De nuestros lectores
Familias monoparentales Acabo de recibir la revista ¡Despertad! del 8 de octubre de 1995 y ya he leído la serie “Familias monoparentales: ¿pueden tener éxito?”. No saben cuánto les agradezco estos artículos. Han salido cuando más los necesitaba, pues desde hace siete años crío sola a mis hijos con gran dificultad. Tengo una hija quinceañera que pasa por una etapa problemática de marcada rebeldía. Además, mi situación laboral es bastante precaria. No obstante, estoy muy agradecida de pertenecer a una afectuosa congregación de testigos de Jehová que me brinda su apoyo. Cada vez que necesito que me ayuden con el automóvil o que me escuchen contar las penas para desahogarme, siempre puedo contar con los hermanos.
D. R., Estados Unidos
Cuido sola de mis hijos desde el año 1978. Dado que padezco de trastorno bipolar (psicosis maniacodepresiva), no he sido siempre una buena madre. De todos modos, siempre escucho las grabaciones de la revista. Este número ya lo he escuchado dos veces, y ahora mismo lo tengo puesto en el estéreo. Creo que si las revistas siguen publicando información tan estupenda, mi familia logrará salir adelante.
T. O., Estados Unidos
¿Es difícil complacer a Dios? Crío a mis hijos sola, así que cuando vi la portada del número del 8 de octubre de 1995 sobre las familias monoparentales, me eché a llorar. Sin embargo, leí primero el artículo “El punto de vista bíblico. ¿Son imposibles de alcanzar las normas de Dios?”. Fue todo un alivio para mí, una madre que por lo visto no logra desempeñar bien su papel. Aprendí que no soy un fracaso, que solo tengo que demostrar que Satanás es un mentiroso. ¡Gracias a Jehová por este extraordinario artículo!
R. N., Estados Unidos
Este artículo me llegó al corazón. Es asombroso que, a pesar de ser omnipotente, Jehová esté dispuesto a perdonarnos los errores. Este tema me ayudó a comprender que podemos ser felices si vivimos según los principios divinos, aunque a veces fallemos.
D. C., Estados Unidos
Ceguera de los ríos En fecha reciente, un organismo estatal distribuyó en mi aldea tabletas para prevenir la ceguera de los ríos. Poco después recibí el número del 8 de octubre de 1995, que incluía el reportaje “La ceguera de los ríos: la lucha contra la terrible plaga”. Se lo he enseñado a mis vecinos. Un funcionario del gobierno exclamó al verlo: “¡Su organización es mucho más que una confesión religiosa!”. Además, el médico de la aldea se suscribió a La Atalaya y a ¡Despertad! En nuestro territorio, nos piden las revistas con mucha frecuencia. Les gusta que hablen de lo que ocurre en Nigeria.
A. A., Nigeria
Iditarod Acabo de leer el reportaje “La carrera Iditarod, diez siglos de fragua” (8 de octubre de 1995), y no puedo menos que agradecerles este artículo tan emocionante e informativo. Daba gusto leer ese vívido relato. La verdad es que me sentí como si fuera una conductora de trineo en la carrera de 1.800 kilómetros. También comprendí un poco mejor cómo es Jehová, cuyos atributos se manifiestan en sus criaturas, tanto racionales como irracionales.
J. H., Estados Unidos
Triunfo legal Leí el artículo “Victoria para una minoría en el país de la uniformidad” (8 de octubre de 1995). Cuando asistía a la escuela secundaria, tenía que negarme a participar en las clases de yudo. Me animó leer que los hermanos de Kobe han litigado para defender su libertad de culto y su derecho a la educación. Dado que la escuela ha apelado al Tribunal Supremo, ruego a Dios que los hermanos reciban un veredicto favorable.
Y. K., Japón