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¡Despertad! 1993
g93 8/3 págs. 6-8

Cómo evitar una violación

Eric era alto y bien parecido, y pertenecía a una familia rica. Lori tenía 19 años y había sido invitada junto con otra joven para ser las parejas de Eric y su amigo en una fiesta que se celebraría en casa de Eric. Cuando Lori llegó a la fiesta, se enteró de que la otra pareja no estaría presente. Poco después los demás invitados empezaron a marcharse.

Ella dijo: “Comencé a pensar: ‘Algo raro está pasando’, pero no le di más importancia”.

Cuando Eric se quedó a solas con Lori, la violó. Ella nunca denunció lo sucedido a la policía y después se mudó a casi 240 kilómetros de distancia para no ver a Eric de nuevo. Un año después, todavía tenía miedo de salir con un hombre.

EN VISTA de que el número de violaciones aumenta día a día, la mejor defensa de una mujer es reconocer el peligro y estar preparada. No es posible prever todas las situaciones que pueden conducir a una violación, pero algo que le puede ayudar a captar cualquier señal de peligro es conocer cómo piensan los violadores y cómo planean sus agresiones.a Un antiguo proverbio dice: “El prudente ve el peligro y lo evita; el imprudente sigue adelante y sufre el daño”. (Proverbios 27:12, Versión Popular.)

La mejor manera de evitar una situación que pueda conducir a una violación es evitar a los violadores. Usted debe saber ver en un hombre —aunque lo conozca bien— los comportamientos que pueden identificarlo como un violador en potencia. (Véase el recuadro de la página 7.) Algunos hombres utilizarán el estilo de vestir de una mujer o el que esta consienta en estar a solas con él como una excusa para violarla. Aunque la mujer no es culpable de que alguien tenga ideas tan pervertidas, sería prudente que supiera discernir cuándo un hombre piensa así.

Nunca se quede a solas con un hombre al que no conozca bien. (Y aunque lo conozca bien, actúe con discreción.) Un violador desconocido puede presentarse en su casa diciendo que va a reparar alguna avería. Compruebe siempre su identidad antes de dejarle entrar. El violador que conoce a su víctima trata de estar a solas con ella inventándose una excusa para que pase un momento por su casa o mintiendo al decir que habrá un grupo de personas en el lugar donde se han citado. No muerda el anzuelo.

Si quiere evitar problemas cuando salga con un hombre, vaya siempre en grupo o pida que alguien los acompañe. Trate de conocer bien a su pareja y establezca con firmeza las limitaciones en el grado de intimidad física que va a permitir, si acaso opta por permitir alguna. Piénselo bien antes de aceptar alguna bebida alcohólica. Si tiene la mente embotada, no podrá ver los peligros. (Compárese con Proverbios 23:29-35.) Confíe en sus instintos. Si la compañía de alguien la incomoda, no le brinde un margen de confianza. Márchese.

Como la mayoría de los violadores y de las víctimas de violación son jóvenes, es muy importante que los padres de adolescentes hablen con ellos sobre lo que pueden hacer para evitar una violación, mencionándoles situaciones específicas que pueden ser peligrosas.

Reaccione con prontitud

No es posible prever todas las situaciones que podrían conducir a una violación. Inesperadamente, pudiera hallarse a solas con un hombre más fuerte que usted y con intenciones de violarla. ¿Qué hará?

Reaccione con prontitud y no olvide que su objetivo es escapar. Como el violador suele tantear a su víctima antes de decidirse a atacar, es importante desbaratar sus planes lo más pronto posible para impedir que cobre confianza y actúe. Los especialistas en este campo proponen dos formas de reaccionar: oponer resistencia pasiva o resistencia activa. Puede probar primero con la resistencia pasiva y si esta falla, trate de oponer resistencia activa.

La resistencia pasiva puede incluir cualquier estrategia, desde ganar tiempo hablando con el presunto violador hasta fingir que tiene una enfermedad de transmisión sexual o vomitar encima del atacante. (Compárese con 1 Samuel 21:12, 13.) “Hay tantas tácticas como las que uno se pueda imaginar”, escribió Gerard Whittemore en su libro Street Wisdom for Women: A Handbook for Urban Survival (Manual de supervivencia urbana para la mujer).

