El misterio de las enfermedades mentales
Irene no tiene idea alguna de qué anduvo mal. “Yo tenía 30 años de edad —recuerda ella—, y era una madre que trabajaba y criaba a dos niños. Sí, tenía algunos problemas. Pero nada fuera de lo común”, es decir, hasta que aparecieron los primeros síntomas de su enfermedad.
“Cierto día me acerqué a una persona que me era completamente desconocida e insistí en que ella era mi hermana fallecida. Yo estaba segura de que tenía el mismo aspecto y la misma voz que mi hermana. Este incidente fue mi primera separación de la realidad.
”Algún tiempo después, de regreso a casa después de haber ido al salón de belleza comencé a llorar. ¡Estaba segura de que mi esposo me había abandonado y se había llevado a los niños! Pero llegué a la casa, y allí estaban todavía. Mi esposo percibió que algo andaba mal y me llevó a la casa de una de mis hermanas. No obstante, ¡yo estaba convencida de que ella quería matarme! Él entonces decidió ingresarme en un hospital.”
Así comenzó la odisea de Irene con la hospitalización, el sicoanálisis, los tratamientos por electrochoques y los medicamentos... todo en busca del remedio de la misteriosa enfermedad que trastornó su vida.
LAS enfermedades mentales causan muchos sufrimientos a los seres humanos. El Instituto Nacional Norteamericano de la Salud Mental alega que aproximadamente uno de cada cinco adultos en los Estados Unidos padece de algún trastorno mental. “La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa un cálculo aproximado de 40.000.000 de casos de enfermedades mentales que no están recibiendo tratamiento en las regiones del mundo en vías de desarrollo; quizás 200.000.000 de personas padezcan de trastornos menos severos.” (Third World Challenge to Psychiatry [El Tercer Mundo ante la siquiatría].)
Sin embargo, meros números no pueden medir el dolor ocasionado por las enfermedades mentales. “¿Puede usted imaginarse lo que uno siente cuando está en un consultorio médico con un hijo que dedicó la mayor parte de su vida a servir a otros y saber que ya no es la misma persona?”, pregunta la madre de un enfermo mental. Las enfermedades mentales con frecuencia son también causa de vergüenza, enfermedades que son el blanco de lenguaje despreciativo (chiflado, loco). A menudo los amigos y parientes entienden de estas enfermedades poco más de lo que se entendía en los tiempos medievales, cuando se creía que los dementes estaban ‘poseídos por el Diablo’.
No obstante, las enfermedades mentales han comenzado a revelar su misterio. Descubrimientos recientes han proporcionado un nuevo entendimiento de tales enfermedades. En la actualidad hay nuevos tratamientos que permiten que muchos anteriores enfermos mentales —como Irene— puedan llevar una vida normal y productiva. Los siguientes artículos enfocarán la atención tanto en los animadores descubrimientos como en la esperanza sincera de Irene de experimentar una curación permanente en el futuro cercano.