¿Por qué no amamanta a su bebé?
COMO madre de cuatro hijos, he descubierto que el amamantar a un niño logra más que solo suministrarle alimento. Ayuda a forjar una relación amorosa de cálido afecto entre madre e hijo. Un bebé necesita que su madre lo tenga cerca, necesita sentir la textura de su piel, oír el rítmico golpeteo de su corazón y que ella le hable suavemente. ¡Qué mejor modo se ha provisto que éste de que una madre tenga a su bebé contra su pecho y lo amamante!
Sin embargo, hoy, en muchos lugares, se ha hecho raro ver a una madre amamantar a su niño. ¿Por qué será que tan pocas mujeres modernas escogen este modo de alimentar a sus hijos? ¿Y por qué será que tantas madres que comienzan a amamantar a sus bebés fracasan? He meditado profundamente sobre esas preguntas. Tal vez lo que he aprendido por medio de la experiencia y la investigación le sea útil a usted, especialmente si es una madre que duda que pueda amamantar a su bebé.
¿Tengo leche suficiente?
Esta era una pregunta que yo me hacía. Me preocupaba, porque no comprendía que los bebés lloran por otras razones además de tener hambre. A veces los bebés lloran porque están mojados, o porque tienen gases. O, a menudo todo lo que necesitan es que se les abrace con ternura. Ese afecto puede ser tan importante para ellos como el alimento.
En realidad, no hay por qué temer que usted no tendrá suficiente leche. ¿Por qué? Porque la producción de la leche funciona según la ley de la oferta y la demanda. Así es que mientras más mame el bebé, más leche serán estimulados a proveer los pechos. Aun si tiene mellizos, sus pechos serán provocados por el estímulo de la succión a proveer suficiente leche para ambos bebés. Éste realmente es un maravilloso sistema diseñado por un Creador sapientísimo en que el suministro satisface la demanda.
Un modo de saber si su bebé está obteniendo suficiente de comer es por medio de sus pañales frecuentemente mojados. ¡Algo debe estar entrando en él para mojar todos esos pañales! Además, si su bebé se siente feliz la mayor parte del tiempo y está aumentando en peso de un modo razonable, está obteniendo suficiente de comer. Si como promedio aumenta medio kilo por mes, o entre cien y doscientos gramos por semana, es suficiente.
Quizás habrá oído decir que a un bebé hay que darle el pecho según un horario regular, digamos cada tres horas. Creyendo esto, traté de alimentar a mi primer hijo según el reloj, más bien que según su estomaguito hambriento. Si se despertaba y quería comer antes de la hora fija, me alteraba y me ponía nerviosa. No podía comprender por qué no sabía él que todavía no era hora de comer.
Sin embargo, para cuando llegó nuestro cuarto bebé había decidido que, en cuanto a lo que tenía que ver con horarios de alimentación, no habría tal cosa como un reloj. ¡Qué sorpresa fue hallar que tenía un bebé satisfecho, y tranquilidad para mí! Pruébelo, y vea si no resulta así para usted.
Por otra parte, si tiene un bebé dormilón, pudiera ser necesario despertarlo para alimentarlo. No es raro que un bebé duerma cinco horas o más a la vez, esperemos que sea de noche. Pero si duerme tanto tiempo más de una vez al día, es aconsejable despertarlo, quizás alimentándolo a intervalos de tres horas. Probablemente antes de mucho tiempo usted hallará que él ha establecido su propio horario.
Se requiere determinación
Puesto que en estos días tan pocas madres dan el pecho, son pocos los médicos que han tenido mucha experiencia con este método de alimentación. Por supuesto, los médicos saben que la leche humana es un mejor alimento para los bebés que la leche de vaca. La literatura médica pone esto muy en claro. Pero puesto que el alimentar con biberón se ha hecho tan popular, puede que el médico la desanime a usted de dar a mamar simplemente porque él no está familiarizado con el método. ¿Entonces qué?
Hay otros médicos. Hable con las mujeres que han amamantado a sus bebés y pregúnteles a qué médico fueron, y si realmente las apoyó en su deseo de amamantar. Si lo hizo, vaya y hable con él, diciéndole de su deseo de amamantar. Haga esto antes que nazca su bebé.
Si su bebé va a nacer en un hospital, es importante que usted ponga muy en claro que está determinada a amamantar a su bebé. ¿Por qué? Porque, como dice el Dr. Jean Mayer, profesor de nutrición en la Universidad de Harvard: “En los hospitales dominados por varones, oficialmente se desanima el amamantar. A no ser que la nueva madre haya dado a entender claramente su deseo de amamantar, se le da una inyección de estrógeno antes que siquiera se recupere de la anestesia para que se le ‘acabe la leche.’” Pero aunque le hayan dado esas inyecciones, el amamantar puede restablecer una buena provisión de leche.
