BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
Watchtower
BIBLIOTECA EN LÍNEA
español
  • BIBLIA
  • PUBLICACIONES
  • REUNIONES
  • g99 22/12 págs. 10-12
  • El secuestro: ¿existe solución?

No hay ningún video disponible para este elemento seleccionado.

Lo sentimos, hubo un error al cargar el video.

  • El secuestro: ¿existe solución?
  • ¡Despertad! 1999
  • Subtítulos
  • Información relacionada
  • Intentos de eliminarlo
  • Muchas propuestas, pocas soluciones
  • Sí existe solución
  • La educación apropiada es primordial
  • La eliminación de los malhechores
  • Un nuevo mundo de justicia
  • El secuestro: se comercializa el terror
    ¡Despertad! 1999
  • El secuestro: causas básicas
    ¡Despertad! 1999
  • ¡Secuestros... la vida en balanza!
    ¡Despertad! 1975
  • El secuestro: un negocio mundial
    ¡Despertad! 1999
Ver más
¡Despertad! 1999
g99 22/12 págs. 10-12

El secuestro: ¿existe solución?

“LOS secuestros han alcanzado un punto intolerable para toda la nación, y la sociedad entera tiene que combatir este mal”, expresó el primer ministro de Chechenia como parte de una promesa de erradicar esa plaga que ha azotado a esta república autónoma rusa.

¿Erradicar el secuestro? Se aplaude la intención, pero la pregunta es: ¿cómo?

Intentos de eliminarlo

Las autoridades colombianas han comisionado a 2.000 agentes secretos, 24 fiscales y un coordinador antisecuestros especial para que se dediquen exclusivamente a combatir ese tipo de delito. En Río de Janeiro, una marcha pública en protesta por la enorme cantidad de secuestros ocurridos en la ciudad contó con unos cien mil participantes. En Brasil y Colombia, grupos paramilitares han raptado a parientes de secuestradores como táctica de contraataque. Y algunos filipinos han formado grupos parapoliciales que han linchado a los secuestradores.

Las autoridades guatemaltecas decretaron la pena de muerte para los transgresores, y el presidente movilizó al ejército a fin de poner coto a la epidemia. El gobierno italiano adoptó medidas severas para frenar los secuestros, como la de hacer ilegal el pago del rescate y confiscar el dinero y los bienes de los familiares a fin de impedir que efectúen el pago. Los funcionarios italianos se jactan de que con dichas medidas se ha logrado disminuir el problema; pero los detractores arguyen que el resultado ha sido que las familias tratan de resolver los casos en secreto, por lo que el número de raptos se reduce solo en los registros oficiales. Las empresas de seguridad privada calculan que, en realidad, la cantidad de secuestros en Italia se ha duplicado desde la década de los ochenta.

Muchas propuestas, pocas soluciones

Para un buen número de parientes de las víctimas solo parece haber una solución viable: pagar el rescate lo antes posible para que liberen a su ser amado. Pero los expertos en la materia advierten de que, si el rescate es elevado y se paga en muy poco tiempo, los secuestradores pueden llegar a la conclusión de que la familia es un blanco fácil y hacerla víctima nuevamente. O quizás pidan un segundo rescate antes de soltar al rehén.

Algunas familias han pagado precios elevados y se han encontrado con que la víctima ya estaba muerta. Por esta razón, los especialistas dicen que nunca se debe pagar un rescate o negociarlo sin antes tener pruebas de que la persona continúa con vida. Una prueba pudiera consistir en que se dé respuesta a una pregunta que únicamente la víctima pueda contestar. Algunos piden que se le tome una foto al rehén mientras sostiene en la mano un periódico de fecha reciente.

¿Qué hay de las operaciones de rescate? Por lo general se las considera de alto riesgo. Brian Jenkins, especialista en secuestros, dice que “en Latinoamérica, el 79% de los rehenes son asesinados durante intentos de rescate”. Sin embargo, a veces tienen buenos resultados.

No sorprende, pues, que muchas soluciones se centren en la prevención. No son solo los gobiernos los que intentan prevenir los secuestros. Los periódicos enseñan la manera de eludir un rapto, de arrojarse de un vehículo en marcha y de burlar psicológicamente a los captores. Hay escuelas de artes marciales que dan clases de defensa contra rapto. Existen compañías que venden ultramicrotransmisores por 15.000 dólares, los cuales se implantan en los dientes de los niños a fin de que la policía pueda rastrearlos en caso de que sean secuestrados. Los fabricantes de autos producen modelos “a prueba de secuestro” para quienes pueden darse el lujo de pagarlos; los vehículos están equipados con dispositivos que liberan gas lacrimógeno, troneras, cristales antibalas, neumáticos a prueba de cuchilladas y depósitos que derraman aceite.

Entre la gente acaudalada, los guardaespaldas representan una opción. Sin embargo, Francisco Gómez Lerma, experto en seguridad, explica respecto a la situación en México: ‘Los guardaespaldas no son la solución, pues atraen la atención y pudieran estar confabulados con los secuestradores’.

