BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
Watchtower
BIBLIOTECA EN LÍNEA
español
  • BIBLIA
  • PUBLICACIONES
  • REUNIONES
  • g93 22/11 págs. 18-19
  • El divertido jabalí verrugoso

No hay ningún video disponible para este elemento seleccionado.

Lo sentimos, hubo un error al cargar el video.

  • El divertido jabalí verrugoso
  • ¡Despertad! 1993
  • Información relacionada
  • De safari en Ghana
    ¡Despertad! 2001
  • Mi safari africano: Estaban allí para mí... ¿Estarán también para mis hijos?
    ¡Despertad! 1987
  • La morsa y el tráfico de drogas
    ¡Despertad! 1990
  • Gigantes de los bosques africanos
    ¡Despertad! 1977
Ver más
¡Despertad! 1993
g93 22/11 págs. 18-19

El divertido jabalí verrugoso

CONTEMPLAR a una familia de jabalíes verrugosos corriendo al trote constituye una de las escenas más graciosas de la sabana africana. Se les puede ver con la delgada y empenachada cola enhiesta como si fuese una pequeña antena de radio marchando a un trote rápido y majestuoso, característico de ellos. No obstante, es obvio que su intención no es la de hacer reír a los observadores. Según el libro Maberly’s Mammals of Southern Africa, “es probable que este hábito les ayude a verse unos a otros cuando huyen por lugares de hierba alta, particularmente en el caso de las crías, cuya visión es muy limitada”.

Aún más jocosa es la manera que tienen de entrar en su “casa”, en especial si lo hacen a gran velocidad. Para los jabalíes verrugosos, su “casa” puede ser la madriguera agrandada de un cerdo hormiguero o de un puerco espín, y entran en ella de un modo muy curioso. Los lechoncillos, que todavía no han aprendido los modales propios de su especie, se precipitan de cabeza en la guarida como cualquier otro animal que se precie. Pero sus padres, no. A toda velocidad, y con extraordinaria precisión, dan media vuelta ante la entrada de la guarida y se meten apresuradamente de espaldas en los seguros confines de su hogar. No hacen esta pequeña maniobra solo para divertir a quien los observe, sino que de esa forma cuentan con la indiscutible ventaja de dar la cara a su predador y rechazar con sus mortíferos colmillos cualquier posible ataque.

Claro que esta precipitada marcha atrás puede presentar a veces complicaciones inesperadas. El problema radica en que los jabalíes verrugosos no son los únicos ocupantes de estas polvorientas guaridas subterráneas. Hienas, tejones abejeros, chacales y puerco espines también pueden buscar refugio en las mismas madrigueras. “Si ya están ocupadas, pueden tener de vez en cuando desagradables encuentros —comenta la revista Custos—. Se ha visto algunas veces a jabalíes verrugosos con púas de [puerco espín] clavadas en su parte posterior.” Hay que admitir que esto no debe ser muy divertido para el desventurado animal.

Los siniestros colmillos le dan la apariencia de ser un agresivo predador en busca de caza. Pero no es así. Se le ha calificado de “animal generalmente inofensivo”. Además, es herbívoro y, por si fuera poco, muy selectivo. Se alimenta casi exclusivamente de hierbas cortas —toma solo las puntas más tiernas de sus vástagos—, y evita las malezas, las hierbas largas y otras plantas. ¡Vaya jabalí más remilgado! Además, está dispuesto a explorar hasta los lugares menos atrayentes para encontrar su comida. Y cuando se abre paso con el hocico a través de matorrales espinosos en busca de sabrosas hierbas tiernas que puedan crecer en su base, los colmillos le protegen la cara.

Durante las horas más calurosas del día, los jabalíes verrugosos suelen estar en “casa”, una guarida de cerdo hormiguero abandonada que han agrandado con sus colmillos. Si no están descansando, puede que estén revolcándose y bebiendo en algún bañadero cercano. Cuando llega la hora de comer, se les puede ver trotando por las praderas. (No galopan a menos que se vean obligados a hacerlo.) Todos —desde los adultos hasta los más jóvenes— se mueven con gran dignidad y llevan la delgada cola en posición enhiesta, totalmente vertical.

Los jabalíes verrugosos no son los miembros más agraciados de la familia de los cerdos. No obstante, el nombre es muy oportuno, pues alude a las prominentes “verrugas” que presentan en su oblonga cara. En realidad, no son verdaderas verrugas, sino unas protuberancias de piel gruesa que pueden resultar muy útiles cuando excavan y se alimentan, pues les protegen los ojos; también son prácticas cuando los machos combaten, pues actúan como escudos ante los cortantes colmillos de su adversario.

Tras estas jocosas caras se esconden feroces luchadores. Las madres cuidan y protegen solícitamente a sus crías. Y otros miembros adultos de la piara también protegen a los lechones, aunque ello suponga arriesgar su propia vida. Por ejemplo, si un guepardo intenta llevarse a una cría, cualquier adulto lo embestirá. Por lo general, el guepardo saldrá huyendo con solo ver a este enfurecido jabalí de afilados colmillos embistiéndolo. Mientras tanto, las crías huirán, tratando de refugiarse bajo el vientre de la madre. Por supuesto, si la amenaza es más seria, como cuando ventean la presencia de un león o un leopardo, los jabalíes verrugosos optarán sensatamente por retirarse, pero, eso sí, siempre con la cola bien levantada. Además, en la marcha, los adultos van en la retaguardia, dejando que las crías lleguen al refugio primero.

En la revista Custos, el Dr. Darryl Mason hace la siguiente observación: “Los jabalíes verrugosos adultos pueden llegar a ser terribles adversarios de guepardos, leopardos y hienas”. Se observó a una jabalina verrugosa defender a una de sus crías de un enorme leopardo macho, al que embistió valerosamente y persiguió por 30 metros hasta que este se refugió a toda prisa en un árbol. En otra ocasión se vio a dos jabalíes verrugosos mantener a distancia a una manada de dieciséis licaones.

¡Qué fascinante es observar el comportamiento de este jocoso y, a la vez, terrible, habitante de la sabana africana!

    Publicaciones en español (1950-2025)
    Cerrar sesión
    Iniciar sesión
    • español
    • Compartir
    • Configuración
    • Copyright © 2025 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
    • Condiciones de uso
    • Política de privacidad
    • Configuración de privacidad
    • JW.ORG
    • Iniciar sesión
    Compartir