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  • La obediencia te protege
  • La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1971
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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1971
w71 15/1 págs. 39-40

La obediencia te protege

Un artículo preparado especialmente para que los padres lo lean con sus hijos.

¿TE GUSTARÍA poder hacer todo lo que quisieras? ¿Hay ocasiones en que quisieras que nadie te dijera qué hacer? Vamos a ver, sé honrado y dime.

Pero, ¿qué es lo mejor para ti? ¿Es realmente sabio hacer todo lo que tú quieres, o resultan mejor las cosas cuando obedeces a tu padre y a tu madre? Dios dice que tú debes obedecer a tus padres, de modo que debe haber una buena razón por ello. Veamos si podemos razonar y descubrir cuál es.

¿Cuántos años tienes? ¿Sabes cuántos años tiene tu papá? ¿Cuántos años tiene tu mamá? Son mucho mayores que tú. Han vivido mucho más que tú. Y mientras más vive una persona más tiempo tiene para aprender cosas. Oye más cosas, y ve más cosas y hace más cosas cada año. De modo que los jóvenes pueden aprender de los mayores.

¿A quién conoces que tenga menos edad que tú? ¿Sabes más que él? ¿Por qué es que tú sabes más? Es porque has vivido más tiempo. Has tenido más tiempo para aprender cosas que él.

¿Quién ha vivido más que tú o yo o cualquier otra persona? Jehová Dios. Él sabe más que tú y sabe más que yo. Cuando él nos dice lo que es bueno para nosotros, podemos estar seguros de que es correcto. Si hacemos lo que él dice, eso nos protegerá. Siempre debemos obedecerle.

Así que, como ves, yo también tengo que ser obediente. Tengo que obedecer a Dios. Es para mi propio bien. Y resulta en bien para ti el que tú obedezcas a Dios. Tú quieres obedecer a Dios, ¿verdad?

Saquemos nuestra Biblia y veamos lo que Dios les dice a los niños que hagan. ¿Puedes hallar el libro de Efesios? Vamos a leer de Efesios, capítulo seis, versículos uno, dos y tres. Dice: “Hijos, sean obedientes a sus padres en unión con el Señor, porque esto es justo: ‘Honra a tu padre y a tu madre’; que es el primer mandato con promesa: ‘Para que te vaya bien y dures largo tiempo sobre la tierra.’”

Eso está en la Biblia. De modo que es Jehová Dios mismo quien te dice que seas obediente a tu padre y a tu madre.

¿Qué quiere decir ‘honrar’ a tu padre y a tu madre? Quiere decir que debes mostrarles respeto. Debes escucharles y hacer lo que digan sin quejarte. La obediencia te protege. Y Dios promete que, si obedeces, ‘te irá bien.’

Sé una historia acerca de algunas personas cuyas vidas fueron salvadas porque fueron obedientes. ¿Te gustaría oírla?

Estas personas vivían en la ciudad grande de Jerusalén hace mucho tiempo. La mayoría de la gente de esa ciudad era mala. No le prestaban atención a Dios. Jehová envió a su propio Hijo, Jesucristo, a enseñarles. Pero todavía no prestaron atención. ¿Qué haría Dios con ellos?

Jesús les advirtió que Dios iba a hacer que su ciudad fuera destruida. Dijo que ejércitos de soldados acamparían alrededor de la ciudad y la arruinarían. También le dijo a la gente cómo podía escapar si amaba lo que era correcto. Esto es lo que dijo:

‘Cuando ustedes vean ejércitos alrededor de Jerusalén, sabrán que se está acercando la destrucción de la ciudad. Entonces es hora de salir de Jerusalén y correr a las montañas.’—Luc. 21:20-22.

Sucedió exactamente como Jesús dijo que sucedería. Vinieron los ejércitos de Roma y acamparon alrededor de Jerusalén. Luego por alguna razón se fueron. La mayoría de la gente pensó que había pasado el peligro. Se quedaron en la ciudad. Pero, ¿qué había dicho Jesús que deberían hacer?

¿Qué habrías hecho tú si hubieras estado viviendo en Jerusalén? Los que realmente creyeron a Jesús dejaron sus casas y corrieron lejos de Jerusalén a las montañas. Los que se fueron no eran solo adultos o gente grandes; con ellos iban muchos niños.

Pero, ¿fueron realmente protegidos por haber sido obedientes? Durante todo un año nada le pasó a Jerusalén. En el segundo año nada pasó. Y en el tercer año nada pasó. Quizás algunas personas hayan pensado que los que habían abandonado la ciudad eran tontos. Pero entonces, en el cuarto año, volvieron los ejércitos de Roma. De nuevo acamparon alrededor de Jerusalén. Ahora era demasiado tarde para escapar. Esta vez los ejércitos destruyeron la ciudad. La mayoría de la gente que estaba dentro fue muerta y a los demás se los llevaron presos.

Pero, ¿qué les pasó a los que habían obedecido a Jesús? Estaban a salvo. Estaban lejos de Jerusalén. De modo que no les vino ningún daño. La obediencia los protegió.

Si tú eres obediente, ¿te protegerá eso también a ti? Sí. Déjame mostrarte cómo. Quizás yo te diga que nunca juegues en la calle. ¿Por qué hago eso? Porque un auto podría atropellarte y matarte.

Pero algún día pudieras pensar: ‘Ahora no hay autos. No hay nada que me cause daño. Otros niños juegan en la calle, y nunca he visto a ninguno de ellos lastimados.’

Así pensó la mayoría de la gente en Jerusalén. Después que se fueron los ejércitos de Roma, la ciudad parecía estar segura. Otras personas estaban quedándose en la ciudad. De modo que ellos se quedaron también. Se les había advertido, pero no prestaron atención. Como resultado, perdieron la vida. ¡Cuánto mejor es obedecer!

Consideremos otro ejemplo. ¿Has jugado alguna vez con fósforos? Quizás te parezca divertido ver el fuego cuando enciendes un fósforo. Pero el jugar con fósforos puede ser peligroso, por eso nunca lo hagas. Es como jugar con una culebra venenosa. La culebra quizás no te pique, ¡pero podría hacerlo! Y quizás los fósforos no te quemen, pero podrían hacerlo. ¡Podrían quemar toda la casa y matarte! De modo que la obediencia es una protección, ¿verdad? El obedecer solo parte del tiempo no basta. Pero si tú siempre obedeces, esto realmente te protegerá.

¿Quién es el que te dice: ‘Sé obediente a tus padres’? Es Dios. Y, acuérdate, él dice esto porque realmente te ama.

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