Las tácticas pasivas —que abarcan todo menos luchar físicamente con el presunto violador— requieren pensar con calma y deberían utilizarse con el objetivo de distraer o apaciguar al atacante. Si observa que la táctica que emplea hace que su atacante se enoje más o se ponga más violento, pruebe otra. Pero mientras piensa, no se deje empujar hacia algún rincón más aislado. Y no olvide que una de las formas de resistencia pasiva más eficaces es gritar. (Compárese con Deuteronomio 22:23-27.)

Otra opción es rechazar la agresión de manera contundente. Dígale a su atacante en términos claros que no se someterá a sus deseos. Si el agresor es su pareja, trate de sobresaltarle con la táctica de calificar sus intentos de lo que son. Grite: “¡Esto es una violación! ¡Voy a llamar a la policía!”. Así puede hacer que su presunto violador lo piense bien antes de tratar de llegar más lejos.

Defiéndase

Si hablar no surte efecto, no tema pasar a la resistencia activa. Hacerlo no significa que correrá más peligro de que el agresor la hiera o la mate, como tampoco le garantizará que no lo haga someterse a sus deseos. Por esa razón la mayoría de los especialistas en la violación sexual aconsejan que la víctima luche contra el atacante.

A las mujeres les puede resultar difícil defenderse luchando porque durante toda su vida se las ha condicionado para que sean corteses, pasivas y sumisas aun cuando alguien las amenace con violencia física. Por consiguiente, usted debe decidir de antemano que opondrá resistencia, de manera que si sufre una agresión, no perderá tiempo valioso pensando qué hacer.

El que alguien la amenace o la presione tiene que ofenderla. Debe darse cuenta de que dicho ataque es premeditado y que el presunto violador cuenta con que usted se someterá. Enójese, pero no se asuste. “Su miedo es el arma más poderosa del atacante”, dijo la investigadora Linda Ledray. No se preocupe pensando que su reacción quizás sea algo exagerada o que parezca ridícula. “Mejor brusca que violada”, dijo cierta especialista. Las mujeres que han logrado impedir que las violen generalmente opusieron resistencia activa y probaron más de una táctica, incluidos mordiscos, patadas y gritos.

Y si le resulta totalmente imposible repeler la agresión, concéntrese en poder identificar a su atacante después. Trate de arañarle o rasgarle la ropa, pues de esa forma se le quedará entre las uñas algo de sangre o restos de tejido, que podrían ayudar a identificarlo. Pero llegado ese momento, quizás ya no le queden fuerzas para seguir luchando. En ese caso, “no se atormente pensando que ‘permitió’ que la violase —dijo Robin Warshaw en su obra I Never Called It Rape (Nunca lo califiqué de violación)—. Usted no tiene que sufrir heridas o perder la vida para ‘demostrar’ que la violaron”.

[Nota a pie de página]

a No hay dos situaciones iguales ni ningún consejo preventivo que sea infalible. Hasta los especialistas en este campo discrepan en cuanto al grado y la clase de resistencia que debe oponer la víctima durante un intento de violación.

[Fotografía en la página 7]

Las mujeres que han logrado impedir que las violen generalmente opusieron resistencia activa y probaron más de una táctica

[Recuadro en la página 7]

Retrato de un violador en potencia

□ Abusa emocionalmente de usted insultándola, pasando por alto sus opiniones o enfadándose cuando usted sugiere algo.

□ Trata de controlar diferentes partes de su vida, como su forma de vestir y los amigos que tiene. Cuando salen juntos, quiere tomar todas las decisiones, como dónde comerán o qué película irán a ver.

□ Se pone celoso sin ninguna razón.

□ Habla con desprecio de las mujeres en general.

□ Se emborracha o se droga y trata de que usted haga lo mismo.

□ La presiona para que se quede a solas con él o para que acceda a sus proposiciones sexuales.

□ No le permite compartir los gastos cuando salen juntos y se enfada si usted ofrece pagar.

□ Se percibe que es violento incluso en detalles pequeños, como al agarrarla o empujarla.

□ La intimida sentándose demasiado cerca, cerrándole el paso, tocándola cuando usted ha dicho que no lo haga o hablando como si la conociera mejor de lo que en realidad la conoce.

□ No puede asumir un fracaso sin enfadarse.

□ No la ve como a un igual.

□ Le gustan las armas y disfruta de tratar con crueldad a los animales, a los niños o a cualquier persona a la que pueda amedrentar.

Tomado de la obra I Never Called It Rape, de Robin Warshaw.

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