“El mayor regalo”
A LOS padres que hacen todo lo posible por criar a sus hijos de forma que lleguen a ser personas de provecho y temerosas de Dios les complace mucho cuando estos expresan agradecimiento por sus esfuerzos, y en especial en estos “últimos días” cuando una de las señales que identifican los tiempos en que vivimos es la tan extendida ‘desobediencia a los padres’. (2 Timoteo 3:1, 2.)
Nancy —una joven de quince años que cursa estudios secundarios— se crió con sus padres, testigos de Jehová. Un día su profesora de inglés asignó a la clase una redacción sobre cuál había sido el mayor regalo que jamás les habían hecho. Leamos una traducción al español de la redacción que Nancy presentó con el título “El mayor regalo”:
“Hay muchas clases de regalos, y también de personas que los ofrecen. Algunos regalos adoptan la forma de amor, amigos y talentos, mientras que otros, como el odio y la pobreza, nadie quiere recibirlos. En cuanto a las personas que ofrecen regalos, unas están motivadas por el egoísmo y otras los dan de corazón. En mi caso, el mayor regalo que jamás he recibido es el que me hizo mi padre: me dio a conocer a Dios.
”Este regalo me durará toda la vida, no como otros que, una vez gastados, se desechan. Las cosas que he aprendido inspirarán toda mi vida e influirán en todo lo que haga. Mi estudio sobre el Dios de la Biblia me ha ayudado a conocerle personalmente como un amigo a quien admirar y respetar.
”Hasta la muerte de mi padre este mismo año, siempre recurría a él cuando necesitaba dirección. Y yo no era la única, otros también lo hacían. Muchas veces ni siquiera veía a mi padre cuando regresaba del trabajo, pues estaba ocupado visitando y ayudando a personas hospitalizadas. Ahora me doy cuenta de lo generoso que era con su tiempo. Aunque ya no lo tengo a mi lado para darme la ayuda y la guía que necesito, puedo contar con mi Padre celestial para todo lo que necesite durante mi vida.
”Es un regalo que aprecio mucho, y doy gracias a Dios por haberme dado un padre tan firme y fiel. Su ejemplo tendrá en mí un efecto duradero. Espero que al ir haciéndome mayor pueda demostrar mi agradecimiento y seguir el ejemplo que él me dio.
”El conocimiento de Dios es mi regalo más preciado, y siempre lo será. Doy gracias tanto a mi padre como a mi madre por este regalo. Siempre tendré presente el magnífico ejemplo de fidelidad que me han dado.”
La profesora dijo que esta redacción la había conmovido mucho, y le gustó tanto que la leyó a la clase. Nancy recibió la máxima calificación, tanto por el contenido como por su gramática y puntuación.
La madre de Nancy también se sintió complacida por la redacción. Ella dijo: “Me gustó mucho. Al no saber siempre con exactitud cómo se sienten tus propios hijos, la redacción me ayudó a ver que Nancy está progresando y aceptando la situación lo mejor que puede”.