A su petición, algunos hospitales permitirán que su bebé permanezca con usted durante su estadía en el hospital. Si el hospital no tiene este arreglo, pida que le traigan su bebé por lo menos cada tres horas o cada vez que tenga hambre. Por supuesto, esto significa que también le traerán su bebé de noche para que lo alimente. Pida que no le den ninguna alimentación suplementaria por biberón en la sala para los niños en el hospital, puesto que esto disminuirá su apetito y, por lo tanto, estorbará la producción de leche.
Algunos médicos han estado permitiendo que sus pacientes amamanten a sus bebés recién nacidos en la misma mesa de parto. Esta es una práctica que se recomienda, puesto que la succión del recién nacido estimula la producción de leche. Pero sirve para otro propósito... estimula la contracción del útero materno y puede ayudar a reducir la hemorragia.
Si se desarrolla un problema médico con relación a su lactancia, asegúrese de que el médico comprende su deseo profundo de continuar amamantando. Haga alguna investigación por su propia cuenta acerca del problema. Esto le mostrará al médico que usted tiene suficiente interés en amamantar como para aprender a hacer frente a los obstáculos que pueden surgir. Si por alguna razón médica el facultativo insiste en que usted deje de dar el pecho, sugiera que lo interrumpa solo temporalmente. Entonces, para mantener su producción de leche, bombee leche de su pecho mientras el bebé no esté mamando. Más tarde, cuando la situación haya mejorado, podrá continuar amamantando.
Su determinación de tener buen éxito en amamantar tiene recompensas. Por ejemplo, las madres que dan el pecho muestran menos casos de cáncer de pecho. Además, si usted es una persona nerviosa, el sentarse periódicamente durante el día para dar el pecho, puede ayudarla a descansar. El dar el pecho hace que su cuerpo produzca hormonas que tienen un efecto calmante. Además, en vista de estos tiempos peligrosos en que las calamidades amenazan, pregúntese: “¿Podría mi hijo sobrevivir tiempos difíciles con raciones de emergencia sin la leche de pecho?”
Una palabra a los esposos. Puesto que su opinión en cuanto a cómo se va a alimentar a su bebé probablemente significa más para su esposa que lo que piense cualquier otra persona, bríndele todo el apoyo que pueda en su esfuerzo por dar el pecho.
Algunas mujeres han tenido dificultades con las pezones doloridos, particularmente las mujeres pelirrojas y las de tez blanca, y esto ha hecho que abandonen el amamantar. Sin embargo, un programa de acondicionamiento iniciado antes que nazca el bebé puede evitar este problema.
Primero, se sugiere que se use rara vez el jabón en los pezones, si es que se usa, puesto que tiende a secar la piel, que entonces es más susceptible de partirse. Para mantener los pezones flexibles, suaves, se recomienda un programa diario de tirar de ellos bastante firmemente varias veces, pero no tanto que duela. Haga este ejercicio una o dos veces por día. Después, es bueno usar algún lubricante aceitoso, como la lanolina, sobre sus pezones.
Para abrir los conductos lactíferos y así reducir la acumulación en los pechos, que a veces sucede después del parto, se recomienda que, aproximadamente seis semanas antes que nazca su bebé, comience a probar a extraer a mano algo del calostro de sus pechos. El calostro es el fluido amarillento que está presente antes que llegue su verdadera leche.
Para extraer el calostro, cubra su pecho con la mano. Coloque su pulgar arriba del pecho y el dedo anular debajo del pecho en la orilla de la parte oscura. Entonces apriete delicadamente el pulgar y el dedo, teniendo cuidado de no deslizar su dedo y pulgar hacia el pezón. Pase su dedo y pulgar alrededor de la zona del pezón varias veces para llegar a todos los conductos lactíferos y así ayudar a abrirlos. Al principio quizás solo pueda extraer una diminuta gota, si es que puede, pero no se preocupe. No tiene ningún efecto sobre la cantidad de leche que tendrá.
Si tiene pezones doloridos después que nace el bebé, no se desespere. Hallé que el exponer los pezones al aire tanto como sea posible es provechoso. Así es que después que termine de amamantar, asegúrese de que sus pechos tengan tiempo de secarse antes de cubrirlos. Descubrí que la vitamina E aplicada a la zona sensible dio muy buenos resultados, mientras que otros recomiendan lanolina o un ungüento con vitaminas A y D.
Si sus pezones están sensibles, quizás piense que el amamantar con menos frecuencia ayudará. Pero por lo general lo contrario es cierto. Amamante con más frecuencia, digamos, cada dos o dos horas y media. Esto mantendrá los pechos confortablemente vacíos. Además, el bebé no chupará tan vorazmente debido al hambre, lo que puede irritar los pezones. También, será bueno limitar la alimentación a diez minutos en cada pecho mientras los pezones estén sensibles.