El problema de los secuestros es tan complejo, y sus raíces tan profundas, que nada de lo que hace el ser humano parece bastar para desarraigarlo. Entonces, ¿no hay ninguna solución verdadera?

Sí existe solución

Esta revista ha señalado en repetidas ocasiones el verdadero remedio para todos los problemas que enfrenta el ser humano. El Hijo de Dios, Jesucristo, se refirió a dicho remedio cuando enseñó a sus seguidores a orar: “Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra” (Mateo 6:10).

Es obvio que necesitamos un gobierno mundial justo que sepa administrar los asuntos de la vasta diversidad de personas que vivimos en la Tierra, sí, el Reino de Dios del que Jesús habló. Puesto que los seres humanos no han sido capaces de establecer un gobierno con esas características, el proceder inteligente es recurrir al Creador, Jehová Dios. Su Palabra, la Biblia, nos dice que él precisamente se ha propuesto establecerlo (Salmo 83:18).

El profeta Daniel indicó cuál es el propósito de Jehová con las palabras: “En los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. [...] Triturará y pondrá fin a todos estos reinos, y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos” (Daniel 2:44). La Biblia describe cómo este gobierno divino irá tomando medidas a fin de erradicar toda actividad criminal, lo que abarca los secuestros.

La educación apropiada es primordial

Sin duda, usted concordará en que es fundamental inculcar un sano conjunto de valores morales en la gente a fin de resolver el problema del secuestro. Piense, por ejemplo, en el impacto que tendría en la sociedad el que todos obedeciéramos estas exhortaciones bíblicas: “Que su modo de vivir esté exento del amor al dinero, y estén contentos con las cosas presentes” (Hebreos 13:5). “No deban a nadie ni una sola cosa, salvo el amarse unos a otros.” (Romanos 13:8.)

Puede darse una idea de cómo sería esa sociedad examinando el programa educativo que los testigos de Jehová llevan a cabo en más de doscientos treinta países. Este programa ha tenido un efecto benéfico en muchos individuos que antes vivían dominados por la codicia o eran criminales peligrosos. Un anterior secuestrador dijo: “Con el tiempo me di cuenta de que para agradar a Dios tenía que desprenderme de mi vieja personalidad y ponerme una nueva, caracterizada por la mansedumbre y parecida a la de Cristo Jesús”.

Sin embargo, ni aun con un excelente programa educativo se puede corregir a todos los criminales, tal vez ni siquiera a la mayoría. ¿Qué sucederá con los que no quieran cambiar?

La eliminación de los malhechores

No se permitirá que los que pecan deliberadamente sean súbditos del Reino de Dios. La Biblia dice: “¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se extravíen. Ni fornicadores, [...] ni personas dominadas por la avidez, [...] ni los que practican extorsión heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9, 10). “Los rectos son los que residirán en la tierra [...]. En cuanto a los inicuos, serán cortados de la mismísima tierra.” (Proverbios 2:21, 22.)

La Ley de Dios de tiempos antiguos exigía que se diera muerte al secuestrador no arrepentido (Deuteronomio 24:7). Las personas codiciosas, como los secuestradores, no tendrán cabida en el Reino de Dios. Los delincuentes quizá puedan eludir la justicia humana, pero no podrán eludir la justicia divina. Todo malhechor tendrá que corregir su modo de vida si quiere vivir bajo la gobernación justa del Reino de Jehová.

Está claro que, si las condiciones que alimentan los actos criminales continúan, también continuará el delito. Pero el Reino de Dios no permitirá que eso ocurra, pues la Biblia promete: “El reino mismo [...] triturará y pondrá fin a todos estos reinos”, lo que incluirá a toda persona que practique el mal. Esta misma profecía pasa a decir que el Reino de Dios subsistirá hasta tiempos indefinidos (Daniel 2:44). ¡Imagínese los cambios que habrá!

Un nuevo mundo de justicia

Fíjese en otra profecía bíblica, que hace una bella descripción del futuro: “Ciertamente edificarán casas, y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal” (Isaías 65:21, 22).

El Reino de Dios transformará el planeta entero. Todos podrán disfrutar de la vida a plenitud, pues desarrollarán sus habilidades naturales mediante trabajo satisfaciente y entretenimiento sano. Las condiciones mundiales serán tales que nadie jamás pensará siquiera en secuestrar a su semejante. La sensación de seguridad será absoluta (Miqueas 4:4). Ese Reino habrá logrado que la actual amenaza mundial del secuestro se haya convertido en un capítulo de la historia en el que nadie siquiera volverá a pensar (Isaías 65:17).

[Ilustración de la página 10]

“No habrá nadie que los haga temblar.” (Miqueas 4:4.)

    Publicaciones en español (1950-2025)
    Cerrar sesión
    Iniciar sesión
    • español
    • Compartir
    • Configuración
    • Copyright © 2025 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
    • Condiciones de uso
    • Política de privacidad
    • Configuración de privacidad
    • JW.ORG
    • Iniciar sesión
    Compartir