revivificar el espíritu de los de condición humilde y para revivificar el corazón de los que están siendo aplastados.”—Isa. 57:15; vea también 2 Crónicas 16:9.

      17. ¿En qué sentido se requiere humildad de parte de Dios, y cómo la ha mostrado?

      17 Tenemos que ser humildes cuando nos acercamos a Jehová. Sorprendente es el hecho de que esto es cierto desde ambas partes. ¿Se le ha ocurrido que se requiere humildad de parte de Dios para que él se doble, por decirlo así, para fijar la vista en la familia humana agobiada por el pecado? “¿Quién es como Jehová nuestro Dios? . . . Está condescendiendo en tender la vista sobre cielo y tierra, levantando al de condición humilde desde el polvo mismo.” “Tu propia mano derecha me sustentará, y tu propia humildad me hará grande.” Aun a los que se han extraviado, Jehová hace un llamamiento: “He extendido mis manos todo el día a un pueblo terco.” ¡Escuche también a Jesús: “¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne sus pollitos debajo de sus alas! Pero ustedes no lo quisieron”! Tan grande paciencia y tal bondad inmerecida ciertamente requieren humildad.—Sal. 113:5-7; 18:35; Isa. 65:2; Mat. 23:37.

      18. ¿Adónde nos ha invitado Jehová a venir, y cómo podemos identificar el lugar hoy día?

      18 No tenga duda. Usted está invitado a venir. ¿Adónde? La selección es de Jehová. “Jehová ha escogido a Sion; la ha ansiado como morada para sí.” David tenía presente a Sion terrestre, el centro de la adoración pura. (Sal. 132:8, 13-18) Esto se cumple en tiempo moderno en el monte Sion celestial, donde Jehová instaló a su Hijo como rey en 1914 E.C. En visión, Juan vio al Cordero de pie allí, “y con él ciento cuarenta y cuatro mil,” la congregación cristiana completa. Hay un resto de esta clase de Sion todavía en la Tierra, representando la organización de Dios. Es a este lugar que él invita a venir a los que se dan cuenta de que necesitan un lugar de seguridad, similar a la provisión que Dios hizo al tiempo del Diluvio. En ese entonces proveyó el arca, en la cual “guardó en seguridad a Noé . . . con otras siete personas.”—Sal. 2:6; Rev. 14:1; Gén. 7:1; 2 Ped. 2:5.

      19. (a) Desde su restauración, ¿qué condición reina en Sion? (b) ¿Qué requisito se impone a todos los que vienen a la organización de Dios?

      19 Cuando este resto del Israel espiritual había sido reunido, después de ser disciplinado durante el período de 1914 a 1918, entonces se cumplieron estas magníficas promesas, recibiendo énfasis la limpieza y la humildad: “¡Despierta, despierta, ponte tu fuerza, oh Sion! ¡Ponte tus hermosas prendas de vestir, oh Jerusalén, la ciudad santa! Porque ya no volverá a entrar en ti el incircunciso e inmundo.” “Ciertamente dejaré permanecer en medio de ti un pueblo humilde y de condición abatida, y realmente se refugiarán en el nombre de Jehová.” (Isa. 52:1; Sof. 3:12) Todos los que vienen a la organización de Dios, y entran en asociación estrecha con la clase de Sion, tienen que ser circuncisos de corazón y oídos. ¡Ah! Ahora podemos entender por qué hasta los esclavos de la casa de Abrahán tenían que ser circuncidados. Aquella entera casa representó al pueblo organizado de Dios en la actualidad. Tiene que mantenerse limpio; todo el “oprobio de Egipto” debe haber sido rodado de sobre él.—Jos. 5:9.

      20. ¿Cómo se ha hecho posible un traslado permanente, y a qué costo?

      20 ¡Cuánto agradecemos el que Jehová nos haya invitado bondadosamente a venir a Sion, no solo de visita, sino según el arreglo de un traslado permanente! En el mundo de los deportes, como en el fútbol, se paga una suma tremenda por el traslado de un jugador especialmente talentoso de un equipo a otro. Prescindiendo de lo elevada que sea la suma, no pudiera jamás compararse con el precio costeado por Jehová, y que voluntariamente pagó su Hijo con su costoso sacrificio humano. Como dice Pablo: “Fueron comprados por precio.”—1 Cor. 6:20.

      21, 22. (a) ¿Cómo podemos mostrar que apreciamos la invitación de Jehová? (b) ¿De qué maneras diferentes se expresa la invitación a venir en la Palabra de Dios, y cómo debería afectarnos?

      21 Podemos, y debemos, mostrar que apreciamos la invitación de Jehová extendiéndola a otros. Como Lidia, que, después de ser bautizada, suplicó a Pablo y sus compañeros que vinieran y se quedaran en su casa. Dice Lucas: “Sencillamente nos obligó a aceptar.” Isaías predijo esta magnífica obra, diciendo que “muchos pueblos ciertamente irán y dirán: ‘Vengan, y subamos a la montaña de Jehová’ . . . Porque de Sion saldrá ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.” Escuche también esta invitación gratuita: “Oigan, . . . vengan, compren y coman. Sí, vengan, compren vino y leche aun sin dinero y sin precio.” Cuando estuvo en la Tierra, Jesús invitó: “Vengan a mí, todos los que se afanan y están cargados, y yo los refrescaré.” Predijo que al volver invitaría a los que son semejantes a ovejas, diciendo: “Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.” (New World Translation) De hecho, la Palabra de Dios concluye con este llamamiento excelente, animando a los que responden a pasarlo a otros: “Y el espíritu y la novia siguen diciendo: ‘¡Ven!’ Y cualquiera que oye diga: ‘¡Ven!’ Y cualquiera que tenga sed venga; cualquiera que desee tome del agua de vida gratis. El que da testimonio de estas cosas dice: ‘Sí; vengo pronto.’ [Y Juan responde:] ‘¡Amén! Ven, Señor Jesús.’”—Hech. 16:15; Isa. 2:3; 55:1; Mat. 11:28; 25:34; Rev. 22:17, 20.

