Superó la tartamudez
LA REVISTA ¡Despertad! lleva casi ocho decenios ayudando a los lectores a hacer frente a los problemas cotidianos. A veces les informa de avances y tendencias recientes en el campo de la medicina que pueden tener un gran impacto en su vida, como muestra el siguiente relato.
Matthew nació en 1989 en el norte de Inglaterra. Hasta los dos años de edad era un niño normal. Pero en unas vacaciones comenzó repentinamente a tartamudear de forma grave.
“Mi esposo y yo consultamos con la unidad de logopedia de la localidad —explica Margaret, la madre—, donde nos dijeron que no podía hacerse nada hasta que tuviera siete años, porque antes de esa edad los niños son incapaces de controlar las cuerdas vocales. Pero cuando Matthew empezó a ir a la escuela, le afectaron tanto las burlas de los niños que le empeoró el problema. No soportaba estar entre la gente y se volvió retraído. Se le hacía difícil incluso la asistencia a las reuniones en el Salón del Reino.
”Entonces vimos en la sección ‘Observando el mundo’ de ¡Despertad! del 8 de abril de 1995 una noticia titulada ‘Esperanza para los tartamudos’, que comentaba brevemente la labor de un equipo de logopedas de Sydney (Australia) que habían tratado la tartamudez con éxito en niños pequeños.
”Escribimos a la Universidad de Sydney y recibimos una amable carta del doctor Mark Onslow en la que nos recomendaba comunicarnos con él por teléfono. Como vivimos al otro lado del mundo, su equipo de logopedas decidió probar una ‘terapia a distancia’. Nos enseñaron sus técnicas por teléfono, fax y casete. El tratamiento se adaptó a las necesidades de Matthew. Me sentaba con él y de manera informal y distendida le ayudaba a corregir las palabras que le costaba pronunciar. Cuando hablaba con soltura, le hacía muchos elogios y le daba pequeños premios.
”Al cabo de seis meses, Matthew ya no era una criatura introvertida y encerrada en su mundo, sino un niño normal, feliz y extrovertido. Ahora comenta en las reuniones de congregación y le encanta leer en público la Biblia en el Salón del Reino. También participa bastante en el ministerio de casa en casa. Ya no tiene ningún problema del habla.
”Estamos muy agradecidos por aquella reseña aparecida en ¡Despertad!, que cambió la vida de nuestro hijo.”—Colaboración.