Manteniendo la producción de leche
Para mantener su producción de leche es importante amamantar a su bebé en ambos pechos cada vez que lo alimenta. Si la última vez acabó por amamantarlo con su pecho izquierdo, entonces la próxima vez comience con su pecho izquierdo. Después que él ha vaciado ese pecho cámbielo al derecho. En la próxima alimentación comience con el pecho derecho. Yo usaba un pequeño imperdible para recordar con cuál pecho tenía que comenzar la próxima vez. Sencillamente préndalo a su ropa interior.
Quizás cuando su bebé tenga unas seis semanas de edad, y luego de nuevo cuando tenga unos tres meses, note que se pone impaciente y quiere mamar con más frecuencia. Esto solo significa que está creciendo y éste es su modo de aumentar su provisión de leche. Déle el pecho cuando él quiera mamar, y verá que en un día o dos volverá a su horario acostumbrado.
Cuándo empezar a alimentar con sólidos
Se recomienda no apresurarse en iniciar a su bebé con alimentos sólidos. Su leche es todo lo que necesita por los primeros pocos meses de vida. Ni siquiera necesita agua, puesto que la leche que recibe satisface su necesidad de líquidos.
Por lo general su bebé le hará saber cuándo es tiempo de comenzar a alimentarlo con sólidos. Hará esto por medio de aumentar repentinamente su demanda de alimento. Si usted ha tratado de aumentar la cantidad de veces que le da el pecho por un período de aproximadamente cinco días y esto no satisface su voraz apetito, entonces el bebé le está diciendo que está listo para el alimento sólido. Empiece los sólidos uno a la vez, y lentamente. De este modo si desarrolla un salpullido, o cualquier reacción alérgica, usted podrá saber cuál alimento es el culpable.
Yo comencé a alimentar con sólidos a nuestro hijo menor a la edad de cinco meses. Hasta ese tiempo solo recibió mi leche, y verdad que creció. Cuando comencé a darle sólidos vi que podía sentarse y hacerse cargo de la nueva situación mucho mejor que bebés más jóvenes. Y también descubrí, como una sorprendente consecuencia secundaria, que habíamos ahorrado una buena suma de dinero, puesto que no habíamos comprado ningún alimento para bebés durante esos meses. ¡Tampoco habíamos comprado ningún preparado o biberón! A los cinco meses sencillamente comencé a separar comida de nuestra mesa, y la molí lo suficiente para que el bebé la asimilara.
¿Por cuánto tiempo dar el pecho?
¿Significa esto que cuando usted comienza a alimentar a su bebé con sólidos debería dejar de amamantarlo? ¡De ningún modo! Usted sencillamente suplementa la dieta de leche de su bebé con alimento sólido. Así es que ¿cuándo debería uno dejar de amamantar?
Las madres israelitas amamantaban a sus hijos por dos años y medio y hasta por tres años o más. La Biblia revela que Sara, la envejecida esposa de Abrahán, no destetó a su hijo Isaac sino hasta que tuvo cinco años. Se informa que otras mujeres han amamantado por más tiempo. En Saturday Review of the Sciences para mayo de 1973 se declara:
“Los indios de la antigüedad creían que mientras más tiempo recibía leche de pecho el niño, más tiempo viviría. Por lo tanto, no era raro que los niños fueran amamantados hasta la edad de ocho o nueve años. Hace solo cuarenta años, las madres chinas y japonesas amamantaban a sus hijos tanto como 5 y 6 años.”
Ahora quizás esté pensando usted: “¿Quién quiere amamantar por tanto tiempo? La gente se preguntaría qué me pasa.” Es cierto, vivimos en tiempos diferentes. Pero quizás nos podríamos preguntar si nosotras y nuestros bebés no nos beneficiaríamos de amamantar por más tiempo del que la sociedad actual dicta que deberíamos hacerlo. No es extraño en estos días ver a un niño que ya hace pinos andar con biberón en mano, entonces, ¿por qué es tan extraño el continuar amamantando, digamos, por lo menos por un año o más? En el libro Touching, Ashley Montagu declara:
“Varios investigadores han demostrado que el amamantar durante el primer año de vida tiene ventaja en el desarrollo posterior y entrado a la vida adulta. La evidencia indica que se debería amamantar al infante por lo menos por doce meses, y terminarlo solo cuando el infante esté listo para ello, por pasos graduales en los cuales los alimentos sólidos, que se pueden iniciar a los seis meses, empiezan a servir como sustitutos del pecho. Por lo general la madre percibirá cuándo el bebé está listo para el destete.”
Yo he estado amamantando a nuestro bebé menor aunque ya ha entrado en la edad de hacer pinitos, y he visto que poco a poco está dejando los rasgos de bebé y se está convirtiendo en muchachito.
No hay duda acerca de ello, siempre recordaré este tiempo en mi vida y agradeceré a mi Creador, Jehová Dios, por este don que le concede a las madres que amamantan... esta hermosa relación que he tenido con mis hijos.—Contribuido.