      22 La invitación a venir se expresa tan a menudo en la Palabra de Dios, y con un llamamiento tan grande, que verdaderamente puede decirse que de hecho es una invitación sumamente apremiante. ¿No quiere usted responder? ¿No quiere usted venir, e invitar a otros a venir?

  • Misioneros exhortados a lealtad y misericordia
    La Atalaya 1971 | 1 de diciembre
    • Misioneros exhortados a lealtad y misericordia

      EL 7 de septiembre de 1971 fue el día de graduación para los cien estudiantes de la clase 51 de la escuela misional Galaad, de la Sociedad Watchtower. La graduación, que se celebró en el Salón de Asambleas de los Testigos de Jehová en la ciudad de Nueva York, comenzó con las excelentes observaciones que expresaron los instructores de la escuela. Pronunció el discurso principal el presidente de la escuela, N. H. Knorr.

      ‘Jehová es “leal en todas sus obras,”’ dijo el presidente Knorr a la clase graduanda, ‘pero la pregunta es ésta: ¿Le serán leales ustedes a él?’ (Sal. 145:17) Después de mostrar la importancia de permanecer leales a Dios, el presidente de la Sociedad dio énfasis a lo necesario que es ser leales a la organización de Dios. Dijo a los estudiantes que a veces suceden cosas que estorban el que uno muestre lealtad. Por ejemplo: es posible que surjan problemas debido a vivir en estrecha asociación con otros en un hogar misional.

      Ayudando al auditorio a conseguir el punto de vista correcto, el hermano Knorr dio énfasis al hecho de que todos los cristianos son pecadores. ‘Todos, incluso los superintendentes, cometen errores. Por lo tanto, cuando suceda algo así, ¿va usted a hacer sus maletas y abandonar su asignación misional, o permanecerá leal a la organización de Dios?’ preguntó. El hermano Knorr les dijo a los estudiantes que se graduaban que recordaran que Jehová está guiando a su organización.

      Explicó que en Mateo 18:15-17 Jesús bosquejó la manera de allanar una dificultad que uno tenga con su hermano cristiano: Vaya y háblele; si no quiere escuchar, lleve consigo uno o dos cristianos maduros. Pero a veces sucede que por temor al superintendente, no se dan estos dos pasos vitales para allanar la dificultad con dicha persona. Entonces el hermano Knorr citó Proverbios 29:25: “El temblar ante los hombres es lo que tiende un lazo.” De modo que el temor al hombre no debe disuadirlo de hacer lo que Dios quiere que usted haga, recalcó el hermano Knorr. Si no fuera a hablarle al que le haya ofendido, entonces es posible que usted mismo se esté tendiendo un lazo o una trampa, y el resultado pudiera ser tenderles un lazo a otros.

      Pero ¿cómo pudiera uno que teme estar tendiendo un lazo a otros? Al chismear a otros acerca de algún superintendente, y hacer así que ellos también le cobren temor. ‘El que chismea acerca de las faltas de un superintendente no está mostrando lealtad a la organización de Dios. Por eso,’ dijo él, ‘si surgen dificultades debido a la imperfección humana, vayan a hablarle a su hermano y sigan el consejo de Jesús y así disfruten de paz.’

      Entonces el presidente de la Sociedad pasó a dar énfasis a lo necesario que es mostrar misericordia. Valiéndose del ejemplo de misericordia que puso José al tratar con sus hermanos (Gén. 37:1-36; 39:1-45:28), les dijo a los graduandos que fueran misericordiosos con los nuevos en la organización de Dios, con los de su hogar misional y con los superintendentes, puesto que Jesús dijo: “Quiero misericordia, y no sacrificio.” (Mat. 9:13) Por eso, sean personas que estén llenas de misericordia, aconsejó el hermano Knorr.

      En su discurso, el presidente de la Sociedad también le dijo al auditorio que el arreglo respecto a superintendentes que cambian de puesto por turno, anunciado en las Asambleas “Nombre Divino,” sería puesto en vigor en Betel, la central de la Sociedad, el 13 de septiembre de 1971. Explicó que sería semanal el cambio por turno de los miembros del cuerpo gobernante de los testigos de Jehová en cuanto a conducir la consideración del texto bíblico en las mañanas y el estudio de La Atalaya los lunes por la noche. Así la central de la Sociedad estará poniendo en vigor el arreglo de turnos más de un año antes que lo hagan las congregaciones.

      Justamente antes del discurso principal, el vicepresidente de la Sociedad, F. W. Franz, explicó a la clase que se graduaba el significado de Marcos 9:49, 50: “Todos tienen que ser salados con fuego. . . . Tengan sal en ustedes mismos, y mantengan paz entre unos y otros.”

      ¿Se refiere el “fuego” del Mr 9 versículo 49 a persecución

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