Nota
a Los expertos afirman que muchos niños que han sufrido abusos envían señales no verbales. Por ejemplo, el menor que experimenta una regresión en su comportamiento —como volver a orinarse en la cama, pegarse en exceso a los padres o tener miedo de quedarse a solas— quizás esté enviando señales de que algo malo le está pasando. Desde luego, estos síntomas no son una prueba concluyente de abuso. Por eso, sondee calmadamente a su hijo para saber qué le afecta y así poder consolarlo, tranquilizarlo y protegerlo.