De nuestros lectores
Prematuros A través del tiempo he observado que la capacidad para leer y escuchar de mi hija de catorce años es deficiente. He intentado estimularla por medio de decirle cosas que deben haberle parecido crueles. Pero su artículo (“Nacen antes de tiempo, nacen pequeños”, 22 de febrero de 1989) me hizo recordar que mi hija también fue prematura y me ayudó a darme cuenta de que debo tener presente esta circunstancia cuando trato con ella.
A. I., Japón
Muchísimas gracias por su delicadeza y equilibrio al abordar este tema. Sus artículos hicieron que se me saltaran las lágrimas. En especial me agradó su explicación de que estos pequeños seres humanos tienen sentimientos y de que el cuidado amoroso de su madre y demás familiares puede contribuir en gran manera a su bienestar.
J. J., Estados Unidos
Murciélagos Me gustó su artículo sobre los murciélagos (22 de enero de 1989). La verdad es que aplacé su lectura porque solo pensar en ellos hacía que me estremeciera, pero ahora, después de leer el artículo, he conseguido conocerlos mejor. En las fotografías parecían animales mansos e inocentes, e incluso pude ver algo gracioso en sus caritas. La creación de Jehová es verdaderamente maravillosa.
C. S., Estados Unidos
Perdido por más de veinte años La experiencia del tío Jimmy me animó mucho (8 de diciembre de 1988). Aunque tengo leucemia, puedo llevar una vida bastante activa. No obstante, de vez en cuando me deprimo, y durante un tiempo me autocompadezco y digo: “¡Ay de mí!”. Pero ahora puedo reflexionar en cómo la fe del tío Jimmy le ayudó a superar sus momentos difíciles y penosos. Nunca lo olvidaré.
J. B., Estados Unidos
A mi hija de ocho años le conmovió tanto la experiencia del tío Jimmy que tuvo que sentarse y escribirle una carta. (En realidad, si por ella hubiera sido, nos hubiéramos subido todos al automóvil y nos hubiéramos ido a Estados Unidos a visitarlo.) En la carta le dijo: “Es muy animador leer que cuando trataron de impedirle que sirviera a Jehová, siguió adelante. Tengo ocho años y espero poder llegar a ser tan fuerte como usted en la [fe cristiana]”.
J. R., Canadá
Soledad Una compañera de escuela me dijo: “Las chicas de mi clase son frías y ninguna quiere ser mi amiga”. Al día siguiente le llevé el artículo “¿Cómo hacer que se disipe mi sentimiento de soledad?”, que apareció en la revista ¡Despertad! del 8 de agosto de 1987. En realidad, no esperaba que lo leyese, pero al día siguiente me dijo: “Lo leí tan pronto como llegué a casa. ¿Tienes más?”. Le di otros artículos de la serie “Los jóvenes preguntan...” que pensé que le interesarían. Unos días después me dijo muy animada: “Puse en práctica lo que sugería la revista y he hecho muchas amistades”. Gracias a esto, ahora estudiamos la Biblia juntas.
M. S., Japón
Atracción hacia alguien del mismo sexo Soy una muchacha de diecisiete años, y hace mucho tiempo que vengo preguntándome qué me pasa. Cuando leí el artículo de “Los jóvenes preguntan...” que trataba este tema (8 de abril de 1989), me sentí enormemente aliviada. También fue un alivio saber que otros sienten lo mismo que yo y que con el tiempo podré superarlo. ¡Muchísimas gracias!
M. R., Estados Unidos