Su invitación a la cena del Señor
SÍ, LOS testigos cristianos de Jehová por toda la Tierra lo invitan a asistir a su celebración de la cena del Señor.
Pero quizás usted pregunte: ¿Qué clase de cena es? ¿Cuándo y dónde se servirá? ¿Cuál es su propósito, y por qué debería yo querer estar presente?
A esta cena también se le conoce como el memorial de la muerte de Cristo pero, más comúnmente, como la Cena del Señor. La manera de celebrarla está registrada para nosotros en la Biblia en 1 Corintios 11:23-25: “El Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó el pan, le dio gracias a Dios, lo partió y dijo: ‘Éste es mi cuerpo que es dado por ustedes. Hagan esto en memoria de mí.’ De la misma manera, tomó la copa después de la cena y dijo: ‘Esta copa es el nuevo pacto de Dios, sellado con mi sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria de mí.’”—Today’s English Version.
¿Dónde se efectuará esta cena? En los Salones del Reino locales de los testigos de Jehová. ¿Cuándo? Jesús la instituyó el 14 de Nisán, según el calendario bíblico. Fue inmediatamente después que él y sus apóstoles habían celebrado la pascua anual que conmemoraba la liberación de Israel del cautiverio egipcio. (Mat. 26:2, 17-20) De modo que una vez cada año el 14 de Nisán los testigos cristianos de Jehová se reúnen en obediencia al mandato de Jesús. Este año la fecha, según el calendario gregoriano, es el 9 de abril después de la puesta del Sol.
¿Cuál es el propósito de esta cena? Tiene el mismo propósito que cualquier conmemoración. Y eso es impedir que se olvide un acontecimiento importante. ¿Y qué acontecimiento conmemora la cena del Señor? El 14 de Nisán de 33 E.C. Jesucristo como “el Cordero de Dios” murió para ‘quitar el pecado del mundo.’ (Juan 1:29) Ciertamente no se ha efectuado un acontecimiento más importante para la humanidad que la muerte de sacrificio de Jesucristo. Por ella todos los hombres que ejerzan fe pueden quedar libres del pecado y la muerte y conseguir la vida eterna.—Juan 3:16.
La cena del Señor cumple un propósito especial para los seguidores ungidos de los pasos de Jesucristo con quienes él ha hecho un pacto para un reino celestial. (Luc. 22:28-30) Al participar del pan sin levadura y del vino tinto fermentado indican su unicidad con su Cabeza y su determinación de continuar fieles. Como hizo notar el apóstol Pablo: “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es una participación de la sangre del Cristo? El pan que partimos, ¿no es una participación del cuerpo del Cristo?”—1 Cor. 10:16.
Aunque la cena del Señor originalmente se instituyó para provecho de estos que participan del pan y del vino y a los que se conoce como un “rebaño pequeño,” hoy ellos de ninguna manera son los únicos bienvenidos. (Luc. 12:32) De hecho, el año pasado más de 3.225.000 personas estuvieron presentes en las más de 26.500 congregaciones que se reunieron en todo el mundo para celebrar la cena del Señor. Sin embargo, menos de 10.550 de todos estos asistentes profesaron ser del “rebaño pequeño” con esperanzas celestiales y lo indicaron participando del pan y el vino.
Los testigos cristianos de Jehová que no afirman ser del “rebaño pequeño” esperan con deleite, no la vida en el reino celestial, sino la vida eterna en una Tierra paradisíaca, cuando la voluntad de Dios se haga en la Tierra como se hace en el cielo. (Mat. 6:10; Rev. 21:4) Jesús los llama sus “otras ovejas,” que hoy componen una “grande muchedumbre” de todas las naciones. Éstos asisten a la cena del Señor como observadores debido a su aprecio de lo que Jehová y Jesucristo han hecho por ellos.—Juan 10:16; Rev. 7:9-17.
Pero los testigos de Jehová, ya sea con expectativas celestiales o terrestres, no son los únicos bienvenidos a este memorial de la muerte de Cristo. De hecho, con aproximadamente 1.350.000 Testigos activos en todo el mundo y una asistencia de más de 3.225.000 personas al memorial el año pasado, ¡se puede ver que hubo más visitantes presentes que Testigos mismos! Todos los amadores de la verdad y la justicia son bienvenidos así como todos los que están “conscientes de su necesidad espiritual.”—Mat. 5:3.
¿Por qué debería usted querer asistir? ¿Qué probabilidad hay de que saque provecho? El mismísimo hecho de que Jesucristo mandó que sus seguidores se reunieran para observar este memorial de su muerte debería hacer que usted quisiera asistir. Se cantarán de todo corazón hermosos cánticos cristianos especialmente apropiados a la ocasión. También habrá una serie de oraciones fervorosas, oraciones de agradecimiento, por cristianos maduros. Y especialmente se pronunciará un discurso esclarecedor sobre el significado de la cena del Señor. En éste se describirá la fiel manera en que Jesús procedió mientras estuvo en la Tierra: siendo obediente hasta la muerte ignominiosa y dolorosa en el madero de tormento. Por esta razón su Padre celestial lo resucitó y lo ensalzó elevadamente, de modo que ahora puede administrar los beneficios de su sacrificio a toda la humanidad.—Fili. 2:5-11.
Puesto que ésta será una ocasión gozosa y significativa, de seguro usted sacará provecho al asistir a ella. Aumentará su entendimiento y aprecio de la bondad y amor de Jehová Dios y Jesucristo. Y sin duda usted logrará ver con mayor claridad que nunca antes exactamente lo que significa ser un cristiano verdadero, un seguidor genuino de Jesucristo.—1 Ped. 2:21.
Por eso deseamos que usted considere esta invitación como su invitación personal para asistir a la cena del Señor con los testigos cristianos de Jehová en uno de sus Salones del Reino. Usted estará en compañía de un grupo grande de cristianos amigables que le extenderán a usted una calurosa bienvenida. Como visitante no se le pedirá que diga nada durante la reunión, ni se pasará ningún platillo de colecta enfrente de usted. Los testigos cristianos de Jehová prestan atención a las palabras de Jesús: “Recibieron gratis, den gratis,” y han llegado a la comprensión de que “hay más felicidad en dar que la que hay en recibir.” Si usted no conoce la ubicación del Salón del Reino más cercano a donde usted vive, pregúntele a cualquier testigo de Jehová que usted conozca o escriba a los publicadores de La Atalaya. (Vea la contracubierta para la dirección.)—Mat. 10:8; Hech. 20:35.