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  • ¿Es el celibato un requisito para los ministros cristianos?
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¡Despertad! 1998
g98 8/6 págs. 16-17

El punto de vista bíblico

¿Es el celibato un requisito para los ministros cristianos?

EL CELIBATO es, en rigor, el estado del que no ha contraído matrimonio. No obstante, según The New Encyclopædia Britannica, el término “suele utilizarse en conexión con el papel del individuo célibe como ministro religioso, especialista o devoto”. La palabra “célibe” designa a “la persona cuyo estado de soltería es consecuencia de un voto sagrado o un acto de renuncia o de la creencia de que dicho estado es preferible para ella debido a su posición religiosa o a la intensidad de su fervor”.

Si bien en todas las épocas ha habido religiones prominentes que han prescrito el celibato para sus ministros, en ninguna religión de la cristiandad se ha convertido en una marca tan distintiva como en el catolicismo. En la actualidad existe una gran controversia en torno al celibato católico. La revista The Wilson Quarterly comentó que “un estudio tras otro en las últimas décadas ha concluido que el celibato obligatorio, un requisito impuesto al clero católico desde el siglo XII, es la raíz de las dificultades de la Iglesia para reclutar y conservar sacerdotes”. En opinión del sociólogo Richard A. Schoenherr, “todo el peso de la historia y del cambio social está volviéndose contra el exclusivismo del celibato masculino en el sacerdocio católico”. ¿Cuál es el pensamiento bíblico sobre el celibato?

¿Matrimonio o soltería?

A lo largo de la historia ha habido una innumerable cantidad de hombres y mujeres devotos de muchas religiones que han escogido vivir como célibes. ¿Por qué? En muchos casos se debió a la creencia de que las cosas carnales o materiales son “el asiento del mal”. Tal idea engendró la filosofía de que la pureza espiritual solo se alcanza mediante la abstinencia de toda actividad sexual. Pero esto no es lo que enseña la Biblia. En las Escrituras, el matrimonio se considera una dádiva limpia, santa, procedente de Dios. El relato del Génesis sobre la creación describe el matrimonio como algo “bueno” a la vista de Dios, y no como una barrera para cultivar una relación espiritualmente pura con él (Génesis 1:26-28, 31; 2:18, 22-24; véase también Proverbios 5:15-19).

El apóstol Pedro y otros siervos aprobados de Dios que tenían autoridad en la congregación cristiana primitiva eran hombres casados (Mateo 8:14; Hechos 18:2; 21:8, 9; 1 Corintios 9:5). Las instrucciones del apóstol Pablo a Timoteo para el nombramiento de superintendentes de la congregación, u “obispos”, así lo manifiestan. Él escribió: “Es preciso que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer” (cursivas nuestras; 1 Timoteo 3:2, Nácar Colunga). Obsérvese que no hay ninguna indicación de que fuera impropio el que un “obispo” estuviera casado. Pablo sencillamente señaló que “el obispo” no podía ser polígamo; de estar casado, debía tener una sola esposa. De hecho, la Cyclopedia of Biblical, Theological, and Ecclesiastical Literature, de McClintock y Strong, concluye: “Ningún pasaje del N[uevo] T[estamento] puede interpretarse como una prohibición del casamiento del clero bajo la normativa del Evangelio”.

Aunque la Biblia tiene en alta estima el matrimonio, de ningún modo condena la soltería si se escoge libremente. La Biblia la recomienda como un proceder deseable para algunos (1 Corintios 7:7, 8). Jesucristo dijo que algunos hombres y mujeres escogerían la soltería por propia voluntad (Mateo 19:12). ¿Por qué razón? No porque hubiera algo intrínsecamente impuro en el matrimonio que estorbaría su desarrollo espiritual, sino para dedicarse enteramente a hacer la voluntad de Dios en lo que ellos considerarían tiempos urgentes.

El camino hacia el celibato obligatorio

No obstante, la situación cambió en los siglos posteriores a Cristo. Durante los primeros tres siglos de nuestra era común “hubo ministros casados y solteros”, explica David Rice, un dominico que abandonó el sacerdocio para casarse. Luego, los que afirmaban ser cristianos se dejaron influir por lo que un escritor religioso describió como una “amalgama de ideas griegas y bíblicas”, que distorsionaron el punto de vista sobre la sexualidad y el matrimonio.

Por supuesto, algunos siguieron abrazando la soltería a fin de “contar con libertad absoluta para consagrarse a la obra del reino de Dios”. Mas en el caso de otros, la motivación arrancó mayormente de las filosofías paganas que habían asimilado. Dice The New Encyclopædia Britannica: “La creencia de que las relaciones sexuales corrompían y eran incompatibles con la santidad surgió [en la alegada iglesia cristiana] como el motivo dominante para el ejercicio del celibato”.

En el siglo IV, señala Rice, la Iglesia “prohibió a los sacerdotes casados tener relaciones sexuales la noche anterior a la celebración de la eucaristía”. Cuando la Iglesia instituyó la eucaristía todos los días, significó que los sacerdotes habrían de abstenerse perpetuamente de tener relaciones sexuales. Más tarde se prohibió por completo el que los sacerdotes contrajeran matrimonio. Así, el celibato vino a ser obligatorio para cualquiera que deseara ser ministro eclesiástico.

El apóstol Pablo advirtió de tal resultado cuando escribió: “El Espíritu dice expresamente que en el futuro algunos renegarán de la fe y se entregarán a espíritus engañosos y doctrinas demoníacas [...]. Prohibirán el matrimonio” (1 Timoteo 4:1, 3, Biblia del Peregrino).

“La sabiduría queda probada justa por sus obras”, dijo Jesucristo (Mateo 11:19). La necedad de desviarse de las normas divinas ha quedado probada por sus obras o consecuencias. El escritor David Rice entrevistó a muchos sacerdotes de todo el mundo sobre el tema del celibato obligatorio. Algunos con quienes habló dijeron: “Continúas en el sacerdocio, haces el bien que puedas y discretamente aprovechas a tus admiradoras devotas que están dispuestas a tener relaciones sexuales contigo”.

Citando de Mateo 7:20, Rice afirma: “‘Por sus frutos los conoceréis’, dijo Jesús”. Luego comenta la tragedia que ha ocasionado la imposición del celibato: “Los frutos del celibato obligatorio son los millares de hombres que llevan una doble vida, los millares de mujeres cuyas vidas han sido destruidas, los millares de niños rechazados por sus padres ordenados, sin mencionar los sacerdotes que sufren emocionalmente”.

El matrimonio honorable es una bendición de Dios. El celibato obligatorio ha causado daño espiritual. Por otro lado, la soltería escogida libremente, aunque no es esencial para adquirir la santidad o la salvación, ha resultado un modo de vida gratificante y espiritualmente satisfactorio para algunos (Mateo 19:12).

[Reconocimiento de la página 16]

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