Ayude a su estudiante a hacerse publicador
Desde el momento en que empiece a dar clases de la Biblia a alguien, anímelo a hablar de lo que está aprendiendo con familiares, amigos, compañeros de trabajo y otras personas en un marco informal. Tal estímulo constituye una parte importante de la instrucción que se imparte a los nuevos para que sean seguidores de Jesucristo y ministros de las buenas nuevas (Mat. 9:9; Luc. 6:40). Cuando el estudiante progrese en sentido espiritual y adquiera habilidad en la predicación informal, seguramente expresará su deseo de participar en el ministerio público junto con la congregación.
REQUISITOS
Antes de que invitemos a una persona a acompañarnos por primera vez en el ministerio del campo y le sugiramos que entregue un informe de su servicio, deberá cumplir ciertos requisitos. Cuando alguien sale a predicar con nosotros, se identifica públicamente con la congregación del pueblo de Jehová, así que se entiende que ya ha amoldado su vida a las justas normas divinas y puede ser publicador no bautizado de la congregación.
Al analizar con alguien los principios bíblicos durante el estudio, muy probablemente usted se dará cuenta de cuáles son sus circunstancias. Quizás observe que vive de acuerdo con lo que ha aprendido de su estudio de la Biblia. Pero, antes de invitarlo a que lo acompañe en el servicio del campo y dé testimonio público, los ancianos querrán conversar con él y con usted sobre algunos aspectos de la vida del estudiante.
El superintendente presidente se encargará de que dos ancianos (uno de ellos miembro del Comité de Servicio de la Congregación) se reúnan con usted y el estudiante de la Biblia para tratar los siguientes puntos:
● Al expresarse, ¿muestra la persona que cree que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios? (2 Tim. 3:16.)
● ¿Conoce y cree las enseñanzas básicas de las Escrituras, de modo que cuando le hagan preguntas podrá basar sus respuestas en la Biblia y no en las doctrinas religiosas falsas o en sus propias ideas? (Mat. 7:21-23; 2 Tim. 2:15.)
● ¿Está obedeciendo el mandato bíblico de relacionarse con el pueblo de Jehová en las reuniones de congregación si su salud y otras circunstancias se lo permiten? (Sal. 122:1; Heb. 10:24, 25.)
● ¿Sabe lo que enseña la Biblia sobre la fornicación, el adulterio, la poligamia y la homosexualidad, y vive según dichas enseñanzas? Si la persona vive con alguien del otro sexo, ¿están legítimamente casados? (Mat. 19:9; 1 Cor. 6:9, 10; 1 Tim. 3:2, 12; Heb. 13:4.)
● ¿Respeta la prohibición bíblica de emborracharse? (Efe. 5:18; 1 Ped. 4:3, 4.) ¿Se abstiene de consumir sin fines médicos cualquier sustancia, natural o sintética, que cree adicción o produzca alteraciones mentales? (2 Cor. 7:1.)
● ¿Capta la importancia de evitar las malas compañías? (1 Cor. 15:33.)
● ¿Se ha desvinculado por completo de toda organización religiosa falsa a la que tal vez perteneciera y ha dejado de asistir a sus reuniones y de apoyar sus actividades o participar en ellas? (2 Cor. 6:14-18; Apoc. 18:4.)
● ¿Se mantiene completamente neutral en los asuntos políticos del mundo? (Juan 6:15; 15:19; Sant. 1:27.)
● ¿Cree lo que dice la Biblia en Isaías 2:4 sobre los asuntos de las naciones y vive de acuerdo con ello?
● ¿Desea realmente ser testigo de Jehová? (Sal. 110:3.)